jueves, 7 de abril de 2022

Invisible (relato nocturno)...

 

Varios son los espacios en blanco
en esta hoja que pretende ser llenada.
Invisible quien te abraza y acaricia
en la soledad de esta noche que sucumbe
inevitablemente en la angustia.
Bendita es mi desgraciada suerte,
hace horas que te beso y no te enteras.
¿Cómo hago para modificar realidades?,
¿Cómo hago que este relato sea real?
 
Universo nuevo, ecos constantes,
no me importa lo que miente el espejo
ese momento mágico maquillé.
Vos estás tan lejos y sin embrago
nos arrima este vago pensamiento.
 
Te he desnudado todas las mañanas,
he guardado en el trono tu nombre.
Cabalgo por los pensamientos que hablan,
que son muy míos y apenas conoces.
 
Quiero un beso sin fecha, sin firma, sin contrato;
un beso con torrente de aplausos de nadie.
Enredado entre la niebla de mis deseos
tu nombre oculto salta de verso en verso.
Oculta tú, que te enredas en mis sábanas,
en un alambrado, en el pasto sin saber que es cierto.
 
No estás sola, ni lo estoy yo,
pues siempre estaré presente
en esta poesía que nos abraza
y se despide.
Pues siempre estarás presente
en mis miradas perdidas,
en los versos sin nombre
que saludan y no quieren irse.

lunes, 1 de noviembre de 2021

JCC...

Otro aniversario más 
que duele como siempre

Sobran las palabras cuando
se grita en silencio.
Asomado a la Ventana,
la mirada empapada y
otra noche que se va.

Porque hay cosas que
sangran por dentro y
nadie las puede notar
es que hoy te busco
trepado a la rama más
alta que pude imaginar.

En silencio total es que
se aprende a escuchar,
con el ánimo cansado y
maniatado en mi pensar,
enredado en recuerdos
no te dejo de extrañar.

Ya no estoy acá, estoy
mirando las sierras, las nubes
el mar y mil tempestades.
Mi estrella hoy brilla más,
sueño que de a poquito
te estoy yendo a buscar.



martes, 12 de octubre de 2021

Noche cerrada...

 
Claro, y entonces no sabés para donde disparar…
y puteas, porque….todo mal.....¿Y por qué?
El invierno llega, y aunque a nadie le brinda un abrazo,
nos ayuda a añorar el calor...

¿El infierno está encantador esta noche?

¿Puede alguien decirme
me voy a comer tu dolor?
y repetirme
te voy a salvar esta noche.

¿Por qué no te dejas de pensar
en labios que besan frio
para cerrar un ojo y ver
cuantos cuernos tiene el diablo?.

¿Qué podría ser peor? (eso no me arregla a mí...)
noche cerrada, a esperar...

¿Cuánto más?

miércoles, 26 de mayo de 2021

Palabras al rocío…

Sobre una rosa olvidada,
hablaba el diamante de una lágrima,
palabras transformadas en rocío
que al evaporarse ya no son nada.

