sábado, 15 de noviembre de 2008

Lleno de dudas y de torpezas...

Hace poco me ofrecieron una semana de spa en ese hospital de los muñecos mal heridos, pero Pinocho me mandó una carta diciendo que ni se me ocurra aparecer. Y la vida continuó, lo más importante para mí ahora, es andar con una sonrisa a cuesta, aunque a veces cueste. Mi memoria a veces desentierra historias que es mejor no contar, éste calor no ayuda para nada a la hora de querer dormir y abanico los días calurosos en la eterna búsqueda de alguna compañía que al menos me diga, loco, te re entiendo, duele crecer!.
Somos como ballenas arponeadas que perdimos mucha sangre en este mar llamado “vida”.
Y es una cagada, pero se fue el invierno, por suerte éste no fue cruel ni triste, bastante piadoso fue, diría yo, salvo a la noche, donde los recuerdos salieron un par de veces a buscar pelea, pero el vino amansador, nos hizo ser grandes amigos, por ahora (esperemos así continúe). Invierno lerdo de cara cabizbaja (como ya viene siendo desde hace rato), de botellas (de vino) con deseos tiradas al mar.
Calculo que siempre seré un tipo que haga canciones, tal vez no las cante, por que no me de la voz, tal vez sean canciones para pibes de 14 años… tal vez pase al primer grado y abandone el jardín de infante de las canciones. Pero nunca voy a ser como aquellos que necesitan
rápidamente de un argumento para poder inventar el sentido de lo que ven.
No quiero seguir derrapando en el barro, no quiero charlas berretas, mesas de mierda, amigos de una vez a la semana y canciones de Chopin. Tampoco quiero seguir navegando en barco prestado. A decir verdad ya estoy cansado de esperar que un milagro muerda el anzuelo.
No soy más que un naufragado, que no quiere pensar en lo que lo hizo naufragar. Pero también reconozco que nadie adopta a un naufrago. Y pienso, que buena puntería tenés hermosa! (y sin saberlo), este boludo dice, baleado (diste en el corazón). El tiempo sigue jugando al verdugo y mi cabeza cuelga…
Hay una batalla por toda la ciudad, y como en el ajedrez muevo mis piezas lo mejor posible, pero a que no saben quien perdió de nuevo?. No me extrañes ni me pienses por la espalda te lo pido por favor, si sentís algo, decímelo.
Y ya no piden pista los rencores, hace rato despegaron de acá. Sin mucho esmero sigo moviendo fichas en esta batalla. Y así otra vuelta de cerveza en el bar, y tu nombre apareció condensado en el vaso, trato de ignorarlo, por temor a que se destiña mi corazón.
Pero por otro lado, tampoco el mundo hace las cosas bien. Me despierto con mi típico mal humor porteño, sin disimulo y con besos bien guardados avanzo en la cumbre que llamo “día”.
Aunque hoy estoy más suave que la caricia de una lija, y los pensamientos me vienen más rápido de lo que me permite escribir mi cabeza, les cuento que es re loco ver crecer a alguien y poder compartirlo, lástima que a mi nadie me felicitó jamás al verme crecer. Sigo desvelándome como ya es una costumbre y como viene pasando desde hace un tiempo con una botella de compañera, y así nació ésta asociación libre de ideas que por primera vez y de mambo realizo.
Y así están las cosas mi viejo, todo es una desgracia, pero va a estar peor, de eso podés estar tranquilo, y sigo esquivando espejos, para no verme, pero a la mañana se torna difícil.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Rutinaria caminata…

