domingo, 19 de abril de 2020

Hoy...


Hoy que borré tatuajes del pasado,
confesé mis secretos de cama
y silbando una vieja canción
me aferré a ilusiones lejanas.
Hoy que nada está perdido
y que lejos está la gran ciudad,
que me dispuse a escribir la novela
y terminé abrazándote en estas rimas.

Hoy que mariposas huyeron lejanas
del estómago a mejores lugares,
decidí reinventarte en este
lejano y atípico lugar.
Hoy que logré verte desde
el abra del despeñadero,
hoy que celebramos este
nuevo reencuentro.
Hoy que blancas cumbres
tiñen mi asombrado mirar
y que entre valles y las alturas
descubrí mi fragilidad.

Hoy que no es mañana,
que ves transmutada la soledad
por esta escritura viciada,
que aprecias el melancólico trabajo
que esquiva la tragedia.
Hoy  que se perfilan sentimientos archivados
por aquel necesario estado de sitio,
soy la sombra del poeta quien
le roba unas pocas palabras al silencio,
para ver si todavía me les animo,
justamente porque hoy es hoy.


martes, 14 de abril de 2020

Conspirando (contra mi)…


Te busqué sin ánimo de encontrarte
y aún espero sin querer hacerlo.
Te llamo en sueños para hablar de nada,
te pienso en silencio diciendo tu nombre.

Y así me vá, callando lo que quiero oír,
profiriendo lo que no se me ocurre,
esquivando lo que me gustaría
que suceda y nunca va a suceder.
Con las velas rifadas
tiro el ancla en las noches
en las que te recuerdo, mientras
ahogo mis pensamientos inútiles.

Marejada y aguaceros me bañan
en recuerdos vagos de llanuras sin sueño,
día tras día se desdibuja el calendario
 y el otoño anuncia de a poco que llegó su fin.

Esa brisa que no deja de congelarme,
me susurra al oído tu nombre.
prólogo de una excursión
por los tiempos ya idos.
Una planta del adoquín vi brotar
y me dieron ganas de continuar.

Soy el que intenta hacer esta poesía
y reniega al ver que no le sale como ayer.
Soy el que conspira esta noche en mi contra
sinfonía interrumpida, amarga y cruel.


miércoles, 1 de abril de 2020

Tarea para el hogar…


El motor no enciende, afuera está helado, hielo en el parabrisas, brasas cerca de mi boca, el humo se confunde en la obscuridad de la mañana. No quiero que me hieras otra vez.
El motor por fin enciende y quemando combustible escapo, la radio acechándome con temas que no quiero ni escuchar, hubiese querido no perder mi ebriedad de hace unas horas atrás y seguir escuchando rock… el embrague que viene a mal andar me trae a la realidad, no se puede divagar en pensamientos mientras se maneja.
Tu sonrisa en el sueño de ayer me tiene a mal traer, fumando en la obscuridad, comienzo a ver la claridad del día que empieza a deglutir todo y que desea pronto morir, me estoy perdiendo en mi pelotudez y en esa mueca que pretendía ser una sonrisa volcada al espejo retrovisor… tarea para el hogar: dejarte de pensar por las mañanas, no vaya a ser cosa que tenga que frenar y por pensarte me estrole con algo o alguien.
Yéndome pronto me escaparé, como siempre, ebrio en mis sueños te hablaré, como nunca, pero hasta entonces realizaré mi tarea para el hogar.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Verónica II...


