sábado, 4 de abril de 2009
Resplandores…
La ilusión fotográfica se adueñó de él en cuestión de segundos, las expectativas y sus ansias crecían al compás del armado de la cámara y el trípode, se dejaba seducir con la idea de cada toma desde los distintos puntos que ya había marcado mentalmente en aquel parque que desde niño lo acobijo. Siguiendo sistemáticamente las instrucciones, logró armar la cámara en un tiempo nada envidiable, se quedó mirándola, era todo un logro y un gran sacrificio el haber destinado grandes horas de su vida y ocuparlas a dicha pasión que ya desde pequeño lo fue seduciendo, como las mujeres hacen al andar.
Tsubasa escuchó el ruido lejano de un avión.
Preparó la cámara, ajustó el lente para ver nítidamente la imagen de aquel sector del parque, preparó el flash para lograr una fotografía óptima, cuando al fin todo ya estaba listo, disparó.
Tsubasa vio un resplandor y sintió un calor enorme.
El número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 40.000 mortales y 60.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear.
Tsubasa falleció al igual que otras personas.
Ojalá nunca vuelva a suceder.
miércoles, 1 de abril de 2009
Charlando conmigo después del adiós…
Las convicciones son un lujo que sólo se pueden dar los observadores, y aunque yo soy un observador bastante bueno, no las tengo y a decir verdad tampoco las quiero en este momento.
Hace rato que no tengo ganas de vivir, quizás por eso no hago nada, literalmente, no me nacen las ganas de hacer nada, no puedo, no quiero. Sé que es muy difícil de explicar y si nadie lo va a entender, mejor ahorro trabajo y le ahorro el tiempo a aquel “interesado ocasional”.
La pregunta es: ¿Y ahora che?; ¿Cómo te ves?; ¿Qué pensás?; ¿Cómo vas a encontrar las ganas para lo que se viene?... tristemente no lo sé… la política del fracaso ha fracasado y la de hacer las cosas por convicción y por amor también, aunque dudo que al último lo pueda abandonar. Y es que no lo entiendo; por un lado creo haber hecho las cosas bien, creo que hasta lo merecía, me inventaba imágenes y no dudaba en que podían concretarse, que tranquilamente pudieron haber sido ciertas (resultaron no serlas) o en esos sueños tan reales donde estabas ahí, siendo mi compañera de ruta. ¡Ay!, por favor, ¡siento que pateé al arco y pego en el palo che!, que partido chivo.
Pero la vida no entiende de filosofía, la vida entiende con los hechos y a los hechos me remití, confesión de parte y a otra cosa para ella (la vida), un nuevo dolor, una nueva tristeza, un nuevo empezar desde lo más bajo que estuve en mi corta existencia. Y se va a complicar más, por que una vez que uno descubre lo excelso, se va a dificultar mucho encontrar alguien así o similar, si es que verdaderamente existe, aunque no me voy a poner a filosofar al respecto, pero va a ser inevitable no realizar comparaciones, aunque eso nunca es bueno y no lleve a nada.
Hoy me descubrí pensándote el 75% del día, también frené un sms que estaba a punto de enviarte, hice caso omiso a 4 te quiero, y a no menos de 5 te extraño…
No más whisky en mi petaca, no más petaca en mis noches, no más faro guiando mis noches…
En esta triste fecha, mi recuerdo y homenaje al presidente que gobernaba cuando nací y que garantizó pacificamente el retorno a la democracia. Mis respetos Doctor Raúl Alfonsín.
sábado, 28 de marzo de 2009
El puente condenado…

Dedicado a Agustina: avec une grande douleur dans mon coeur,
conserver vos souvenirs pour toujours.
Se dieron cita en aquel lugar prefijado con anterioridad, se esperaron, se conocieron, compartieron charlas, intercambiaron ideas. Caminaron, caminaron mucho, atravesaron el valle, pero allí estaba a lo lejos… aquella figura, imagen extraña y bella a la vez, pensaron en llegar primero a su principio, para cruzar juntos aquel puente con forma de arco iris y seguir caminando juntos, como lo venían haciendo. El puente, claro, no se sacudía como un ser vivo, pero algo los comenzaba a incomodar, algo les generaba terror, desconfianza, más él comenzó a sentir que no tenía la habilidad para impedir decirle adiós.
A su memoria llamaron versos colgantes que jugaban a ser un puente, que si uno logra cruzarlo, consigue el poder para vencer el mal que te rodea, perder el temor a lo desconocido, brinda el poder de crecer y ser lo que siempre anhelaste, empero, no se debe detener su marcha un instante, no puedes parar a admirar el paisaje, o detenerte en detalles que la vista te provee. Si ello sucede, uno debe decir adiós, debe transformarse y dar media vuelta. Si eso pasara, el puente se transforma en un puente condenado para aquella persona y el hecho de atravesarlo, se torna vano.