Un cielo perfecto, una noche hermosa y las estrellas brillando y observando desde lo alto. Tantas letras sueltas que no se pueden juntar, tantas palabras que aún juntas no se pueden articular. Es verdad, es mejor escuchar los grillos y el agua corriendo por el arroyo y dejar que el viento sople, que él se encargue de hablar esta noche. Pero no es suficiente y es que, siempre quedan cosas qué decir, pero el tiempo se transforma en tirano y nos condiciona la vida. Nos deja desnudos ante tanta belleza y nos intimida a desafiarla… Pero nos abrigamos en lo vivido para no enfermar y afrontamos los desafíos manoteando el aire como si tuviéramos una venda en los ojos y buscáramos de donde aferrarnos.
Tantas palabras sin permiso para salir, las estrellas custodias no las dejan. Como expresarse coherentemente ante semejante presencia, me hacen sentir insignificante, pero quiero hablar, poder decir todo y no puedo aunque lo pretendo.
Me deja mudo la noche y el cielo y mirar la infinidad de esas brillantes perlas que cuelgan, lejanas. Hacen que me pierda y que no pueda despuntar este ovillo de ideas.
A veces me pierdo, otras veces busco que mis palabras transmitan las coordenadas de tiempo y de lugar en que nacieron. Esta noche, como otras, reconozco mi identidad y no la niego, ni la disfrazo. Aquel viento me convida sonidos de un parlante que llora melodías ajenas a él, narra recomendaciones sin ánimo de consejo, alrededor de historias tan simples como las melodías que las abrazan. Mientras miro el cielo y pienso que me encanta confundirme.
Cuesta no poder organizar las palabras y por más que la razón las asista, la forma en que la digo quizás, no sea la mejor, entonces lo mejor será recostarse bajo esa luz tenue que nos llega desde millones de kilómetros, cerrar los ojos, apretar fuerte las manos y no pensar, sólo ser compañía instantánea de cada una de ellas ¿Dejar qué se susciten las imágenes será lo mejor?; No, quizás, escuchar el movimiento de los árboles y comprender que a lo mejor, no haya nada para decir; o tal vez, lo que necesito sólo es eso, no pensar tanto, como cuando uno toma un mate ya lavado, o escucha un disco muy viejo.
No puedo dejar de observarlas, son millones de ojos que me miran, serán las únicas testigos de mis pensamientos, y hasta a lo mejor, ellas sí puedan comprender por qué algunas lágrimas ruedan. Los silencios se abren, necesarios y bellos, como esas pausas en la música, que también son música.
La boca cerrada y llena de palabras, si los labios se separaran, apenas se podría atisbar un aliento cálido, pero ninguna de ellas saldría y aunque algunas palabras son cabañas confortables para que la gente pase un buen rato, otras se las lleva el viento, lejos, donde uno no ha de llegar. Y viste como es… a una cierta edad uno se arregla con menos… ¿Qué querés?.
Será que no las necesito como pienso, será que puedo transmitir todo sólo con mirar. ¿Por qué sigo buscando una lágrima en la arena? Es difícil saberlo, a lo mejor, jamás me entere y el secreto de mis pensamientos se lo lleven ellas, allá bien lejos, siempre esperando.

viernes, 2 de abril de 2021

Borrador adolescente…

¿Te encontraste alguna vez con alguien en la tristeza? Con mi amigo de verdad nos contamos todo, pero ahora que somos más grandes, nos callamos los detalles. La verdad es que uno se ha peleado con la vida, pero nunca llegó a tranzar con la muerte. De alguna manera él la vivió demasiado pronto, en mi caso, es paso a paso y es la peor de las agonías.