La caminata por la calle Montevideo está generalmente cargada de rutina, no he de negarlo, tampoco voy a repetirle como es el itinerario, pero a veces en ese corto trayecto hacia la facultad pasan cosas que hacen que por lo menos valga la pena hacerlo, y hoy mientras iba caminando me dí cuenta de algunas de esas cosas.
A pesar de sus veredas angostas y del caos de transito que es una costumbre en el embravecido centro porteño, la panadería de Montevideo y Bartolomé Mitre siempre ofrece una postal perfecta de lo que son las delicias. El toldo del restauran de Tte. Gral. Juan D Perón siempre entorpece el transitar de aquellos que miden más de 1,60m.
Cruzando dicha calle y haciendo 10 metros la enorme bodega deleita la vista de los transeúntes con las más finas variedades de vinos y whiskys, aunque uno se desesperanza un poco al ver los precios. A 20 metros de llegar a la calle Sarmiento la pescadería “Colucci”, larga aromas difíciles de explicar, justamente hoy la rutina fue distinta, había una chica promocionando las comidas que allí hacen… una dulce y encantadora voz me dijo:

-¿Querés degustar?.

Fue muy difícil decirle que no a tanta hermosura con una bandeja de langostinos que además estaban buenísimos!!!.
Cruzando Sarmiento, la típica esquina con restaurantes, bares y confiterías que dan un “aire” a tanto cemento, metros más adelante el kiosco de diarios que siempre tiene las revistas colgando y me obliga a agachar la cabeza siempre que por allí paso. Luego llega el inevitable semáforo de la avenida Corrientes y la aún clásica mirada al obelisco y el pandemónium (es increíble que aún me fascine viendo al obelisco), la cuadra que me lleva a la calle Lavalle no tiene nada especial, a veces hay un par de chicas del colegio secundario, pero ninguna me llama la atención pese a algunas cosas que gritan cada tanto.
Una vez cruzada la calle Lavalle esta el Bar “Meetin Place”, ya es una rutina mirar a su interior, e intercambiar una sonrisa con la mesera de aquel lugar, algún día le voy a decir hola para romper con ese ritual…
Por último la calle Montevideo con sus ruidos, su tránsito y su sol de frente que siempre quema y molesta…
En fin, no se por que escribí esto, quizás sea para pensar que siempre anhelo una rutina diferente… quizás para convencerme de seguir haciendo el mismo recorrido, quizás sólo para desahogar un poco el hastío que me genera hacer siempre ese trayecto, quizás para que haya mas degustaciones y así romper con la rutinaria caminata. Quién sabe…

Tal vez la próxima semana, haga el mismo trayecto, pero de la mano de enfrente. Quién sabe…

sábado, 8 de noviembre de 2008

Puzzle…

Le juro, intente de todo, pero nunca pude encontrarla…
Todo comenzó cuando empecé a armar ese ridículo y gigantesco rompecabezas. Sin dudas un gran desafío, costoso en tiempo y en neuronas, pero con la esperanzas de que a largo plazo quedaría resuelto y me enseñaría una imagen desconocida hasta entonces.
Químicamente puro o al menos eso parecía yo en ese momento, hasta que llegó Gustavo y me pregunto:

-¿Qué estás haciendo pelotudo?.

Tan metido estaba en esa ardua tarea que no le dije ni hola, atónito se fue a la cocina a poner la pava para el mate. Me lo contó él mismo mucho tiempo después eso.
De esta manera comenzó la historia de “El libro de arena”.

Pero esa ya se las voy a contar mas adelante…

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Crímenes…

Tenemos que encontrar la manera de reconstruir la escena del crimen. Sentenció el Principal de la PFA al ver ese cuerpo tendido ahí. La certeza que tenemos (hasta que llegue el SAME, aclaró) es que quedó bien fiambre el pobre, asíque, Ayudante, tome nota de lo que va encontrando y avíseme si encuentra algo llamativo. Si señor, dijo el ayudante, y de inmediato comenzó a revisar esa habitación.

Siempre hace todo mal, todo al revés, seguro quiso hacerlo así esta vez, irrumpió en la habitación una persona de tez trigueña pelo largo y con una barba de tres días por lo menos.

-¿Quién es usted?. ¿Cómo lo dejaron pasar?, preguntó el Principal.

-Inspector Álvarez, dijo aquella persona, y continuó, yo lo conocía, era amigo mío. Justo estaba cerca cuando escuché por el handy la dirección y me apersoné, espero no le moleste Principal.

