miércoles, 17 de diciembre de 2008
Rarezas de fin de año…
Quise hacer reír a mis tristezas tejiendo boludeces con el telar de las dudas, les dije a las malas ondas:
-Abran cancha que ahí voy a disparar, esperando dar en el blanco de algún milagro, pero reconociendo que nunca tuve buena puntería.
Pero loco, está todo demasiado raro por estas latitudes, ya no se que precio ponerme para salir de esta semi-extraña acompañada soledad. Créanme es muy loco, todo ésto es demasiado raro.
A veces pienso en gastar todo lo que tengo en una sola jugada, pero dudo, tiemblo y me arrepiento, mejor es tachar la doble generala y mantener una chance más.
Y así llegan éstas locas noches, donde la imaginación crea imágenes extrañas, el sueño está aburrido y no quiere actuar, y el escavio está para magnificar las locas imágenes que la imaginación gusta crear (a veces también está para abofetear).
Pero entre todo esto que parece ser un caos (y a veces lo es), espero doblar en la esquina, abandonar la calle “de las tantas derrotas”, cambiar mi cansado caballo y vender este absurdo miedo que no me permite actuar. La esperanza se desespera y está todo demasiado raro, al menos eso parece en este momento mi vida.
Y en toda esta locura, aunque la mierda me llegue a la nuca, aún no se me torna obscuro seguir respirando. Quizás cuando crezca esa telaraña pueda salirme de este agujero y por fin pueda escapar, o tal vez muera tapado por la mierda, pero sabiendo que intenté ser Spider Man.
Esta es la historia de mis últimos días del año, es la historia de un flaco que perdió el norte y se esfuerza por encontrarlo nuevamente, ésta es mi historia, puteo, maldigo, me enojo, me calmo, me acelero, me freno, me distraigo, y a veces duermo, pero todo sigue estando demasiado raro.
Es como dijo una personita, es un año raro éste, tiene cosas geniales y pálidas por todos lados, y es la pura verdad, es un año demasiado raro, está todo demasiado raro.
Y así pasan los días esperando que llegue el 31, mientras tanto, parece que no va a haber pasado mañana, solo vivo mis días, aunque a veces parezco estar en coma.
No me embarren la escena. Perfúmenme los días, pónganle miel a sus palabras, denme un abrazo, no me juzguen, mejor compréndanme… no me entiendan, pero al menos síganme, esta noche, pongámosno nuestros mejores trajes, alcemos nuestras copas y brindemos con un poco de cianuro y terminemos con estos días en Si bemol.
sábado, 13 de diciembre de 2008
La chica que me gusta…
¿Y cómo es?, indagó.
Y le respondí esto que les voy a contar a ustedes.
La chica que me gusta es normal, pero no tanto. Tiene cualidades muy lindas a veces, pero derrapa muy seguido con algunas actitudes. La chica que me gusta tiene certezas, como las tenés vos que lees esto, o como a veces las tengo yo, pero tiene más dudas y peguntas de lo que se anima a contar.
A decir verdad la chica que me gusta tiene más problemas (internos) por resolver que la mayoría de las personas que conozco, sólo que nunca lo dice, y si uno la descubre, comienza una baraúnda de subterfugios y artilugios que a uno lo deja mareado, a veces es preferible escapar y quedarse con la seguridad de lo que uno piensa y no de lo que ella justifica. La chica que me gusta es muy sincera, te dice las cosas de frente y sin rodeos, a veces le sale cariñosa, a veces le sale un puñal, a veces ni siquiera habla, obvio que me encanta cuando lo haces.
La chica que me gusta no tiene el color que me gusta ni bucles en el pelo, no tiene el color de ojos que me agrada, tampoco tiene una figura soñada, pero tiene historias que calla, un pasado por descubrir, un presente confuso y un futuro que planifica y no cuenta.
La cosa se complica cuando coqueteo con la chica que me gusta, de forma muy sutil trato de que no se de cuenta que lo hago, pero a veces creo que lo sabe, a veces creo que no se da cuenta, a veces creo que trata de ignorarlo, no he de negarlo eso me tiene aturdido, pero que más da, también es lindo vivir esa “duda” interna, aunque a veces se complica demasiado y uno busca señales o seguridades. A veces la chica que me gusta me convida un poco de su vida, a veces genera esperanzas, a veces me genera confusión, a veces me genera estupor.