Con los años aprendimos a no desesperar, o a lo mejor, a hacerlo en cuotas, casi de manera metódica; el truco está en que nadie lo note, pero se nota, me pueden creer. Nos encanta distraernos y confundirnos hablando de rutinas, de ciencia y del amor, pero oculto e indecible se encuentra la verdad no revelada, la certeza de una conclusión, o lo que es mejor, la sospecha de una sorpresa que no es tal al rebelarse.
No le busques más vueltas, es esto, nada más. Te entreveras en buscarle un lado positivo a lo que no lo tiene, concluir es lo difícil y lo es porque es demasiado temprano para hacerlo, pero no hay más que descubrir… el mundo es esto, no hay nada más.
En la tristeza se halla indecible la realidad: no todo es como lo soñaste, nada es como lo pensabas, nunca va a cambiar lo que es, siempre ocurre primero lo deforme, la mala suerte existe, aquella canción que retuviste en tu memoria se te va a olvidar, ese frasco siempre va a estar demasiado cerca de aquel borde, la tostada va a caer de esa forma, el aceite siempre va a salpicar, el sistema solar nunca te va a alcanzar, no vamos a volver a ser adolescentes, siempre nos va a doler ella, a la muerte nunca la vamos a superar y aquella promesa jamás la llegaremos a cumplir.
Pero hay algo que nos ata y nos contiene de alguna manera. Hay una esperanza que nos hace continuar ante todo este escenario, que oculta, se manifiesta sorda y muda, se camufla en la esperanza y hace que la voluntad aflore: y eso es el amor. El amor por esa causa perdida, por esa profesión que nos abraza, por ese reclamo eterno, por esa memoria activa, por ese futuro anhelado, por esas ansias de saber y querer compartir, por esa simpleza de mirar al cielo y fascinarse.
¿Sentiste que le robaste una flor negra al tiempo? A mí me pasó dos o tres veces y a pesar de la saliva espesa, las velas rifadas, de ir derivando con el viento en contra, la gozas. Te refugias en las anécdotas y los recuerdos que nunca sobran y siempre convidan calor y refugio. Trepando alto aquella cumbre, durmiendo como podías en aquel banco de estación o corriendo de aquella manada de trolls. Allí estás siempre, ahí estoy yo, con vos y no estamos solos porque estamos.
A veces prendo el equipo de radio y escucho, como cuando tenía catorce años y no me animaba a modular, me escondo y refugio en el QRM de fondo y me alegro con la primera voz que aparece… el mundo es esto, no hay que darle más vueltas. Antes era más fácil, pero había más preguntas. Hoy sobran respuestas y se encarna la sensación de empezar a concluir que el sentido de todo esto no es más que todo esto que sentimos.
¿Sentiste alguna vez que llegaste a entender todo pero te faltan herramientas para describirlo? Pues, bienvenido a este universo. Es siempre loco encontrarte con alguien que llegó a la misma conclusión, a lo mejor es de sabios no decirlo y concluir lo mismo que el otro. Una mirada alcanza, a veces una palabra marca ese punto final… es de atrevidos seguir la retórica cuando entre líneas se entiende el objetivo ¿A dónde querés llegar? Ya se entiende con el silencio, es en vano detallar más.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Eterno III...

