No me corras si te pido ir caminando, no me obligues a ser lo que no soy, un pantano que nadie quiere cruzar, es como un balazo sin dueño, no dispares contra el olvido si lo que quiero es recordar cosas, quiero soñar con ciegos recordando tuertos, rezar a los santos dormidos, caminar en el barro, soñar con dejar una huella que alguien alguna vez advertirá.
Me muerdo la lengua, bebo esta noche un poco de rencor y rabia por lo que fue, por lo que es, por desesperarme al no encontrarte y sufrir al encontrarte siempre donde no estás, anhelando hallarte en aquel lugar donde soñé perpetuamente que deberías estar.
La noche es fría y más si no estás conmigo, difícil es narrar ese sin fin de perlas que cuelga del cielo cuando uno no quiere ni mirar y se distrae en observar un psicrómetro o una botella que nada quieren pronunciar, o tal vez si, pero no tengo la capacidad para poder descifrar su mensaje y no quieren escuchar de mis relatos de tristeza, de tristeza que busca refugio de nuevo entre mis sábanas que ya no calentás más.
Copas vacías que narran historias de amor que ya no serán, sillas sin nadie en frente me invitan a sentarme y a beber de un néctar que jamás volverá, suena de lejos la calle en silencio, con todo un mundo en frente, esperando que el Sol salga a espiar y una Noble melodía suena de fondo, acompañada por pájaros madrugadores que me dicen ya basta de maquinar. Y es aquel viejo compañero, el vino aquel buen amigo cuando nadie quiere escuchar y no querés volver a casa y una Luna que empieza a despedirse porque no quiere perder protagonismo ante el sol y eso al mundo le importa tres cuernos porque no le importa lo que viene pasando por acá.
Unos ojos de mujer castigan duro y ella lo sabe tanto o más que yo, son bocas que hablan sin proferir palabra, son bocas que ya no se besarán en este amanecer y esa copa cómplice me pide a gritos que la tome, mientras ella sueña que nada de lo que pasó realmente pasó.
Es raro cruzar una ciudad con las manos frías, con esas manos que mueren por ese calor, manos que no calienta nada, manos que saben que esta vez la cosa se puso complicada y el horóscopo no sabe decir nada de lo que quiero leer, pero advierte que ella tiene la elegancia de una gran fragata, como la fragata Libertad, sólo que yo ando caminando a obscuras y sin mapas, aferrado a la ilusión de una luz, de esa luz que ya no vamos a alcanzar.
Mientras haya luces en un bar a lo lejos tenés un faro, me dijo uno que caminaba por ahí, para mí son todos zombis y pienso en lo inevitable de llegar a mi casa, y saber que hoy hace miedo en mi cama hace tiempo y que en algún momento me tengo que acostar.
Tocan bocina los sentimientos encontrados, se encuentran con piquetes de pasiones que no paran de gritar, se congestiona el alma por no saber expresar lo que el corazón brama y pocos se atreven a escuchar, cualquier pensamiento en pantuflas sabe a engaño y llega la hora en la que el vino no es buen consejero por más que uno lo sepa apreciar.
La noche no es tan gratis, nos cuesta un día, suelo recordar cuando canta el gallo y recuerdo que los dos recordamos lo que debíamos recordar y ahí si se viene la brava, la curva jodida, mordiendo banquina, es tiempo de volver a empezar…
Pellizca duro el Sol cuando amanece y aparecen extrañas sombras que pretenden hablar, afuera hay escarcha en una ruta desolada que parece no llevar a ningún lugar, es la ruta de mi vida, la que debo transitar si pretendo encontrar una suerte de salida a este malestar…
sábado, 18 de mayo de 2013
jueves, 12 de abril de 2012
Lleguemos a un acuerdo…
Esta tarde me encontré recordando una de las relaciones más bellas que tuve, con una de las personas más diferente y a la vez parecida a mi. Puntualmente recordé un hecho que en su momento abrigó muchas dudas y por ende me llevó a cometer muchas torpezas, pero bueno, era muy joven y supongo que debía ser así para que en algún momento se produzca el suceso inevitable: madurar, o crecer si lo desean llamar de algún modo. Yo en su momento sentía amar (aún lo hago pero de otra manera) a esa persona y ella me respondía que me quería mucho. Sus palabras me dolían mucho en aquel entonces y esta tarde encontré una carta de ella en la que en un párrafo decía: “no todos amamos igual y tu forma de amar no es igual para todo el mundo”. ¡Qué frase tan certera y contundente!.