Ahí estaba ese puente, curvo, de estilo asiático, de madera bien conservada, llamativo. Y ahí estaban ellos, que dudaban cruzarlo, pasaron los días, y no tomaron una decisión, el cielo comenzó a quejarse y a llorar de tristeza por tanta indecisión, la lluvia tendía a cada instante puentes, uno más bello que otro, sobre los árboles, sobre el camino, sobre los cerros, sobre la madera de aquel puente, sobre ellos, en vano construir con palabras un puente indestructible. El puente ya se había condenado para él.
Ahí estaban ellos, en el filo de la nada que ha cortado al puente entre ambos, aquel puente, ahora no era más que un frágil puente de papel para él, imposible de cruzarlo. Le dijo adiós, dio media vuelta para no verla a ella cruzarlo.
Frágil y cansado, como éste puente que une los renglones torcidos de ese adiós llora aún hoy por esa imagen, por ese puente incruzable, por esa persona que ya cruzó, por ese abismo que los separa, por sumar un nuevo adiós a la memoria.
No hay día que no se pregunte, ¿Cómo se rompió, aquel puente que nos unía?.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Guerra…
Del otro lado del globo alguien los presentó, ellos hicieron el resto. Se hablaron, se conocieron, se contaron anécdotas, rieron, pensaron en lo que pasaba en África, discutieron sobre gustos, acordaron encontrarse. Así fue que se vieron, comieron juntos, vieron una película, tomaron un helado, hablaron por teléfono antes de dormir. Se mandaron unos poemas al otro día por e-mail desde sus oficinas, se pensaron de más, se reencontraron, se enamoraron, se besaron. Al tiempo se casaron, tuvieron hijos, fueron felices, se mudaron de barrio.
La ciudad quiso que se encuentran en una plaza, hacía años no se veían, ella le contaba que estaba casada, el le contó que consiguió el divorcio y tras muchos años de no verse, se reencontraron en la habitación de un hotel, sábanas húmedas, besos cómplices, gemidos no disimulados, fantasías concretadas, respiraciones aceleradas, rasguñones furtivos, horarios controlados; la rutina de volver a casa como si nada de ello hubiera ocurrido, simular que está todo bien, fantasear con el reencuentro, inventar subterfugios, crear discordias adrede.
Al tiempo el marido se entero, algún malicioso le fue con el cuento, seguramente el cuento fue agrandado, alguien averiguó sobre la otra persona y así nos encontramos ante otra guerra, sin AK-47, sin regímenes, sin muerte, sin hambre, pero con dolores acallados, corazones partidos, desilusiones a estrenar, una carpeta más en los juzgados, hijos con padres separados.
Continente americano, planeta tierra, sistema solar interior, sistema solar, vía láctea, explosión de una estrella, agujero negro devorando con violencia planetas y la luz, una guerra cósmica comenzó en el espacio exterior.
Visto desde afuera yo no quisiera vivir allí
sábado, 21 de marzo de 2009
A Julio…
Pero a veces me enojo con julio (es un enojo juguetón), ya que él me enseñó como nadar en una pileta llena de gofio, también me mostró el final del juego, una vez me contó sobre la continuidad de los parques, a la vez charló sobre los venenos, e inventó unos simpáticos personajes que llamó: cronopios, famas y esperanzas.
Me enseñaste a jugar a la rayuela, hiciste mal en enseñarnos tus escritos che, Vos nos dijiste encuentren a la maga… y así la veo en todas partes…
Te metiste en la vida de muchos, ayudaste a muchos a elegir con tus elecciones insólitas, cada vez que viajo en la General Paz me acuerdo cuando me contaste de la autopista del sur, no te perdoné jamás que me hayas contado sobre aquella puerta condenada… Julio… Julito, yo quería hacer una vida normal, ser feliz no caer en tus Anillos de Moebius y perder el sentido de la vida, es normal que tomés esto como un reproche ¡eh!. No necesitaba saber que era esclavo de un reloj, o que me enseñes a subir una escalera.