La chica que me gusta tiene algo que pocas personas que conozco tienen, y es un factor común en la gente “atípica” que conozco y la verdad me genera admiración y no temo decir que admiro cosas de la chica que me gusta. La chica que me gusta es súper alegre, así como lo soy yo, pero esconde tras esa alegría aquella nostalgia que sólo algunos podemos ver a través de la mirada.
La chica que me gusta, coquetea pero no se anima a más cuando las cosas se calientan o salen de su control… aún no se si lo hace por instinto, por diversión o por práctica, pero les cuento que aún no comprendo su temor (a veces si ).
La chica que me gusta no sabrá de esto que escribo, y si lo ve, seguro no sabrá que es para ella.
La chica que me gusta es como el abrazo imposible de la Venus de Milo para mi, simplemente inalcanzable. Aunque me gustan los desafíos en mi vida, y ya sabiendo que seré perdedor, la chica que me gusta, sabrá a viva voz que me gusta vencer los desafíos.
Es muy probable que me diga que no logre conquistar su corazón, aunque quizás…
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Secreto a Dios (si es que existe)…
Muchas veces te busco, pero siguiendo las señales que me llevan en la ruta hacia vos, me termino perdiendo, y eso que sabes que soy bueno usando mapas, pero es como que siempre te la rebuscas para que no llegue a vos, para que no te conozca, para que no intimemos.
A veces te admiro, y demasiado, otras veces me quejo (generalmente), te difamo, pero el resultado siempre es el mismo, haga o no las cosas bien, te las ingenias para que lo que busco se torne difícil de encontrar.
Hay días que me siento tu creación más divina, me siento tu Adán, pero hay otros días en los que siento que cargo una cruz y un collar de espinas.
Te agradezco por mi familia, te agradezco por lo que a veces me das, agradezco a ese ángel que me diste, pero te reclamo un poco más de paz y un par de rectas por las rutas que me hacés transitar.
No suelo llamarte, ni vos te preocupas mucho por mi, en ese sentido ambos somos bastante independientes, vos te cagas en mi carácter, yo tengo que sufrir tus reticencias y caprichos. Es como que jamás comprendimos nuestros juegos, a decir verdad siempre desafié tu imagen, jamás creí en vos, más siempre te pido guardes a los míos y los protejas de todo mal, dolor y sufrimiento.
Se que no esperas mucho de mi, sabes que jamás espero nada tuyo, más sólo comparto este secreto contigo, como un llamado de atención y reflexión.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Cansado…
No hay certezas, no hay seguridad, sólo hay una estúpida ilusión, un poco de tiempo y esta absurda realidad. Debo reconocer, mi situación es una desgracia, pero quedate tranquilo está empeorando y pronto tendré que tomar la decisión.
Estómago, dejáme tranquilo de una buena vez, estoy cansado de esa “molestia”, una suerte de ansias que no me llevan a nada. Créeme entiendo lo que querés, pero aún me falta grandeza para hacer lo que mi cerebro reclama.
Cerebro, por favor, no me atormentes más con tus imágenes fugaces y prometedoras, al fin y al cabo las imágenes las concreto yo acá.
Y mi cuerpo es un quilombo, y como en tercera persona, veo a la ilusión queriéndome empujar desde el andén, para que por fin me suba a ese tren, en la estación de los sueños con paisaje borroso y destino incierto.
El calor que no ayuda, la cerveza que me ladra que la consuma, con la cabeza media golpeada de tanto “manijearme”, y esta suerte que últimamente se ha pasado de nefasta, os digo, estoy cansado!. No quiero quedarme sin hígado por masticar mi obscuro (a veces creo que absurdo) “secreto” que hasta pienso que ya es a voces (a decir verdad al que no se lo termine diciendo, lo terminó deduciendo).