El sonido del llamador de ángeles ingresando por la ventana entreabierta le hacía ruido al incesante vaivén de las cortinas movidas por el viento, claro, el cielo gris no ayudaba a descansar a quien no puede parar un instante de pensar... un ruido de cauchos a lo lejos estremece el pensar tras el estruendo de un claxon que no evita el final en la cercana autopista. Aquella Luna insolente se atreve a hacer un claro entre las nubes y sabiéndose intrusa se adentra por la ventana entreabierta para terminar de despabilar a Verónica, que frágil e insomne no sabe distinguir el amor de cualquier otro sentimiento que la abraza.
A lo lejos un pájaro que no vuela por tener las alas rotas, canta para aliviar su sentimiento de dolor, mientras ella nada quiere ver... y su cabeza otra vez jugándole una mala pasada, sin dejar de pensar en nada y a la vez en todo, decide escaparse entreverada en fantasías e historias de tiempos más felices como refugio de un momento que nadie quisiera pasar.
Verónica se siente fuerte a pesar de todo, pero reconoce que todo es muy distinto a lo que fuera en algún entonces, o a lo que es; decide para variar prepararse unos mates y bajar de su habitación al living de su casa para escribir lo que sería una suerte de programa o plan a futuro, que incluía una fuente, un parque y una pileta.
Sabe bien que el tiempo se consume pero ya nada más importa, porque cuando uno se siente morir entiende que nada de lo que parecía importante es realmente como lo intuía, sino que es sólo una vana sensación, de la cual ya está cumpliendo lo que ella piensa que es su condena.
Quiso cambiar su libertad por algo mejor, intentó vender su corazón por otro para extraviarlo, con nulo resultado, entonces extenuada y sin mapa que la guíe  se sentó a ver la vida pasar, sin brújula ni sextante, sin certezas, sólo la intuición de un sentimiento de cercanía que era dudoso. Ya no hay flores en el presente, sólo en el pasado, Verónica siente que por un crimen que no cometió debe pagar su condena. Vive esperando y esperando que lo que aconteció no haya ocurrido realmente, sueña con vivir nuevamente para poder avisarle...
Extraña viejas risas, sólo quiere que vuelva con ella y no se vaya a ninguna parte. Ilusiones que se van lejos a volar con la certeza que nunca van a volver y no vale repetir viejos momentos, sólo vale el momento presente, escribe en el plan a futuro que pareciera no ir a ninguna parte.
Ángeles que salvaron su vida y una carta notarial reflejando un futuro mejor a lo que vive día a día, con base en un pasado cercano, sin tanta pena y con la esperanza de cumplir aquella vieja promesa de que sólo la desvelará aquel viento en la base del Calchaquí, anhelando una vida diferente cada día... se derrumbó a llorar al pie de aquella desdeñada mesa.
La ví a Verónica saltar de aquel avión, esta vez con paracaídas y coordenadas precisas, esos ángeles orientaron su destino y fue cierto lo que aquel plan pretendía, su felicidad comenzaba a figurar en 1 500 metros cuadrados al pie de aquel cerro, en su barrio, ya no la desvelan las Lunas entrometidas, ni el cantar de los zorzales y los venteveos, sin principios ni final, llevándolo consigo por siempre, sin ir a ninguna parte y a su vez yendo donde quería.

martes, 18 de diciembre de 2018

ADN (homenaje a Marcelina Aguiar)...

Entre cuentos y charlas 
me enseñaste miles de cosas,
me enseñaste el respeto a la
diversidad sin usar esas palabras,
me enseñaste que menos es más
y que lo importante es la verdad.
Entre mates y buñuelos
me enseñaste el amor a la vida
y el respeto a la naturaleza,
me enseñaste que lo minúsculo
puede también ser encantador.
Lo más importante que enseñaste
es la divulgación de afectos y amor.
Entre mates cocidos y tardes
me enseñaste a amar la lectura,
me enseñaste a callar broncas
para trabajarlas y ser mejor.
Me enseñaste mucho abuela,
me enseñaste geografía aplicada,
me brindaste tu amor por el campo
y me hiciste amar el "interior".
Volaste bien alto en tus vientos,
hasta llegar a la Habana,
de allí a Parera sin escalas,
de la mesopotamia a los llanos
bonaerenses, y de allí a quebradas
rojizas y caprichosas del norte
sin que haya frontera que frenara
tu andar.
Entre relatos y lecturas
atesoraste historias y anécdotas
que engalanaron tu personalidad.
También sufriste mucho
en ese riesgo absurdo que es amar.
Observadora silenciosa,
embajadora de los humildes,
en tu risa, escondida asomaba la bondad.
Siempre compañera, siempre solidaria,
siempre sincera y alegre,
siempre estarás en mi alma...
Por eso esto no es una despedida,
sino un informe de tu ausencia,
En un tiempito nos reuniremos,
prepará la pava y los buñuelitos
que vamos todos para allá despacito.
Mi faro, mi estrella,
mi mapa gastado,
mi libro más consultado,
mi compas y sextante,
mi entrerriana querida,
mi abuela infaltable.