Jugaste con mi niñez y con mis confusiones, me hiciste explorar sensaciones que jamás tuve al leer un libro, me hiciste re leer más de dos veces algunos de tus relatos, me encanta escucharte con ese tono parisino… esa R transformada en GR, ¡ay Julio!, muchas veces te pensé viajando en el tren (ya no hay más tranvías), una vez te me apareciste en el túnel del subte de Buenos Aires rodeado de extrañas criaturas. Cuando llueve veo esas gotas y me viene tu imagen a mi mente, Julio, Julito, te imagino en cualquier lado, viendo todo, escribiendo algo y cagándote de risa.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Complejo de inferioridad…
No sé por que razón jamás me gustó tomar esa bebida, tal vez sea el exceso de agua carbonatada, o que después la tía me reproche algún que otro provechito en la mesa… Y eso que tomo gaseosas, tomo agua, aguas saborizadas con gas, ¡pero con eso no puedo che!. Y la tía lo sabe, seguro se lo dijeron varios ya, pero ella siempre insiste con todo, siempre fue igual, nunca va cambiar y yo le explico siempre, y ella que se olvida, y se lo vuelvo a explicar, y ella lo vuelve a olvidar y así se transforma en una historia tétrica para un servidor y el recuerdo siempre traumático de la visita a la casa de la tía en los anaqueles de mi memoria.
Cada tarde calurosa lo mismo. En vano llevar conmigo algún jugo, siempre encontraba presente aquella ingrata bebida. ¿Es qué nunca se le acaba?. Admito que hasta me imaginé a mi tía saboteando el reparto periódico de aquel líquido procesado, embotellado y vendido al consumidor habitué.
Y así una suerte de predicción balbuceaba mi mente cuando me iba de la casa de ella, la semana que viene, cuando vuelva, la historia va ser igual tía… usted ofreciéndome de tomar y yo diciéndole que no.
Una tarde la invité a tomar un helado, en la heladería que está en la esquina de la casa de ella, el mío lo pedí todo de limón y el de ella de tramontana, con algunos bizcochitos.Y esa tarde le tuve que terminar explicando a mi tía el por que yo no tomo soda, por que se cree superior al agua al tener burbujas, pero siempre sintió ese complejo de inferioridad con las gaseosas. Y por eso tía, no tomo soda.
sábado, 14 de marzo de 2009
Una lágrima más…
Te fuiste para no volver, no lo querías, al final yo tampoco, te resististe, estiraste tu partida, lo comprendí, jugué a estirar los días, compartimos hermosos momentos juntos, compartimos unos maravillosos últimos días.
Luchaste hasta el final para quedarte, doy fé de eso.
Juntos compartimos trabajo, diversión y aventuras. Nos bañamos en un arroyito serrano bonaerense, nos morimos de frío juntos y de calor también, hicimos rutas, sumamos kilómetros, hablamos, tomamos mates, comimos, escuchamos música. Te bancaste castigos climáticos y de los otros, ayudaste a mis amigos cuando te necesitaron, fuiste motivos de discusiones, charlas y orgullo. Compañera fiel, servidora y amiga, hoy te extraño.
Fuiste colectivo de la monada, fuiste acortadora de distancias, fuiste mía y eso es lo más importante, fuiste elogiada, fuiste desprestigiada, fuiste defendida por mi en demasía, sobre todo fuiste…
Yo no quería verte partir, nunca miro atrás en las despedidas, pero ahí te ví, pasando delante mío desprevenidamente, con una persona diferente a mi contigo, que no te cuidará ni te querrá como yo te quiero aún.
Un hueco exhibe orgulloso hoy el patio de mi casa, un hueco que reclama tu presencia, un hueco en mi vida, un hueco en mis costumbres. No he de negarlo parte de ti se ha quedado, pero sé que no volverás. Y eso se siente, por eso te extraño, por eso esta noche asomó una lágrima más.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Preámbulo de una estrategia…
Mi táctica de inicio fracasó, pero el campo de batalla estaba hecho un infierno, peones muertos por doquier, caballos atacando y logrando aniquilar las fuerzas de choque con las que cuento, a lo lejos una torre sirve de vigía y a su vez genera conciencia del poderío del adversario, que no dudará en utilizar hasta las ultimas de sus fuerzas con tal de ser el vencedor.
Proteger al rey es la premisa principal en este duelo sin cuarteles, cada vez más espeso, más denso, más difícil, un caballo menos, una torre abatida, un peón atacando y otro defendiendo estoicamente una posición que ya es harto sabida que no podrá, la reina moviéndose, el rey cuidado hasta las últimas consecuencias, no importan los medios que se empleen, por el bien de todos el rey no puede caer jamás.
