domingo, 19 de abril de 2020

Hoy...


Hoy que borré tatuajes del pasado,
confesé mis secretos de cama
y silbando una vieja canción
me aferré a ilusiones lejanas.
Hoy que nada está perdido
y que lejos está la gran ciudad,
que me dispuse a escribir la novela
y terminé abrazándote en estas rimas.

Hoy que mariposas huyeron lejanas
del estómago a mejores lugares,
decidí reinventarte en este
lejano y atípico lugar.
Hoy que logré verte desde
el abra del despeñadero,
hoy que celebramos este
nuevo reencuentro.
Hoy que blancas cumbres
tiñen mi asombrado mirar
y que entre valles y las alturas
descubrí mi fragilidad.

Hoy que no es mañana,
que ves transmutada la soledad
por esta escritura viciada,
que aprecias el melancólico trabajo
que esquiva la tragedia.
Hoy  que se perfilan sentimientos archivados
por aquel necesario estado de sitio,
soy la sombra del poeta quien
le roba unas pocas palabras al silencio,
para ver si todavía me les animo,
justamente porque hoy es hoy.


martes, 14 de abril de 2020

Conspirando (contra mi)…


Te busqué sin ánimo de encontrarte
y aún espero sin querer hacerlo.
Te llamo en sueños para hablar de nada,
te pienso en silencio diciendo tu nombre.

Y así me vá, callando lo que quiero oír,
profiriendo lo que no se me ocurre,
esquivando lo que me gustaría
que suceda y nunca va a suceder.
Con las velas rifadas
tiro el ancla en las noches
en las que te recuerdo, mientras
ahogo mis pensamientos inútiles.

Marejada y aguaceros me bañan
en recuerdos vagos de llanuras sin sueño,
día tras día se desdibuja el calendario
 y el otoño anuncia de a poco que llegó su fin.

Esa brisa que no deja de congelarme,
me susurra al oído tu nombre.
prólogo de una excursión
por los tiempos ya idos.
Una planta del adoquín vi brotar
y me dieron ganas de continuar.

Soy el que intenta hacer esta poesía
y reniega al ver que no le sale como ayer.
Soy el que conspira esta noche en mi contra
sinfonía interrumpida, amarga y cruel.


miércoles, 1 de abril de 2020

Tarea para el hogar…


El motor no enciende, afuera está helado, hielo en el parabrisas, brasas cerca de mi boca, el humo se confunde en la obscuridad de la mañana. No quiero que me hieras otra vez.
El motor por fin enciende y quemando combustible escapo, la radio acechándome con temas que no quiero ni escuchar, hubiese querido no perder mi ebriedad de hace unas horas atrás y seguir escuchando rock… el embrague que viene a mal andar me trae a la realidad, no se puede divagar en pensamientos mientras se maneja.
Tu sonrisa en el sueño de ayer me tiene a mal traer, fumando en la obscuridad, comienzo a ver la claridad del día que empieza a deglutir todo y que desea pronto morir, me estoy perdiendo en mi pelotudez y en esa mueca que pretendía ser una sonrisa volcada al espejo retrovisor… tarea para el hogar: dejarte de pensar por las mañanas, no vaya a ser cosa que tenga que frenar y por pensarte me estrole con algo o alguien.
Yéndome pronto me escaparé, como siempre, ebrio en mis sueños te hablaré, como nunca, pero hasta entonces realizaré mi tarea para el hogar.