lunes, 19 de noviembre de 2018

Un tal Juan Carlos Cicalesi (homenaje)....

Yo no sé cómo decirte
que te busco tras la cruel noticia
sumergido entre el dolor
y el recuerdo de viejos días.
Lejana queda aquella esquina,
Corrientes y Troilo es distinto,
ausencia perpetua allí sentada
sombras de risas y ecos de miradas.

Voy ida y vuelta del cielo
al innombrable infierno,
me pierdo en la poesía
y me escondo en lo no escrito.
Me supera la realidad,
te llamo entre llantos
y en la soledad de las serranías
no me es fácil aceptar tu pérdida.

Te busco por acá y por allá,
te presiento tras las rocas
y cada quebrada.
Te pienso entre las sierras,
rebusco redoblando la apuesta
y no te encuentro.
Perdido sigo navegando, buscándote,
seguro las luces del camino
me llevarán a aquella cortada
y al final de la esquina
aparecerás con tu abrazo y sonrisa.

No te hallo, ni me hallo,
solo, me quedo contemplando.
recuerdo al guerrero generoso,
admiro al amigo y confidente.
Te extraño y necesito,
me duele no saberte.

Esperame viejo, prepará todo,
cada día que pasa nos acerca.
Asoma una lágrima tras la sonrisa
contenida en la calma.
Esperame amigo, que estoy viajando
despacito hacia el reencuentro...