No me llames, no me sigas, no me esperes, no me hables, no me creas, no me saludes, no me pienses, no me enfermes, no me toques, no me llores, no me mimes, no me quieras, no me mires, no me escuches, no me imagines, no me extrañes, no te vayas, no me entiendas, no me pelees, no me prendas, no me pronuncies, no me apagues, no me sueñes, no respires, no te aísles, no te muevas, no me discutas, no me quieras y todo lo que nombré al principio se repetirá, y es que estoy tan necesitado que, hice alianza con mis mambos y salió esto que hoy lees acá.
Y a veces a pesar de usar ese disfraz, se me escapan las intenciones que con él quiero disimular, perdóname… ya habrás notado mis segundas (y a veces terceras) intenciones, pero como ya dije me falta grandeza y una señal, que cual bengala guiará a este naufrago hacia tierra firme y terminará este cuanto llamado “naufragar”.
Ayúdame morocha, ya me estoy cansando de éste cuerpo descontrolado…
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Volvió Marquitos…
Volvió Marquitos y no es tan distinto a como lo era ayer, o tal vez si, pero no en la esencia, está mucho más grande de lo que lo recordaba, aunque su mirada está perdida (o eso me pareció), como queriendo hallar eso que hace ya un tiempo atrás perdió.
Cuando lo contacté estaba tan nervioso que me temblaba el cuerpo y a decir verdad no esperaba su respuesta. Y debo reconocer que es algo loco esto, por que jamás creí que el digital invento pudiese comunicar a personas que estuvieron alejadas desde pequeños.
Yo me acuerdo de Marquitos jugando carreras conmigo, y siempre fue él el más veloz del grupo, ya de chiquito acostumbraba yo a segundear en todo, pero no era una rivalidad la que teníamos, era una competencia sana la de correr y ver quien iba más rápido, que tiempos aquellos!.
Y el pasado deja de ser un fantasma, lugano vuelve a ser el de hace años atrás, y aunque me dejé crecer la panza y hace ya un tiempo que no fumo más, espero encontrar algo de lo que éramos de cachorritos, de cuando nos conocimos, de los juegos que compartíamos, de los amores de aquel entonces, de los campamentos, de los cuentos de terror… Espero no me pregunte por Sheila.
Y esta noche los recuerdos salen a bombardean a mi cerebro, con imágenes fugaces del ayer.
Volvió Marquitos, volvió a mi vida, esperemos pronto nos podamos reencontrar…
sábado, 29 de noviembre de 2008
El Libro de Arena ...
A veces comparo mi vida con el cuento de Borges, es decir, siempre que lo abro encuentras una página distinta, nunca la primera, nunca la del medio, nunca la última, el número de las páginas puede ser infinito o finito... acaso, ¿quién lo sabe?.
Y tiene relación con el puzzle que jamás pude armar, ya que me colgué con Gustavo tomando unos mates y cuando éste se fue, decidí olvidarlo en mi armario, de esta forma taparía mi frustración y quedaría olvidado el fracaso.
Y esa noche, la almohada me empezó a contar episodios de mi vida.
Pero, ¿quienes somos para imponer la realidad?. Después de todo, uno nunca sabe cuando el “ángel de la buena fortuna” podría aparecer en una página del libro de tu vida y poner un milagro en el camino.
Con este silencio que esconde demasiadas cosas que decir, aún espero en la vigilia mejores vientos.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Cruel (bitácora de éste momento)...
Cruel es, fue y será la vida, siempre arremete sin piedad.
Y ya que Dios no aceptó mi renuncia, y luego de un cachudo partido de truco, logré que por lo menos me cambie de sector, y así me mandó al mundo de las carreras. Con el tiempo te acostumbras a dormir con lo puesto, cuando te preguntan, tirás la moneda y respondés a veces te sale bien… otras… dejemos lo ahí. Si nunca hubo, ¿por qué va a sobrar ahora, no?. Te acostumbras a que te digan:
-Pibe es lo que hay!.
Y medio hastiado y sentado en el banquito, miraba como pasan los domingos.
Empecé a buscar auspiciantes, pero sólo matate.com me contesto el pedido.
Calenté el alma, aceite los huesos, saqué el punto muerto a mi corazón, y le propuse a la vida jugar una carrera. El vencedor, elegía que es lo que sucedería. La cita, fue para el domingo a la mañana.