 


Prometeo no es sólo un titán de la mitología griega, nosotros tenemos uno nacional y lo llamamos siempre Diego. Su forma de jugar en la cancha convidaba ese fuego divino, invitaba al goce, al disfrute, al deleite visual; las emociones se exacerbaban con cada gambeta, la piel se erizaba con cada toque, con esos amagues, con esos golpes y patadas que parecían que provocaban su caída y sin embargo siempre se estabilizaba, increíblemente lo hacía, merced al tamaño de sus piernas que parecían troncos con fuertes raíces clavadas al césped.
Ese fuego trascendió aquella figura geométrica de césped. Con una esfera de cuero lograba la alegría que no podía dar la mejor política económica, ese fuego dio luz a una estrella dorada que jamás se apagará y que está colgada en el pecho de todo jugador que tenga la camiseta de la selección nacional.
No murió, está ahí, podés verlo, todos pueden hacerlo y decime si no brilla fuerte ¡Como nunca!.
De Fiorito a Qatar, de la letrina a las canillas doradas, de los dos ambientes del barrio a subir en ascensor con el auto a la puerta de una habitación de un 7mo piso. Un pibe de Fiorito hizo que todo el mundo hablara de él por días, que en la radio y la TV se haya reprogramado la transmisión habitual para hablar de este paradigma que se eternizará.
Un rey sin paje, sin ceremonial ni protocolos, todos los políticos, todos, morían por estar con él. Vale recordar sus charlas con Fidel Castro, sus bromas junto a Hugo Chávez, las charlas de fútbol con Rafael Correa, el apoyo a Nicolás Maduro, su cena con Muamar Gadafi​, el encuentro con Juan Pablo II y con Francisco, todos , todos querían estar con él.
De Fiorito salió un político al mundo que no temía hablar de soberanía americana, en contra del imperialismo, defendiendo la causa nacional de las Islas del Atlántico Sur, de hablar en defensa de los humildes y a favor del pueblo trabajador y de los jubilados. Defensor de las causas nobles junto a las madres y abuelas de Plaza de Mayo. La movía desde ahí, atacando como siempre, moviéndose en la cancha más difícil y tocando siempre para los pobres del mundo.
Los que por algunas políticas que aún nos son comprensibles del mundo, pasan hambre, en vos encontraron alegrías y se olvidaron por un rato de ese dolor en la panza y esos gritos de baja intensidad sonora que suele producirse con el hambre, ese dolor se transformaba en algo similar que nos pasó alguna vez a todos con la ilusión del primer beso, el vértigo del debut sexual o la presentación de un discurso ante muchas personas. Ahora había un embajador de todos ellos, uno como cualquiera que estaba en lo más alto, un fabricante en serie de sonrisas y gritos de júbilo. Ya no era necesario un plato de comida porque la panza estaba llena de ilusiones y alegrías estrenadas. Sabían que el pelusa nunca dejó de ser "el Diego" cuando se rodeaba con los millonarios que desprecian o desconocen sus posiciones. Siempre supo Diego quién era, de dónde venía, hacia dónde iba y qué debía hacer.
Los nórdicos hablaban de Thor y cómo éste protegía a la juventud, los egipcios tenían a Maat para la verdad y la justicia, en nuestro continente, los aztecas y olmecas tenían a Tláloc, los celtas a Dagda, los chino a Chi You; cerca estaba Visnu para los hinduistas y Amida para los japoneses y más atrás en el tiempo, Sin en la Mesopotamia, de todos ellos algo tenías vos.
El César se levantó en la Roma antigua, victorioso, venciendo a los conservadores del Senado; un mito nuevo nació en el mundo de la mano del 10, quien de abajo vino y bien arriba se fue, se suma a Gardel, se suma  a Fangio, a Borges y a Cortázar, a Perón, a San Martín, Belgrano, Rosas y Bouchard, ya no serás argentino Diego, pasarás a ser de todos, como dijo Cherquis Bialo, la historia tiene desde ahora un nuevo Capitán.