-No hay ningún problema Inspector, me presento, soy el Principal Duino y usted me serviría de mucho en esta investigación, dijo mientras le estrechaba la mano.

-Tengo varias teorías en mi cabeza... Obvio que ninguna tiene un buen sustento argumentativo, a decir verdad a veces ni él lo tenía, dijo Álvarez. Siempre me pereció que él mismo complicaba su existencia y más de un bochorno lo he visto pasar. Dependiendo de quien lo vea era bueno o malo, nunca se cayó nada lamentablemente, así más de una vez demostró cuan imbécil era, aunque estoy seguro de que algo callaba. Últimamente estaba muy ilusionado, pero como que lo empecé a notar cada vez peor, ¿comprende Principal?.

-Comprendo, ¿estaban peleados ustedes?, interrogó Duino.

-Para nada, pero tampoco nos estuvimos viendo mucho, él estaba muy ocupado con sus cosas y ponía esmero en esa chica….

-¿Qué chica?, ¿tenía novia?.

En ese momento, interrumpió el ayudante. Mi Principal, mire lo que encontré, y enseñaba sus manos una rosa blanca y una pequeña epístola.

-Léala, profirió Álvarez con un tono un poco intempestivo.

-Mi niña, me estoy cansando de coser heridas… eso dice solamente, agregó el ayudante.

La ilación de sucesos se volvió confusa en ese momento.

-Alguna vez alguien me contó que solía mirar las estrellas y que esperaba a “esa persona” que no dejaba conocerse. Dijo murmurando Álvarez…. Pero… (titubeo) ¿Cómo era que se llamaba?....

-Roberta!!!!, yo me acuerdo que una vez lo jodí, era loco que un Roberto salga con una Roberta.

-¿Tiene usted algún dato de esta tal Roberta?, preguntó Duino, interesado.

-Por supuesto, ya le paso su dirección, pero entiéndame Principal, no va a poder hacer nada ni usted ni la justicia por éste caso, es más me animaría a decir que es una causa perdida.

-¿Qué dice?, preguntó Duino anonadado y dubitativo.

-Pues claro Principal, es muy simple, nadie jamás fue preso por matar las ilusiones que se hace un pobre boludo, déjelo así, eso que está viendo es un muerto en vida, cuando se le pase la resaca, volverá a vivir y mañana la historia se va a volver a repetir, se lo aseguro, al menos que de una vez se decida a hacer lo que debe hacer (esperemos se anime y sea pronto), y sino no queda más que pedir que pueda olvidarla y que navegue así en los mares del olvido.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Encuentro nocturno

Esta noche hice todo los preparativos, llegué lo más rápido posible a de la facu, comí como pude (y mal), fumé ese cigarrillo de rigor y ya estaba listo, sólo era cuestión de esperarte.
Pasó el tiempo, anonadado miraba el monitor esperando que llegues. Pensé, si la espera es larga, lo mejor es perfeccionarla. Así fue como descorché un Shiraz-Bonarda y escuchando a “Darsham”, seguí esperando…
Larga se hizo esa espera, y nunca llegaste… nunca te ví, lejos estuve de presentirte al menos. Como consecuencia, me lleve a dormir a una botella a medio tomar, un par de bostezos, esto que escribí y las ganas locas de que hubieras aparecido.
No todos los días la inspiración llega, por más que uno la espere… tal vez mañana o pasado venga a acompañarme en la noche. Mientras en la ciudad todo es grís y los taxistas se cansan de bostezar, yo me voy a soñar un rato.

Hasta mañana (quizás)…

miércoles, 29 de octubre de 2008

Crónicas de un perro…

1 semana:
hoy cumplí una semana de nacido, que alegría haber llegado a este mundo.

1 mes:
mi mamá es ejemplar, me cuida mucho muy bien.

2 meses:
hoy me separaron de mi mamá, ella estaba muy inquieta y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva "familia humana" me cuide tan bien como ella.