jueves, 31 de diciembre de 2015

Charlas con el tío…

El otro día sugirieron realizar recortes de la vida de cada uno en un programa de televisión, o sea, recortar momentos poco significativos, esperas, desamores, de infelicidad, a veces de tristeza o aburrimiento y al terminar la edición creo que quedaría una película de diez minutos. A esa conclusión llegamos tras un corto debate con el tío, empero el relato a continuación bien podría caer en esa suerte de edición de vida personal, no por su falta de contenido, sino más bien por una cuestión de repetición y hasta hastío.
De todas maneras lo peor es que sucedan situaciones o comentarios como: “El otro día estuve con Roberto, ¡está siempre igual, no cambió nada, siempre un tipazo!”, como si se tratara de un elogio, una virtud o algo positivo… todas esas repeticiones o frases como: “yo siempre les digo a mis hijos”, ó “como yo siempre digo”, ó aún, “a mis alumnos siempre les cuento lo mismo”, se tornan para mí como mensajes alarmantes, verdaderamente alarmante dado que la imaginación personal de ustedes (al igual que a mi), ya se estará construyendo la imagen tediosa de los hijos, los alumnos o de todo aquel que padezca dicha situación la cual es pésima, al igual que alguien que siempre repita lo mismo. En definitiva, el “siempre” termina siendo ominoso y refiere a repeticiones que a priori da a pensar en determinada patología. Mi tío entonces, es ese tipo de persona que padece esa patología y mi relato a continuación, hace referencia a su discurso, siempre, en sobremesas, a veces en el momento del café, o en ese instante previo a servir el asado, cuando se vierte por vez primera el vino en la copa.
En esas charlas de entremesa mi tío afirma luego de unas copas que: "Es siempre bueno y vale la pena decir que uno hace el esfuerzo de pertenecer a determinado grupo de personas, los que tienen ganas de hacer algo, de concretar metas o simplemente de ser parte de una historia y que ese grupo siempre lucha, tiene esperanzas de amor". O sea, que mantiene las esperanzas de que ocurra algo muy bueno cada vez que piensa en el futuro, pero siempre será a mi modesto parecer, un gesto de cortesía a uno mismo y para los demás también, sobre todo a aquellos que nos quieren, aman o nos acompañan. El creer en proyectos, en mantener ideales o defender aquellos valores propios, siempre refresca, eso mantiene joven a uno mismo. En definitiva mostrarnos de esa manera es un gesto de amor también para aquellos que nos quieren, nuestros padres, hermanos, amigos, familiares e incluso nuestros hijos o aquellos que se acercan a nosotros.
Conozco muchas personas que otrora fueron muy intensos, con mucha energía y de ellas algunas muy tempranamente y otras no tanto, comenzaron a “desinflarse”, se pincharon, como se dice coloquialmente en los barrios de Buenos Aires y que quede claro, no me refiero con ello a adquirir algunos kilos de más, perder el cabello, comenzar a usar anteojos o simplemente ser más lento en la forma de pensar o responder con el paso del tiempo, sino que a mi parecer es como si terminaran entregándose al tiempo, renunciando a lo que puede ser, pierden el cinismo que los caracterizaba y la característica principal es la falta de exigencia alarmante ante todo. Por citar algunos ejemplos: no exigen que un gobierno satisfaga alguna necesidad básica, ó que una gracia sea humorística y los hagan reír; no exigen que una película o programa de TV sea cautivante para toda su vida; especialmente no se exigen ellos. En definitiva y para no hacerla larga, no exigen nada de nada. El reflejo inmediato está a simple vista en el espejo, pero ya ni en eso se fijan y todo comienza con una camisa mal abrochada o por fuera del pantalón, la mirada perdida y con desgano, se sientan mal en las mesas, pierden el ánimo de seleccionar adecuadamente las palabras que van a utilizar coloquialmente; no se toman ese tiempo, prefieren que la cara, las manos, sus expresiones y pensamientos sean laxos. La consecuencia es conocida por todos, el discurso concatena en palabras yuxtapuestas que se asemejan a una persona intentando cruzar un arroyo de poco caudal saltando de piedra en pierda sin saber cuál va a ser la otra y claro…  todo eso con el paso del tiempo deriva en las clásicas repetición de anécdotas o momentos.
Si te está sucediendo algo parecido a lo que relato, te pido por favor, anotá lo que contás, pensá cuando hablás y contás una historia o suceso, pero no por vos, sino por nosotros que te queremos y te escuchamos, nos vas a ayudar, te vas a ayudar ¿Por qué digo esto? A veces acontece por decadencia propia, pero muchas otras es por egoísmo que suceden esas cosas. Ese egoísmo de dejarse estar sin pensar que uno ocupa un lugar en el mundo y lo comparte con otros que lo miran, conviven y hasta lo quieren. Y aunque no tengas para quién, tenés que pensar que siempre uno hay. Igual, tranquilos, muchas personas (quizás nosotros, agregaría al relato del tío) creen que no son así y  son así… el mundo se caracteriza por tener personas que creen que no son de una manera y terminan siéndolo. El otro día hice una prueba preguntando: ¿A quién le gusta la democracia? Y todos levantaron la mano, cuando en realidad no a todos les gusta, quizás sólo les gusta un ideal partidario o los atributos constitucionales…

Alguna vez nos hemos preguntado: ¿Yo soy interesante? Y claro, uno automáticamente piensa en fiestas o eventos donde coloquialmente lleva el diálogo, impone premisas o simplemente es escuchado cada vez que aparece la oportunidad de meter bocado, la duda forma parte de ese bagaje de cortesías para uno mismo y siempre es un sano ensayo que considero bien.