martes, 1 de diciembre de 2020

Eterno II...

 


No fue un día inesperado, pero fue abrumador y verdaderamente cruel verlo esa tarde buscando cariño en todos lados y rodeado de tanta gente y presentir que ninguna de esas muecas, ninguno de esos brindis, ninguno, quiero enfatizar ninguno, gravitaba en su corazón. No, no configuraban nada relevante en esa vida transcurrida hasta allí. La anatomía presente en forma de rostros, en ojos por doquier, en brazos que se asoman, en figuras humanas ¿Pero dónde estaba el amor para aquel guerrero?.
Devota, masifica e inanimada caravana ausente que bramaba tu apellido y tu nombre de manera incesante; sonrisas y aplausos tras pantallas, lágrimas de quienes profesan que te aman y siempre pensé en tu corazón ya cansado de tanto latir. Sólo solicita un poco de amor, empero estaba solo, estaba dolorido, estaba enfermo el peleador. Yo lo vi, lo advertimos con mi viejo esa tarde. Diego, en el partido más difícil te faltó esa asistencia que era tan crucial para vos. Nadie te acarició, nadie te miró a los ojos, nadie te dio un beso en la frente ni te dijo todo lo que te necesitaba, ni cuánto te quería.
El parte médico tras la autopsia dirá: "Edema agudo de pulmón secundario debido a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada, como consecuencia de corazón con miocardiopatía dilatada", la medicina me enseñó mucho de corazones enfermos gracias a mi viejo, pero todos sabemos que el corazón en un momento estalla... Van a especular que fueron las drogas, después el alcohol, el cóctel de alcohol con drogas y luego las pastillas, los sanatorios, pero la realidad es que murió de un amor que le dio a todo el mundo y que sólo volvió en admiración popular, pero no en gestos.
Una cosa es ganar y otra cosa es ganar con orgullo, en un lugar hostil, a los mejores del mundo, remontando resultados desfavorables, abucheado, denostado por tu forma de actuar, por ser siempre íntegro, por nunca fallarte, por nunca fallarles.
Un tipo que sólo se dedicó a amar, a sus viejos y hermanos, a su barrio, a su pueblo, a su pelota, a su casa, a su marginalidad, sus hijos, a su esperanzas, a sus hinchas, a sus sueños y a su selección nacional; podía sobrevivir a un padecimiento, a no tener un órgano, a soportar un profundo dolor, pero no podía vivir sin amor.
Todos recuerdan y ovacionan al formidable atleta que en catorce segundos, corriendo y amagando pasó a seis ingleses en poco más de cincuenta metros, vulnerando adversarios ¿Debió dejar suspendida esa imagen a la posterioridad? ¿Debió quedarse congelado para siempre?
¡No! La gente no llora un paradigma deportivo, la gente no llora una desaparición física en este mundo, la gente llora a un "villero", un hombre como cualquiera en el mundo, el mayor de los exponentes de la meritocracia (le cueste a quien le cueste aceptarlo), un tipo como vos que lees esto o como yo que lo escribo sin saber si lo hago bien; un tipo que con sólo verlo y decir su nombre no necesitaba un pasaporte, porque no era nuestro, era del mundo. Todos querían una foto con él, primeros ministros, príncipes, dignatarios de Estados, vos, yo, presidentes, ricachones, mafiosos, emires y papas... siempre con respeto, siempre con total admiración, como si fuera un igual, como si fuera uno de ellos; ¡Pero no!, no era uno de ellos, nunca terminó la secundaria, nunca tuvo los modales acordes a las grandes fortunas, sin embargo eso no le importó y en Oxford fue nombrado “Maestro Inspirador de Sueños” en 1995 y después vino Harvard en 2017 bajo el lema: "El Juego Global: Fútbol, Política y Cultura Popular" y con la naranja y su juego no hizo más que dejar sordo a todos con los aplausos que cosechó.
El guerrero sabe discriminar las situaciones: el adulto y el joven; el joven y el adolescente; el ejecutivo y el trabajado; el político y el que sufre... papá de su papá; padre de sus hermanos, papá de sus sobrinos, sindicalista de los jugadores, defensores de las causas perdidas en un mundo que parece no adecuarse nunca a los menos, que somos más.
Que difícil no sentir empatía por alguien que es querido y amado por millones en el mundo y que le falte ese amor de vedad, el verdadero, el que algunos tienen. Ese 30 de octubre habrás pensado ¿Dónde están los que me dijeron que me amaban?
Todo se vuelve finito en la vida ¿Dónde están mis hijos que me aman? ¿Dónde están las mujeres que dicen que me aman? Ya no estoy para discusiones, ahora soy esto ¿Dónde están? ¿Por qué no están conmigo?.
Un guerrero que dio todo y sólo recibió palabras de admiración, hundido en la más cruel soledad, que no es lo mismo que estar solo. Pero no estaban los rostros del amor y del afecto del alma. La soledad de estar entre uno y otros.
De repente apareció de vuelta, aquel susurro le profería que había jugado los minutos de descuento y que ya no había que pedirle nada más al referee, debía sonar el silbato y terminar el partido... así funciona el juego Diego, vos lo sabés mejor que nadie... de repente todo se vuelve obscuro...
El guerrero no murió en batalla, el guerrero murió por amor.