4 meses:
todo me llama la atención, hay varios chicos en la casa que para mi son mis "hermanitos"; somos muy inquietos, ellos me tiran de la cola y yo los muerdo jugando.

5 meses:
hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pis dentro de la casa, pero nunca me han enseñado dónde debo hacerlo. Además duermo con ellos en la habitación, y ya no me aguantaba más.

8 meses:
soy un perro feliz: tengo el calor de un hogar, me siento seguro, protegido. Me consienten mucho: cuando están comiendo me convidan, el patio es para mi sólito y me la paso escarbando. Nunca me dicen nada, ha de estar bien todo lo que hago.

12 meses:
hoy cumplí un año, soy un perro adulto, mis dueños dicen que crecí más de lo que ellos pensaban, que orgullosos se deben sentir de mi por haber crecido tanto.

13 meses:
hoy mi "hermanito" me sacó la pelota, yo nunca le agarro sus juguetes, así que se la quite, pero mis mandíbulas se hicieron muy fuertes así que lo lastime sin querer, después del susto casi sin moverme me encadenaron, al rayo del sol. Dicen que soy un desagradecido.

15 meses:
ya nada es igual. Vivo en la terraza, me siento muy solo, mi familia ya no me quiere, a veces se les olvida que tengo hambre y sed y cuando llueve no tengo un techo que me abrigue.

16 meses:
hoy me bajaron de la terraza, seguro me perdonaron, yo me puse tan contento que daba saltos de gusto, mi rabo parecía un rehilete, encima de eso me van a llevar a pasear. Nos enfilamos hacia la ruta y de repente se pararon, abrieron la puerta y yo me baje feliz creyendo que haríamos a nuestro "día de campo"; no comprendo.
¿Por qué cerraron la puesta y se fueron?: - oigan esperen- ladre. Se olvidan de mi, corrí detrás del coche con todas mis fuerzas, mi angustia crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detenían. ¿Me habrían abandonado?.

17 meses:
he tratado en vano de encontrar el camino a casa, en mi sendero hay gente buena que me da algo de comer, yo les agradezco con mi mirada desde el fondo de mi alma; yo quisiera que me adoptaran y seria leal como ninguno pero todos dicen: pobre perrito, se ha de haber perdido.

18 meses:
el otro día pase por una escuela y vi muchos niños como mis "hermanitos", me acerque y un grupo de ellos, riéndose me lanzaron Una lluvia de piedras, una de esas piedras me lastimo un ojo y desde entonces ya no veo con él.

19 meses:
parece mentira cuando estaba mas bonito se compadecían de mi, ahora que estoy flaco y como perdí un ojo la gente me saca a escobazos cuando pretendo echarme en alguna sombra.

20 meses:
casi no puedo moverme, hoy al tratar de cruzar una calle pero donde pasan muchos coches, uno me atropelló; según yo, estaba en un lugar seguro llamado "cuneta" pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor que hasta se ladeo para centrarme, ojalá me hubiera matado pero sólo me disloco la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultad me arrastre hacia un poco de hierba que había al lado del camino.
Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer, ya no me puede mover, el dolor es insoportable. Me siento muy mal, quede en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se esta cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; "no te acerques"-suelo escuchar-.

Ya casi estoy inconsciente pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos: la dulzura de su voz me hizo reaccionar: pobre perrito, mira como te han dejado junto con ella venia un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: lo siento señora, este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir. A la dama se le hizo imposible no llorar, como pude moví mi rabo y la mire agradeciéndole que me ayudara a descansar.

Solo sentí el pinchazo de la aguja y me dormí para siempre pensando:

¿Por qué tuve que nacer si nadie me quería?.