Te propongo lo siguiente, lleguemos a un acuerdo. Vos me podés estar diciendo que me querés pero no me amas y sentir algo similar a lo que yo siento al decirte que te amo. Y sin embargo las palabras nos están separando. Pero podríamos levantarnos un día y tratar de olvidarnos de estas declaraciones tan vacías, y preguntarnos juntos: ¿Qué queremos hacer juntos?. ¿Nos gusta vernos?. ¿Nos gusta saber el uno del otro?. ¿Nos gusta besarnos, hacer el amor, compartir las cosas que pensamos nos gustan?. ¿Nos gusta ayudarnos?. ¿Nos gusta cuidarnos?. ¿Queremos formar una pareja ahora?. ¿Qué clase de pareja?. ¿Acaso una familia?. Y si es así... ¿qué tipo de familia?. ¿Queremos proyectarnos juntos en un supuesto futuro?. Bien... ¿En qué coincidimos?. Quedémonos con aquello en lo que coincidimos.
Puede que alguno de los dos quisiera cosas ahora que el otro ahora no quiere. ¿Pero por qué renunciar a lo que ambos queremos en este momento?. No importa lo que hayamos entendido en las palabras. Siempre nos confunden, porque nos alejan de lo que ES, de lo que sentimos. Los sentimientos no tienen nombre. La verdad no tiene nombre. Sólo acontece. Al nombrarla creamos separación, porque aparecen las ideas. Como niños pequeñitos, contrariados, solemos decepcionarnos si la otra persona no quiere exactamente lo que nosotros creemos querer. Vemos la falta en nuestras expectativas en vez de aquello que compartimos.
En cualquier conflicto sucede igual. Lleguemos a un acuerdo. ¿Qué queremos cada uno de los dos de esta relación, ya seamos dos persona o dos países?. ¿En qué coincidimos?. Potenciemos lo que ambos queremos. Dejemos de lado las ideas abstractas. ¿Qué queremos?. Aquello en lo que no coincidamos, dejémoslo de lado, para nunca o para más tarde. Todo se puede replantear. Quizás un día lo que queramos coincida completamente. Quizá un día lo que uno quería ya no lo quiere, y lo que no quería lo quiere. Nada es permanente. Quedémonos con aquello que nos une.
Entonces "Te amo" y "No te amo" dejan de tener sentido. Porque la relación, sea la que sea, es amorosa, en el más amplio significado que imagines. No hay dos egos pidiendo. Hay dos personas permitiendo que suceda lo que ES, al ritmo que la vida marque entre ambos. No hay meta. El camino es la meta. Porque sólo cuando hay meta, cuando uno piensa que debe llegar a un sitio determinado, es cuando aparecen las ideas y, por eso mismo, el conflicto, la separación ilusoria.
Te propongo lo siguiente, lleguemos a un acuerdo. Vos me podés estar diciendo que me querés pero no me amas y sentir algo similar a lo que yo siento al decirte que te amo. Y sin embargo las palabras nos están separando. Pero podríamos levantarnos un día y tratar de olvidarnos de estas declaraciones tan vacías, y preguntarnos juntos: ¿Qué queremos hacer juntos?. ¿Nos gusta vernos?. ¿Nos gusta saber el uno del otro?. ¿Nos gusta besarnos, hacer el amor, compartir las cosas que pensamos nos gustan?. ¿Nos gusta ayudarnos?. ¿Nos gusta cuidarnos?. ¿Queremos formar una pareja ahora?. ¿Qué clase de pareja?. ¿Acaso una familia?. Y si es así... ¿qué tipo de familia?. ¿Queremos proyectarnos juntos en un supuesto futuro?. Bien... ¿En qué coincidimos?. Quedémonos con aquello en lo que coincidimos.