La ciudad estaba vacías, tristes y sin ruidos esa mañana. Como jueces de la carrera estaban la nostalgia, el creador de matate.com, la muerte y Dios (que lo vi bastante despreocupado y leyendo Clarín). La vida también estaba bastante tranquila, a decir verdad ni siquiera la ví calentar motores…
Para que les voy a contar el resultado, los jueces reconocieron que fue bien chivuda la carrera y que tuve muchas chances de ganar… pero aparecían factores extraños (diferenciales de presión, vientos en proa, obstáculos impensados, dolores, calambres, caídas, tropezones, victorias por momentos, etc.), pese a mi reclamo el jurado fue rotundo con su veredicto (hasta mi auspiciante hizo caso omiso a mis reclamos).
¿A qué no saben quién ganó de nuevo?.
La vida como ganadora eligió que nada cambie en mi “vida” (quizás pensó que me hacía un favor).
Cabizbajo (otra vez) y con el peso de seguir siendo un perdedor, comencé mi regreso a casa.
Así fue que me quedé sin monedas y me tuve que bajar en Liniers, aproveché que era mediodía y que tenía que cambiar plata y me fui a comer un pancho. Justo pasaba la tristeza y se pidió uno conmigo también, ambos apuramos el pancho para no vernos más, pero los pedimos sin aderezo y sin gaseosa (ustedes saben como ayuda eso en el factor tiempo), y tuvimos que compartir un par de lágrimas.
Y juntando las monedas que me tiró el destino, debuté nuevamente en la vida, esta vez trabajando para matate.com.
¿A qué no saben quién perdió de nuevo?.
Cruel es, fue y será la vida, siempre arremete sin piedad.
sábado, 22 de noviembre de 2008
Pelotudeces de un sábado…
La verdad no quiero que éste blog se convierta en una suerte de diario personal, pero a veces las circunstancias conspiran para que parte de ello suceda y es un poco inevitable a veces, ya que uno es un poco humano aún, pese a todo. La cuestión es que decidí completar lo que octubre no me dejó y créanme para mi es hermoso compartir los cambios que uno decide hacer, por pequeño que sea, y así fue como comuniqué en su momento que había dejado de fumar, y ya sabéis, era algo que disfrutaba muchísimo, era un lujo y un placer increíble el fumar, ni que hablar en épocas de parciales, también era un excelente aliado y amigo con aquellas copas de vino. Lo segundo que comuniqué fue mi decisión de empezar el gimnasio, al perecer todo esto ha de ser gracioso para aquellos amigos de una vez a la semana o hasta para parte de la familia, jueces de lo inédito, abogados de lo increíble.
Como también estoy bastante cansado de esa persona que solamente se la pasa demostrando “quién es”, “que hace” y emitiendo juicios de valores con comparaciones inusitadas.
En fin, odio a los que publican su vida en Internet, asíque mejor termino aquí lo que en vano comencé.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Me muero por vos…
Me muero por encumbrar sus besos,
y hoy ando acostumbrado de verla así,
sola y empuñando su belleza.
Cada día que te miro,
me enamoro más y sin razón,
me enamoro de tu boca, de tus ojos,
y de tus palabras tan llenas de razón.
Mi amor tiene las lágrimas prohibidas,
los párpados caídos y muchos olvidos
en los bolsillos que allí puso el destino.
Quiero sentirte... besarte y quererte
¡Que bonito sería!,
algún día abrazarte,
sólo por eso es que aún despierto
en estos tormentosos días.
Me siento seguro de quererte,
me muero por tenerte en mis ojos,
me muero por ser la persona que quieras abrazar,
y sueños que alguna noches te podré acariciar.
Es que hace mucho que nadie pasa por acá,
al fin de cuenta los dos somos causas perdidas,
navegando en el río traicionero y sin orillas
de los besos que perdimos en combate.
Mi amor se sube rápido a la cabeza,
es sin lugar a dudas una mala bebida,
es que nunca me había sentido así,
con este invierno en los labios.
Mi amor se come los amagues de tu mirada,
descontrola mi cuerpo, marea mi andar.
No he de negarlo hace tiempo que nadie
pasa por mis labios, bebé,
¿tenés ganas de volver a estrenarlos?.