Las capturas aumentan a ambos lados, las bajas también, el campo de batalla mostrándose bi color, cayó una torre, es sin lugar a dudas una pérdida notable, sin embargo, ni es la más importante ni supone el final de la batalla. Yo quería esa torre, la necesitaba de verdad. Desviando la atención, me puse a contemplar insistentemente y con tristeza la pieza que se ha perdido, aún me quedan algunas tácticas que tienen plena capacidad de acción. El exceso de atención sobre esa torre que ya está fuera de batalla, me impide ser conscientes de la gran cantidad de capacidades que aún dispongo y eso me puede hacer perder otras batallas esenciales y hasta la guerra.
En ese momento, ya me era menester aprender a aceptar que seguiría habiendo bajas y pérdidas. Quizás ese sea el preámbulo de una estrategia magistral que aún no salió a la luz. En ese momento contraataco con todo lo que me queda, avanzo posiciones, tomo rehenes, impongo el miedo, aunque el cansancio se siente, él lo sabe, él me observa.
El ambiente se pone tenso, avanza nuevamente sobre mi, nos damos batalla como nunca, el tiempo corre, las jugadas también. Una táctica bien empleada por él…
La reina capturada, el rey en jaque, el preámbulo de una estrategia magistral que aún no salió a la luz, permaneció allí… en la obscuridad.
domingo, 8 de marzo de 2009
Abandonen el barco…
No tiren bengalas muchachos, nadie va a acudir al rescate, arríen el pabellón, bajen las velas, preparen los botes, vamos a abandonar el barco. La tripulación hace tiempo que ya no tiene la moral para enfrentar los embates, el mástil principal se fisuró por la mitad, perdiéndose así la mayor fuente de impulso, el cocinero saltó por la proa luego de un ataque de pánico, las velas ya cansadas de trabajar, dejan que el viento las atraviese por sendos agujeros que ellas misma crearon para no seguir soportando tamaño esfuerzo. La nada en el horizonte, las olas furiosas y siempre en contra, el sol que nunca deja de quemar y sofocar, la desesperanza y la desdicha como recompensa a tanta lucha y tonto labor puesto en seguir a flote.
Y así está la imagen de éste momento, color sepia, sin luz, sin colores, hasta parece una imagen antigua/conocida. La cruz del sur guiando mi destino, y aquel deseo a esa estrella fugaz de nada sirvió, seguro se trató de un pedazo de satélite o de estación espacial, a decir verdad, ¿quién sabe?.
Con el compás y el sextante perdido, con la carta de navegación rota, sin un cuadrante ni astrolabio para ver hacia donde vamos, así estamos, así estamos y así seguiremos… ya no queda nadie en el barco, como capitán no he de abandonarlo, es mi obligación… el barco escorado, el barco a la deriva, la tripulación también…
Es traumático, es triste, es la realidad… Prefectura, ¿dónde estás?...
Es tanta, pero tanta la bronca que tengo que no pude evitar descargarla con esto, sé que es un día atípico para subir algo, pero les juro, ya queda poco de mi en la ciudad central, no puede ser que ya no se pueda charlar en la calle sin que pasen 3 motos con 6 watus y te roben hasta la dignidad, depués me miran raro cuando digo que me quiero ir de acá, la concha de Dios!.
sábado, 7 de marzo de 2009
Una luz en la tormenta
las dulces e implacables sonrisas imperiosas.
Puedo pero no comprendo si me abandona algo macabro
o sucumbo, presa de asalto premeditado.
Oh amigo... que impertinencia desdeñosa
se atreve a patearnos penales en contra.
Oh amigo... te atreves a sentirte una lágrima en la tormenta
siendo una furiosa luz entre las estrellas.
Sobre baldosas caen las lágrimas
cuantas voces, cuantos viajes.
Uno mas, uno menos
¿a quién le va a importar lo suficiente?.
Oh amigo... que delicada que es esa sombra
tan falta de afecto, y se atreve a mirar de reflejo.
Oh amigo... te atreves a sentirte una lágrima en la tormenta
siendo una furiosa luz entre las estrellas.
Espero, hermano, en otra vida
seas tú, con forma de planeta.
El planeta que habite
el que nos sostenga.
Oh amigo... los terribles miedos a desmoronarme
los convertiría en un abrazo fraterno al instante.
Oh amigo... te atreves a sentirte una lágrima en la tormenta
siendo una furiosa luz entre las estrellas.
Sé que pocos comprenden mi jugada, y pocos la comprenderan, pero mi eterno agradecimiento a aquellos que se dan el lujo de imaginarme como estoy, triste, desesperanzado, a la deriva...
Para muchos el amor viene y va, más para mi en este momento es un puñal, la vida misma lo es...
Gracias por su apoyo, gracias, por quererme, gracias Lucas, por esta poesía....