martes, 15 de diciembre de 2015

Tiempos de cambio (Tempi di mierda)…

Cambio según la Real Academia Española (RAE) proviene del lat. tardío cambium y significa la acción o efecto de cambiar.
Quiero dejar en claro que a continuación voy  expresar mi parecer sobre los tiempos políticos que acontecen en mi país, en el lenguaje más coloquial y de barrio posible, imaginando que estoy en una sobremesa y no dando cátedras o exponiendo competencias lingüísticas , de manera tal que está a tiempo de poder retirarse e invertir su tiempo en mejores cosas que esta…
Desde la revolución francesa hasta ahora, en tiempos modernos, por llamarlos de algún modo, pero haciendo especial énfasis en este presente que nos toca vivir a nosotros, cuando hablamos de cambio, nos referimos a la posibilidad latente de enfrentarnos a los privilegios ganados en la historia por los poderosos, me refiero a la posibilidad de ir acrecentando los derechos de los que menos tienen, siendo más claro, la chance de poner en tela de juicio a la naturaleza misma de la sociedad capitalista, la sociedad de consumo; entiendo yo que todo eso es el cambio… oponerse incluso a las voluntades de aquellas naciones que en estos tiempos son las que generan las crisis, las que producen las guerras, las que se encargan de vender las armas.
Sin darnos cuenta, todo eso forma un bando, junto a las corporaciones, juntas, son entidades que generan una gran injusticia, una gran desproporción en las distribuciones… y cambiar… cuando uno dice “cambiemos”, está refiriéndose a eso, está pensando, no desde ahora, sino desde hace 200 años, está pensando en eso, en enfrentar a todo aquello que genera injusticia.
Creo que hace un tiempo en mi país se vivieron momentos de ese cambio, se está viviendo ese cambio en muchos jóvenes y no tanto; ahora pues, a Ud. puede que no le guste éste o aquel ángulo de gestión, es totalmente comprensible, pero evidentemente estamos en un momento histórico donde ese cambio se está produciendo.
Ahora bien, si Ud. le pone ese mismo nombre al retroceso, si Ud. le pone el mismo nombre al movimiento que es volver a hacernos conservadores, repetir el neoliberalismo más salvaje y encolumnarnos detrás, justamente de los que están produciendo esos fenómenos a los que el cambio se opone, me ha llevado a la conclusión que nos encontramos ante un fuerte problema técnico de nomenclatura… llamamos cambio, justamente a lo que se opone, a lo que occidente o el mundo entero está llamando cambio desde hace por lo menos tres siglos.
No sólo me parece raro, sino que a su vez me produce una gran perplejidad, porque he vivido como espectador una gran lucha por los nombretes, que resultó ser una parte importante de la lucha política en esta despolitizada lucha política de los últimos tiempos, donde parece que primero prevalece el que se apropia de una palabra, el que aparenta más felicidad ante un retruque o el que acierta  con los colores y me preguntaba: ¿Por qué? Y la respuesta llegó simple y sin condicionantes, es porque en realidad no hay una verdadera discusión política y me parece que convertir una verdadera discusión política en una “no discusión política” resultó ser uno de los grandes aciertos publicitarios del partido que hoy mismo gobierna.
Cada vez que pronuncio la palabra cambio, siento que no es mía, que la perdí con su verdadera magnitud, que les pertenece o se la apropiaron otros, indebidamente, es como me que dijeron (aplausos de por medio) bueno, tenemos que cambiar… y volviera todo al gobierno de Bartolomé Mitre… sin dudas es un cambio, pero lo considero un cambio hacia atrás. De todos modos, alguien me podrá decir, antes era todo mejor… Bueno, aprecio la observación… empero, discutámoslo…
Al mismo tiempo de todo esto, aparecieron (o se reflotaron) y la sociedad se ha apropiado de palabras y conceptos como pueblo o la figura de Perón, que en los 90 no tengo recuerdos de escuchar tanto o tan fuerte como ahora. Lo que voy a decir es con total respeto, pero verlo al Ing. Macri parado al lado de un monumento de Perón, con su pose tan firme y aristocrática, sin peronistas de cepa al lado suyo, me hizo sentir desubicado a mi, cuando a priori, uno tiende a pensar que él debería serlo. Aa eso, amigos mío, a eso mismo le tengo temor, a vivir en una perpetua desubicación, tengo que acostumbrarme  a vivir en un mundo de desubicación y de reconsideración de cada palabra que salga de mi boca, quizás pensar en Perón de otra manera o en la palabra cambio de manera diferente, intelectualizar la palabra progresismo de otra forma y aprender a vivir un poco raro.
No soy partidario de sembrar el miedo, más bien cosecho el miedo que otros han sembrado, jamás propongo tener miedo, solo advierto que hay algunas cosa que a mí personalmente me mete un  poco de miedo, confesar el miedo propio no es sembrar terror, eso quiero dejar en claro.