La verdad si algo me enseñó la vida es que en un minuto todo lo que soñabas puede esfumarse o desaparecer de la forma en que la veías. Y en un minuto pueden pasar muchas cosas eh!, una charla por teléfono, una carta recién llegada, un mensaje no respondido, un post data que jamás pensaste que te escribirían.
Octubre siempre fue el mes de las esperanzas e ilusiones para mi, pero ya va cayéndose del almanaque y con él mis esperanzas. Aquel que entienda, sepa comprenderme este fin de semana y convídeme con una copa de vino.

Y la verdad es re loco que justo hoy, 29 de Octubre esté escribiendo sobre esto…

Dónde quieras que estés, feliz cumpleaños!.

sábado, 25 de octubre de 2008

A mi amigo…

A veces es más fácil para muchos fingir que las cosas van bien, antes que enfrentarse con una verdad difícil. Así que continúan centrados en los detalles, los pequeños rituales de la vida diaria. Tienen la esperanza de que el cómodo ritmo de la familiaridad retrasará un poco más lo inevitable.
A veces es como si apretasen un botón y click!, todo cambia.
Hacer que las cosas vuelvan a la normalidad, lo que sea para hacerlos ganar algo de tiempo. Fingir, disimular, puede que esto sea lo único en lo que nunca maduramos.
Todos tenemos un pueblo dentro, y como en los pueblos tenemos una historia, gente con la que convivimos y compartimos.
Cuando las cosas funcionan bien en el universo, una pérdida de inocencia suele conllevar un aumento de humanidad...

El tiempo es así de extraño; a cambio de todo lo que nos arrebata, nos concede algo... A veces es un nuevo amigo, a veces es un mejor entendimiento de nosotros mismos... A veces, sólo es un día perfecto.

Por supuesto, algunos hacen todo lo que pueden para seguir adelante, fingiendo que nada había cambiado, sabiendo que había cambiado todo, pero existe algo que la muerte nos recuerda, nos recuerda lo resistente que es el espíritu humano, cuando quiere serlo.

A vos mi amigo, mi eterna amistad!.

miércoles, 22 de octubre de 2008

En 500 palabras…

Hace unos días me enviaste un mail que decía: Hablanos de vos, de tal forma que tengamos un buen sentido de quién sos, para ello tenés que usar sólo 500 palabras:

Desearía que me hubieran preguntado eso dos años atrás por lo menos, en fin. Les podría haber dicho exactamente quién era, quién iba a ser. Hace dos años lo sabía al menos y, la cuestión es, que estaba en lo correcto (al menos eso pienso ahora). Los planes son como “caramelos” para lo Dioses del destino. La única cosa de la que podés estar seguro es que nada va nunca de la manera en la que te lo imaginas. Ya me debería haber acostumbrado. La cuestión es que no sabes cuando todo con lo que contabas se podría destruir -sin importar cuan sólidos sean los cimiento que creaste-. Los cimientos se rompen, todo cambia, especialmente cuando crees que estás seguro y que todo va bien. Para ser justo, si yo fuera uno de los Dioses del destino y estuviera viendo los mejores planes de gente “tonta” probablemente vería el mío y también desearía destruirlo.
¿Querés saber de mi en 500 palabras?. Me asusto a veces de la vida y también me decepciono bastante. Tengo muchas dudas y adoro salirme con la mía (cuando eso sucede). No me gustan los cambios bruscos, pero sé que de cierta forma me favorece y es inevitable, así que trato de aceptarlo de la mejor manera posible.
Sí, las cosas pasan -cosas que no esperas- o querés o te gustan. El mundo se mueve y vos te convertís en alguien que no esperabas ser. Y ahí estás, en tu ropa, tu música, en tu vida, en como hablas, en todo, éste es mi futuro, este soy yo.
Y acá estoy yo, hablando de mí en 500 palabras, sólo para demostrarme que puedo, aunque a veces las palabras se “cuelgan” y no le dan el sentido que esperás que le den a lo que escribís. No quiero adjetivar de más (aunque a veces me sale), me gustaría poder abrazar más como hacía antes, decir más seguido “te quiero”, tener esas locas ilusiones que me hacían sentir una mejor persona, pero ya ves, no es lo mismo, todo cambia dijo Mercedes Sosa…. menos ella.
No quiero ser prolijo sólo para gustarle a los demás, no quiero andar midiendo mi léxico sólo para no parecer extraño, desconfío de los médicos, y de algunos ingenieros, quiero tener pocas cosas, pero quiero las que tenga/o, Espero siempre al mes de octubre, ya que en el encuentro las esperanzas que siempre me faltan.
Este soy yo y quiero cosas que no imaginaba querer hace un tiempo atrás. Quiero las posibilidades que una vida suburbana me puede ofrecer. Un lugar para crecer, para conocer gente nueva. Un lugar para sorprenderme cuando la vida resulte ser nada de lo que yo esperaba. No quiero tu dinero, yo me lo puedo ganar si se me da las ganas, yo no quiero creer lo que me dicen los diarios, yo sólo estoy empecinado en creer que existe el amor a través de los años.
Uno tiene que estar agradecido por eso - En perfecta paz-.