Te pido, no te enojes si beso así,
mi amor trata de trabajar todos los días
para que el pasado ya nunca venga,
quiero que vengas y no golpees al entrar.
¿Querrás que te bese un rato?.
Hoy la memoria es
donde uno no debiera pescar…
Perdido sin vos,
a veces lloro en la penumbra
de la noche fiel que me acoge.
no quiero salir a matar a los duendes de la noche...
quiero que sepas que alguien te quiere.
¿Qué hago sin vos, si me muero de amor?,
¿Qué hago sin vos?,
me muero por vos...
por respirar el aroma de tu pelo.
¿Quien calmara mi dolor?.
dame un beso para ver si resucito.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Lleno de dudas y de torpezas...
Hace poco me ofrecieron una semana de spa en ese hospital de los muñecos mal heridos, pero Pinocho me mandó una carta diciendo que ni se me ocurra aparecer. Y la vida continuó, lo más importante para mí ahora, es andar con una sonrisa a cuesta, aunque a veces cueste. Mi memoria a veces desentierra historias que es mejor no contar, éste calor no ayuda para nada a la hora de querer dormir y abanico los días calurosos en la eterna búsqueda de alguna compañía que al menos me diga, loco, te re entiendo, duele crecer!.
Somos como ballenas arponeadas que perdimos mucha sangre en este mar llamado “vida”.
Y es una cagada, pero se fue el invierno, por suerte éste no fue cruel ni triste, bastante piadoso fue, diría yo, salvo a la noche, donde los recuerdos salieron un par de veces a buscar pelea, pero el vino amansador, nos hizo ser grandes amigos, por ahora (esperemos así continúe). Invierno lerdo de cara cabizbaja (como ya viene siendo desde hace rato), de botellas (de vino) con deseos tiradas al mar.
Calculo que siempre seré un tipo que haga canciones, tal vez no las cante, por que no me de la voz, tal vez sean canciones para pibes de 14 años… tal vez pase al primer grado y abandone el jardín de infante de las canciones. Pero nunca voy a ser como aquellos que necesitan rápidamente de un argumento para poder inventar el sentido de lo que ven.
No quiero seguir derrapando en el barro, no quiero charlas berretas, mesas de mierda, amigos de una vez a la semana y canciones de Chopin. Tampoco quiero seguir navegando en barco prestado. A decir verdad ya estoy cansado de esperar que un milagro muerda el anzuelo.
No soy más que un naufragado, que no quiere pensar en lo que lo hizo naufragar. Pero también reconozco que nadie adopta a un naufrago. Y pienso, que buena puntería tenés hermosa! (y sin saberlo), este boludo dice, baleado (diste en el corazón). El tiempo sigue jugando al verdugo y mi cabeza cuelga…
Hay una batalla por toda la ciudad, y como en el ajedrez muevo mis piezas lo mejor posible, pero a que no saben quien perdió de nuevo?. No me extrañes ni me pienses por la espalda te lo pido por favor, si sentís algo, decímelo.
Y ya no piden pista los rencores, hace rato despegaron de acá. Sin mucho esmero sigo moviendo fichas en esta batalla. Y así otra vuelta de cerveza en el bar, y tu nombre apareció condensado en el vaso, trato de ignorarlo, por temor a que se destiña mi corazón.
Pero por otro lado, tampoco el mundo hace las cosas bien. Me despierto con mi típico mal humor porteño, sin disimulo y con besos bien guardados avanzo en la cumbre que llamo “día”.
Aunque hoy estoy más suave que la caricia de una lija, y los pensamientos me vienen más rápido de lo que me permite escribir mi cabeza, les cuento que es re loco ver crecer a alguien y poder compartirlo, lástima que a mi nadie me felicitó jamás al verme crecer. Sigo desvelándome como ya es una costumbre y como viene pasando desde hace un tiempo con una botella de compañera, y así nació ésta asociación libre de ideas que por primera vez y de mambo realizo.
Y así están las cosas mi viejo, todo es una desgracia, pero va a estar peor, de eso podés estar tranquilo, y sigo esquivando espejos, para no verme, pero a la mañana se torna difícil.