Si hay algo que debo confesarles, perdí la capacidad de odio, tipos que están en las antípodas o son mi negativo personal, no puedo odiarlos y siendo tan difícil vivir, que enojarse o ponerse mal, por los motivos que sean, odiarse o decirse cosas para molestar al otro, me hace preguntarme ¿Para qué?... me leo y no me creo mucho, pero con el tiempo uno se conoce y llegué a la conclusión de que eso me hace más eficaz como persona.

sábado, 20 de junio de 2015

La venganza será terrible...

Esta noche me puse a escribir sin que mediara ningún tipo de decisión y en primera persona, es por ello que elegí hacer hincapié en "uno" de manera reiterativa, dado que prefiero escribir de cuestiones que conozco bien y no en hipótesis o experiencias ajenas, ya que creo y estoy convencido de la veracidad de estas palabras y que la tarea del arte, además, es una labor algebraica en la que uno se encarga de transformar lo que le pasa, siente o vive en símbolos, esos que en estos momentos te toca interpretar, o en trazos, o quizás en música; como algo que pueda o pretenda perdurar en la memoria de los hombres y quizás en nuestros propios deberes cotidianos, una suerte de recuerdo o anécdota volcada en un libro de bitácoras imaginario para luego... para luego... ¿Quién sabe...?
Estas páginas son un espejo de mis evoluciones y si mi escritura ha cambiado es porque yo he cambiado y si es así es porque esto cambió de alguna manera dado que ni por asomo es parecido a lo de antes.
Ayer tuve la dicha de encontrarme con mi primo el segundo, el menor y entre muchas cosas que charlamos, situaciones varias, realidades dispersas y esas cuestiones que conversan las personas que hace un tiempo no se ven, salió el tema de la venganza...
La venganza sin lugar a dudas es un error, ya de por sí es un error buscarla, creo que la venganza tiene su origen en una indignación impotente, es decir, alguien recibe un agravio o un rechazo y no tiene o cuenta con el poder suficiente para vengarse en ese mismo momento, en ese instante, es entonces que siendo esa la línea de partida, uno pasa el tiempo maquinando una construcción de poder que le permita escarmentar a aquella persona que de alguna manera lo haya lastimado. Pero una vez que ese poder es pergeñado y construido, el deseo de venganza desaparece, porque ese deseo es alimentado únicamente por la posibilidad de poder ejercerlo, es decir, por la impotencia, entonces, puede afirmarse de alguna manera que cuando uno puede vengarse ya no lo desea tanto.
En una vida exenta de toda épica, como la de muchos de nosotros, o la mía al menos, la mayoría de los deseos de venganza provienen de rechazos del tipo amorosos o se manifiestan a través de algún modo de desprecio, alguien que no nos quiso o no nos valora de la forma que nosotros mismos queremos...
La venganza, entonces, es una institución terrible y que hace más daño al que quiere vengarse que al objeto de esa venganza, porque entiendo que  eso de ir alimentando odios y rencores es malo para la salud a largo plazo, aún para la economía doméstica si uno considera los gastos en alcohol o medicamentos que ello produce, o también para el cutis... por lo general las manifestaciones físicas son poco visibles para uno pero si para las personas que lo rodean.