Nunca te lo respondí, de todas maneras se que lo vas a ver por aquí.

sábado, 18 de octubre de 2008

La fiesta II…




Todo empezó en una fiesta en Ramos Mejía o Ciudadela tal vez… la verdad no lo recuerdo. Llegué empinando tres chichas y con un compañero que se encontraba en la entrada del lugar con temor de ingresar… la puta!!!, que cara de temor tenía ese muchacho… Claudio creo se llamaba. La cuestión es que armado con un cigarrillo y con aliento bastante fuerte por las chichas, ingresamos a ese boliche.
La música a todo lo que daba (era fija que había mas de 85dB), las luces ultimaban mis retinas con sus fotones y su haz luminoso, creo recordar que me mareé, pero la vista alcanzó a ver la barra y como alumbrado por la providencia pode divisar una botella de Callia Shiraz-Bonarda. Enseguida me arrojé sobre la barra y lo pedí. Mi compañero me dijo que si lo tomaba me iba a quedar sin hígado y sin dignidad, pero que más da!, ya era tarde cuando me lo dijo… El vino estaba en la copa.
Enseguida al lado mío apareció ella… su cuerpo hablaba hermosuras y su voz pidió un vino también, aproveché la ocasión para recomendarle el mismo que yo consumía. Gustosa aceptó mi oferta y nos pusimos a charlar sobre varietales, copas, y calidades de aquel elixir. Cuando quisimos acordar las dos botellas habían desaparecido.
El grado alcohólico era tal que le proferí:

-Te cuento que no puedo convidar más que promesas rotas, mientras le convidaba de mi copa.

Mentime despacio y servime otra copa... respondió. Enseguida pedí otra botella de vino. Quizás mis dotes de “proyecto de poeta” me impulsó a decirle:

-¿Qué clase de viento te arrastro a mis manos?. Ella comenzó a reírse. Continué:

-¿Qué borracha suerte me convido con vos?. En la fiesta de tu risa busco el talle de mis sueños.

Siguió riéndose y tomando de un sorbo el vino de su copa, hablándome al oído me decía que fue sola a ese lugar a naufragar en el oleaje, para recuperarse de los besos que hundieron su barco.

Yo no era un gran pirata y equivocaba vientos entre las tempestades de su escote, me animé y le robé un beso de su húmeda boca, sin dudas uno de los mejores besos en tiempo. Y fueron desfilando promesas de vino, botellas al mar. Por eso me tomé mi tiempo, quedándome bien cerca de los mejores besos y de las buenas botellas.
La noche pasó y mi compañero apareció en las peores, y como caballero que soy, acudí a asistirlo en ese momento. Fuimos al baño e hizo todo (y un poco más) de lo que debía hacer. Cuando volví a la barra, ella me dijo:

- Bueno, nos vemos el fin de semana que viene, misma hora, en el mismo lugar. Su copa tenía un hielo…

-Si querés enamorarme no me tomes en serio y ni se te ocurra ponerle al vino hielo, le dije y agregué:

-Desconfío eternamente de los después nos vemos... y de los que andan siempre con dos copas de menos.