viernes, 27 de noviembre de 2020

Eterno I...

 

Cuando era chico me asustaban los gritos de mi viejo tras cada gol y el reproche de mi vieja como una extensión al mismo, es como que la alegría y euforia de él no era acompañada por ella que no hacía más que ensayar algún reproche por el volumen, por el gesto o por cómo se paraba mientras comíamos o almorzábamos.
Una tarde estábamos viendo un partido del mundial de Italia 90, mis recuerdos son muy borrosos, porque apenas tenía 5 años, pero nunca me voy a olvidar de ese momento:
El arquero la reventó, la mandó a volar bien alta al cielo , no me acuerdo de qué selección era, pero el plano de la cámara se abrió totalmente y ahí estaba él, Diego, mirando al cielo, dio dos pasos y se quedó parado, no hacía otra cosa que mirar para arriba, en eso cae la pelota; Diego la paró con el pecho y la mató con el pie. Miró para los dos lados y comenzó a correr para el mismo lugar de donde venía la pelota. Me impactó tanto esa escena que lo miré a mi viejo y le dije: -Eses es re bueno jugando Pá- con una sonrisa y los ojos brillosos. -¡Pero claro que es bueno nene, es Maradona!- me dijo.
Eugenio y su hermano viajaron con su padre a Sudáfrica en 1996. La idea era ir de cacería dos semanas y recorrer distintas reservas donde se permitía la caza de animales no tan permitidos. "Había gente de mucha plata y de todos lados del mundo. Un español llegó bajando desde Europa y recalando en distintos puertos hasta llegar a Sudáfrica, sólo para cazar", me contó Eugenio. La cosa es que era all inclusive el asunto, los dólares eran oro puro y todo estaba al alcance de la mano con muy poco dinero. "Acordate que estaba el 1 a 1" me dijo... ese empate nos costó bien caro, pensé.
Resulta que una tarde salen a la reserva más lejana del "paquete turístico", con la advertencia de que las personas que allí vivían no les gustaban los turistas y que había que evitar molestarlos. El viaje fue como de tres horas por medio de la estepa hasta que llegaron al lugar en cuestión. Eugenio llevaba puesta una camiseta de la selección nacional y arriba de ella un chaleco con todos los menesteres para la cacería. El viejo de Eugenio se fue con el gallego rico por un lado y Eugenio con el hermano para el otro, quedando que a determinada hora se encontraban con el guía, el conductor y el asistente en ese lugar. Caminaron un motón y sin querer se acercaron a la aldea donde estaban los habitantes de esa zona, se quedaron viendo como jugaban fútbol con una especie de pelota hecha de trapos y hojas; miraron un rato y cuando se dieron cuenta, ya era tarde y sigilosamente, como fueron, comenzaron el retorno. De repente aparecieron dos negros muy altos con lanzas apuntándoles al pecho. "Nos hablaban a los gritos, no entendíamos nada", cuenta Eugenio. Bajamos las armas, mostramos las balas, les mostramos que no teníamos nada y uno me miró y dijo: -Maradona-. A lo que respondí: -Si, si, Maradona, somos argentinos-. -Maradonaaaaa- gritaba el negro y bajaron las lanzas y con gestos nos invitaron a jugar el partido de fútbol que habíamos interrumpido con nuestra presencia. "Le regalé la camiseta a un pibe que casi me rompe el tobillo con un faul", me terminó de contar.
Franco viajó a la URSS en el ´87, quiso sacarse las ganas de conocer el tren transiberiano junto a su mujer Paula. Juntos cruzaron la cortina de hierro y recorrieron la entonces Alemania Democrática. Tras dos semanas llegaron a la Estación Yaroslavsky, en Moscú. Tenían los pasajes desde hacía dos semanas porque siempre se agotaban rápido. Si bien compraron locaciones en camarote, a la hora de comer iban al salón comedor. Allí se reunían soviéticos de todos lados. "Entramos el primer día y nos miraron muy mal todos, tanto al almuerzo como a la cena", contó. Al otro día Paula me pidió que no vayamos, porque no le gustaba como nos miraban. La terminé convenciendo y fuimos. Al entrar nuevamente se cortó la música que venían tocando con una guitarra y un acordeón; el silencio se perpetuó mientras nos sentamos. En un momento, mientras cenábamos, se acercó un polaco con una barba muy tupida y con una espalda enorme y nos preguntó de dónde éramos, o al menos eso llegué a interpretar, me dijo. De algún modo me di a entender, "Somos de Argentina", le dije. El polaco nos miró sin entender demasiado. "Argentina, Maradona", volví a decir. "Maradona, Maradona", empezaron a gritar y a tocar una canción con su apellido. El Diego era conocido en todos lados ¿Viste?.