En lo que se refiere al amor, en mi propio y modesto ser, he tratado en este último momento y con una nueva desilusión bajo el brazo, de comprender y de aceptar que no todas las mujeres que me gustan y quiero se van a enamorar de mi, en realidad, creo que ninguna... ¿Y por qué digo esto...?; porque es algo que los hombres suelen no aceptar con facilidad. Conozco muchas personas muy inteligentes, inteligentes de verdad, que cuando reciben un rechazo amoroso, o cuando ven que no se le da el juego pretendido en determinados foros, por llamarlo de alguna manera, se ponen odiosos y se ofenden; una especie de ira estrepitosa los embarga y buscan vengarse de algún modo... y eso está mal y eso es canallesco también... uno no debe permitir que cosas así terminen sucediendo...
Tampoco se debe llegar como modus operandi a ser mezquino en el amor, esa cuestión de andar haciendo cuentas del tipo bancarias para ver si uno da algo o no da tanto (como si administrara saldos), es un gran gesto de mezquindad, sin embargo, muchas veces, uno se arrepiente de algunos episodios donde uno mismo se halló dando más, pero no como un mero arrepentimiento de haber sido generoso, sino porque a veces, dando demasiado, uno terminó incomodando al otro, ya que la mala lectura de un amor, de una situación amorosa, es humillante y creo que es lo peor que le puede pasar a un enamorado, es decir, no leer o no saber hacerlo, correctamente la situación.
Si yo me arrepiento de algo, en alguna situación o episodio amoroso es de haber leído mal... de haber creído que me amaban mucho cuando en realidad no era así y de haber generado una respuesta desmesurada que incluso pudo ser incómoda para la otra persona, para la que no me amaba tanto, pero además, esas situaciones terminaron de algún modo siendo menoscabante de mi propia dignidad y debo reconocer, también, que me arrepiento en muchos casos de haber amado más de lo que me amaron, pero ese no es el mayor de los dolores que me acongojan mientras escribo estas líneas, vuelvo al concepto con el que quiero redondear la idea que señala la bandera a cuadros de este texto; no me arrepiento de mi elecciones, ya que no tengo dudas que siempre fueron positivas y que las personas que elegí son las idóneas o adecuadas para cualquier tipo de sueño, anhelo, plan o relación amorosa, sino de no haber leído bien. Estoy persuadido que aquel enamorado, el buen enamorado, sabe exactamente o debe saber precisamente hasta donde debe llegar, saber leer cuánto le están abriendo la puerta y saber, además, cuando sobra o cuando debe marcharse, asique yo en algunos amores, más que el dolor del amor contrariado, siento la humillación de no haber "sabido leer" y hasta pido perdón por eso... 

lunes, 1 de junio de 2015

De Balcarce a Mar del Plata...

Relincha un zaino a lo lejos
entre ecos de lejanos cerros,
ya sin Luna la bruma asoma
en caminos, piedras y lomas.

Y por ser un hombre de huella
llevo marca de cortaderas,
la bordona suena y lleva
lágrimas de diaria faena.

Y en las Sierras del Volcán están,
mis amigos me esperan allá.
Ya Balcarce se queda atrás
y el "chueco" sonríe al espiar,
mil pañuelos se agitan
el campeón ya está por pasar.

Rechinan cauchos de lejos,
una flecha de plata rugiendo
y pasando Brava Laguna,
tras el curvón se vé "La Difunta".

Galopando caminos de tierra
siempre encuentro tranqueras abiertas,
Copelina con agua refresca,
paisanada, jinetes y fiestas.

Sierra de los Padres queda atrás,
la carrera está por terminar.
Mar del Plata de gala está
y el "chueco" sonríe al doblar,
mil personas festejan
el campeón ya está por llegar.