-No te hagas problema, el fin de semana que viene, misma hora, mismo lugar, nos encontramos. Me dio un beso y se marchó.

A la semana que próxima, volví al mismo lugar, a la misma hora, pedí el mismo vino, pero ella no apareció jamás. Con el mástil herido, tiré el ancla en noches desiertas y con aquella botella que decía, “yo no fui”... partí…

miércoles, 15 de octubre de 2008

Viento en proa...

Ya sabia yo que iban a cambiar las cosas desde aquel día, sólo quiero que no haya viento del norte, que las aguas estén calmas y que sea un día esplendido, no se si el responsable de este cambio será aquella luna, o será el Rey Tritón que al ser el rey de los mares, seguro que tiene algo que ver con mis planes de navegación.
Con los primeros rayos de sol decido zarpar, hay una calma total, y me doy cuenta de que no se pueden hacer planes, pretendía agarrar los primeros vientos de la mañana, pero sólo sopla alguna ráfaga del norte.
Me pongo a merced de los vientos y me dejo llevar, aprovechando cuando hay alguna ráfaga, aprovecho para oír música y contemplar el paisaje y de vez encunado evocar a Eolo, pero parece ser que hoy no escucha mis plegarias, esta tan calmo todo que ya sólo me puse a pensar que por lo menos tendré a la luna de compañera en mis noches.

Al no avanzar, no tuve más recurso que apelar al pensamiento...
Mi barco debe en algún momento zarpar, debo izar las velas (que ahora que observo, tienen unos agujeros), navegar bajo las estrellas, con la mar en calma o embravecida, con la vida a cuestas (como ya es costumbre), como equipaje un corazón esperanzado, y mantener el rumbo como premisa fundamental. ¿Quién sabe que nos espere mas allá del horizonte?.
Levar anclas, desplegar las velas, es como si mi vida estuviese en altamar. Tengo que improvisar (como ya es costumbre) y construir solitarios caminos que las olas han de borrar o que una débil estela marcará si la marea así lo permite.
Debo navegar, navegar y navegar por el mar de la incertidumbre y tratar de llegar al buen puerto de tu corazón, para allí amarrar y por fin decirte mis pleitesías de amor.
No pedí permiso al amor, pues son cabos que nos amarran en los puertos del dolor.
Un barco ha de zarpar a cada momento, fumando lo imagino, debe navegar y navegar, reinventándose en cada instante un nuevo destino.
Hastiado, comencé a confeccionar mis bitácoras en la bajamar, mientras bebo mi rumbo en el mar cansino, sin más que una estrella que embalsamar y sin una brújula como guía.
Barco, hijo de los vientos, no llevas brújula, timón, ni compás y ahora que recuerdo, tampoco nombre te he puesto. Nuestra vida es navegar, recordarla sin mirar atrás.
Un barco sin su capitán, no anda nunca bien, un barco sin motor no anda, pero sin redes tampoco puede trabajar. La vida es como un barco sin ancla: navegará sin rumbo cuando pretenda estar quieta.
Todo es mar y naufragio, todo. Todo… que es como decir nada a esta altura, la nada al frente, turbio horizonte (indiferente e inseguro) que yace por siempre sumido en la tormenta con encono.
Un alma sin rumbo. Un barco sin timón. Un vagabundo sin honor. Un solitario que viaja por el mundo casi sin alma y corazón llegando a perder por minutos la razón por este amor que tan adentro de mi corazón llegó, esperemos que se concrete.
Con el alcohol comienzan a ladrar los pensamientos... a la espera siempre que un milagro muerda el anzuelo y poder llegar a tu puerto.
Y en las noches entre el dolor y las lágrimas que me produjo…. te quiero tanto….
Siento este dolor tan adentro, tanto que grito a los cuatro vientos todo lo que siento.
Por eso mis lágrimas, mi alegría, mi dolor… sos para mí una fantasía de un sueño en vida.