Mariano me contó de cuando viajó a China en el año 2005. Subió a un catamarán que navegaba por el río Yangtsé. Luego de unas horas de calma navegación y de contemplar el paisaje hermoso, se les acercaron en botes a vender artesanías varios pobladores locales de las costas de ese lugar. Desde arriba del catamarán, uno que estaba cerca le muestra la camiseta de Italia... nosotros, le gritamos "Argentina". El tipo se dio vuelta, miró con cara de felicidad y dijo: "MARADONA".
El tío de Hernán había viajado en 1988 a Argelia, resulta que el INVAP firmó un contrato para la construcción de un reactor nuclear de investigación en ese país, de 1 MW de potencia térmica. Esa planta, de tipo multipropósito, fue inaugurada en abril de 1989 en Draria, tras una fase de construcción de 18 meses. Recibió el nombre de NUR, que significa luminosidad en árabe. El diseño del NUR es similar al Reactor Argentino RA-6 construido en la Argentina, aunque cuenta con mejoras realizadas en la interfaz hombre-máquina. Perdón, demasiados datos que no vienen al caso. El tío salió a pasear por el desierto junto con unos amigos y se terminaron perdiendo. En ese momento en el país justo había una reunión de emergencia de la OPEP, con medidas de extrema seguridad antiterrorista. Perdidos, iban caminando por el medio del desierto, siguiendo lo que quedaba de sus pasos, de repente una patrulla del ejército se los cruzó en el medio de la nada con un jeep.  Sin saberlo eran extranjeros, sospechosos y estaban cerca de alguna base militar. Se bajaron del Jeep a los gritos en árabe, mientras los rodeaban y les apuntaban nerviosos con rifles semiautomáticos. La situación escaló a gritos cada vez más fuertes, nadie entendía nada. Seguían preguntando qué hacían ahí, sin poder comunicarse. El tío, tratando de explicar que era argentino trabajando para el gobierno haciendo el reactor, no logró hacerse entender, entonces los militares se pusieron cada vez más nerviosos y gritando, los hacen agacharse y disparó un tiro al aire como advertencia que estaban hablando en serio. El tío volvió a explicar todo, tratando de expresar que eran argentinos que no eran yankees, no eran de la CIA, ni eran israelíes del Mossad. Por alguna cuestión, los militares no entendían la palabra "argentinos". Hasta que de pronto en la desesperación les dice "Argentina, Maradona". Uno de los militares dijo: “¿Maradona?”. “¡Maradona! ¡Maradona!”. Repitió el tío, "Argentina, ¡Maradona!”. Y entonces mágicamente todos se entendieron. Ya no eran una amenaza, eran los campeones mundiales. "Eran Maradona".
Guido hablaba con un amigo, en un banco de plaza en el Parque Avellaneda, de cuando pasó el peor momento de su vida en un viaje. "En inmigraciones, en el aeropuerto de Riad, en Arabia Saudita, el policía del aeropuerto que me tocó, me revolvía toda la valija hasta que encontró una revista <<El Gráfico>> con la tapa de Diego que llevaba para un amigo que conocí por internet y que vivía allá y ahí terminó la historia y mi cagazo. El policía se lo mostraba a todos los compañeros <<Maraduna>>", decía.
Alejandro escribió en su Facebook lo siguiente: Me pasó una vuelta estando en Miami. No es una anécdota de esas traumáticas, pero no deja de ser sorprendente. Íbamos con un compañero de trabajo hablando por el hall del hotel en el que nos hospedábamos, hablábamos de cualquier tema y de repente, antes de bajarse del ascensor al que habíamos subido, un colombiano nos miró y dijo: "Ustedes tienen la suerte de pertenecer al país del mayor jugador de fútbol del mundo"

jueves, 26 de noviembre de 2020

Eterno...

 


Te despertaste sobresaltado, lo sé, ese dolor en el pecho esta vez era más profundo que antes. Sentiste miedo, miraste a tu alrededor y no había nadie... cerraste los ojos, respiraste profundo y contuviste la respiración. El flash de siempre y recordaste que ya te había pasado algo parecido hacía un tiempo y que no fue nada grave, nadie se enteró de eso aquella vez, siempre fue tu secreto. Volviste a abrir los ojos, sentiste frío tal vez, como lo sienten todos que están cerca de la huesuda... volviste a cerrar los ojos. Vinieron imágenes de Don Diego y Doña Tota, recordaste el barro de los potreros de Fiorito y también el calor del agua turbulenta del hidromasaje de Dubai y saboreaste con la mente ese champagne que te encantaba tomar siempre por las mañanitas, promediando las 10 hs.
Pesa levantar la cabeza de la almohada cuando la carga de tristeza es tan grande, pero no podés quedarte todo el día acostado. Te levantaste y haciendo un gran esfuerzo fuiste a la cocina, ahí estaba Momona haciendo el desayuno.
-Hola Diego, buen día. Te hice el desayuno.
Te negaste, no tenías hambre ni ganas de nada, a decir verdad te levantaste para no estar todo el día en la cama como lo venías haciendo.
-Dale Dieguito, lo hice igual que como lo hacía la Tota. Insistió la Momona.
Pero no quisiste saber nada de desayunos. No se puede comer cuando el alma está rota y la dieta era la mediación del tratamiento médico post quirúrgico hacía días, pero vos tenías la cabeza en otra cosa. Vos sólo pensabas en ellos, en cada uno. Ya venías repitiendo sus nombres desde ese día que lograste concretar esa 60va órbita al Sol, los repetías en sueños, los susurrabas cada vez que podías: Dalma, Gianinna, Jana, Diego Fernando y Dieguito.
Ese día costó caminar tanto en esa cancha, los abrazos venían de todos los flancos, pero ninguno era de alguien que vos esperabas. Se te notaba Diego, la mirada perdida, expectante, a la búsqueda de un rostro familiar, de un afecto, de alguien realmente cercano... NADIE, pero todos, estaban todos ahí, abrazo tras abrazo, palmada tras palmada, te acariciaban, te agarraban de la cabeza y te volvían a palmear, te frotaban el pecho y te hablaban al oído. Costaba entender con tantos tapabocas.
"Una foto Diego" gritó uno de un costado y el flash fue fortísimo. "Acá Diego, mirá para acá" vociferó alguien en esa multitud de rostros cubiertos por tapabocas, entre los estruendos de los fuegos de artificio...Te hicieron caminar un montón Diego, te faltaba el aire, el tapabocas bajo permitía que esa mezcla de argón, dióxido de carbono, helio, nitrógeno y oxígeno entrara sin restricción por tu nariz, pero el esfuerzo era total, allá estaba ese sillón esponsoreado, allá lejos, pero cerca, asistido siempre, pero no imposible. Los altoparlantes bramaban tu apellido con melodías grabadas, pero vos buscabas a la gente en la tribuna, no los buscabas a ellos, buscabas un rostro familiar, de alguien que te quiera realmente.
Las placas no valen, las camisetas tampoco, un sillón de rey no es nada cuando el alma está fragmentada, cuando la soledad es acompañada por gente que uno apenas conoce, las piernas lo sintieron Diego, la gravedad del planeta es grande, te aplasta... él lo notó y tras aquel abrazo, el cabezón te asistió para que Tapia te mostrara otra placa. Vos no entendías bien, te temblaban las manos, después una camiseta; abrazos y manos de todos lados y ese sillón...
Y vos ya no estabas, vos no estabas ahí, estabas con la cabeza en otro lado, estabas susurrando aquellos nombres y apareció de nuevo ese dolor y ese frío en la oreja que bisbiseaba tu nombre como hacía tiempo, pero esta vez más cerca, más cerca que nunca.
Veinte minuto fueron demasiado para una mente que no estaba allí.
-Momona me voy a acostar, no me siento bien, hay mucho ruido.
-Estás muy pálido Diego. Respondió ella.
Todo se volvió borroso, ¿Es extraño sentir como flota uno no?
La gente alrededor se puso muy nerviosa, una tensa calma por un instante...
El susurro al oído era cercano, frío, pero no era amenazador, era vehemente: -Ya está bien Diego. Se terminó el tiempo de descuento, diste todo, el partido tiene que terminar.
Un instante, unos milisegundos...

miércoles, 21 de octubre de 2020

Pirata de la melodía...

 

 
                                                       Una un poco vieja que terminamos escribiendo
                                                       con Luquitas, allá tiempo, hace lejos.
 
Te estás aburriendo,
me puede matar,
vestite que nos vamos.
Es parte del juego,
podés esperar,
a la cumbre no legamos.
 
Te ves asustado,
es para pensar,
hay un clima desquiciado.
Hundido en el fondo
de un viejo placard,
tal vez estoy atado.
 
Me está seduciendo
una especie de azar,
un poco complicado.
Hay luz en el fondo
y no creo llegar.
No sé si estás al lado.
 
Estoy abollado,
no levo anclas,
pirata conformado.
Botellas vacías,
la fiesta no acaba,
te busco en cualquier lado.
Al costado una araña,
que no para más,
me tiene hipnotizado.
 
Cerca hay una isla
donde naufragar,
refugio avistado.
Hay baja marea
en este lugar,
vertiginoso salto.
 
Me está seduciendo
una especie de azar,
un poco complicado.
Hay luz en el fondo
y no creo llegar...
No sé si estás al lado.