Puede que alguno de los dos quisiera cosas ahora que el otro ahora no quiere. ¿Pero por qué renunciar a lo que ambos queremos en este momento?. No importa lo que hayamos entendido en las palabras. Siempre nos confunden, porque nos alejan de lo que ES, de lo que sentimos. Los sentimientos no tienen nombre. La verdad no tiene nombre. Sólo acontece. Al nombrarla creamos separación, porque aparecen las ideas. Como niños pequeñitos, contrariados, solemos decepcionarnos si la otra persona no quiere exactamente lo que nosotros creemos querer. Vemos la falta en nuestras expectativas en vez de aquello que compartimos.
En cualquier conflicto sucede igual. Lleguemos a un acuerdo. ¿Qué queremos cada uno de los dos de esta relación, ya seamos dos persona o dos países?. ¿En qué coincidimos?. Potenciemos lo que ambos queremos. Dejemos de lado las ideas abstractas. ¿Qué queremos?. Aquello en lo que no coincidamos, dejémoslo de lado, para nunca o para más tarde. Todo se puede replantear. Quizás un día lo que queramos coincida completamente. Quizá un día lo que uno quería ya no lo quiere, y lo que no quería lo quiere. Nada es permanente. Quedémonos con aquello que nos une.
Entonces "Te amo" y "No te amo" dejan de tener sentido. Porque la relación, sea la que sea, es amorosa, en el más amplio significado que imagines. No hay dos egos pidiendo. Hay dos personas permitiendo que suceda lo que ES, al ritmo que la vida marque entre ambos. No hay meta. El camino es la meta. Porque sólo cuando hay meta, cuando uno piensa que debe llegar a un sitio determinado, es cuando aparecen las ideas y, por eso mismo, el conflicto, la separación ilusoria.
martes, 6 de marzo de 2012
Palabras…
Nada de todo lo que he escrito y vos has leído y leerás en este blog está en lo que "yo" he escrito antes o escribiré después, aunque a veces es inevitable que uno repita algunas palabras o modismos que habitualmente utiliza al hablar o escribir. A mi parecer las palabras son sólo un ínfimo porcentaje de la comunicación, es decir, es sólo una parte micrométrica de lo que a veces uno quiere o se dispone a decir ó lo que otros quieren decir, o a veces dicen. Vale decir: Nada.
Ahora bien, si estamos de acuerdo en que la comunicación, en sí misma, es simplemente una bella y útil ilusión, imaginá conmigo esto: Sé que bailo contigo esta tarde lluviosa en la obscuridad; cuento con ello. Entonces, imagino que mis frases están entretejidas como los hilos de una gran alfombra, de esas que son voladoras, que vos podrás utilizar o no. Esa es tu decisión, al fin y al cabo creo saber lo que hago. Las construyo minuciosamente como un orfebre, con la paciencia que le pone un relojero a una reparación costosa. Las compongo como las brujas hacen con sus extrañas pociones, hechizos o ungüentos. Son frases que pueden descubrir infinitas posibilidades en vos, o quizás no, son sólo eso, unas frases nacidas en un café de Buenos Aires a las 16:30hs. mientras tomo un café con leche y lo acompaño con dos medialunas de grasa, pero eso es entrar en detalles que de nada sirven, por que lo más importante es que vos sos ya todas esas posibilidades que nombré con anterioridad. Pero el secreto no está en lo que digo, sea lo que sea para cada uno. El secreto está en eso que un amigo llama "palabras transformadoras". O sea, sé lo que hago cuando profiero algo. Lo sé bien. Pero no sé lo que digo, ni me importa, para serles franco. Eso ya es responsabilidad tuya al leer esto.
En este momento sólo me interesa aquello que es imposible de controlar (o al menos para mi). Mi única intención es provocar, aunque sea en una sola persona, un colapso, un silencio, una sonrisa, una alegría, un pensamiento, una duda, una reafirmación de certezas propias que por un momento estuvieron en jaque; provocar una mueca, un gesto de duda. Si al leer, de repente, sentís un silencio, eso abrirá una puerta decisiva en vos para siempre. Eso sólo bastará para que halles la respuesta que, sin saberlo, entraste buscando aquí, se trata de la transmutación. Escribo en este momento para crear silencio. La paz es ese silencio. Esa libertad.
Mucha gente que conozco escribe o quiere hacerlo, suelen preocuparse por expresar exactamente lo que quiere decir. Quisieran ser entendidos. Y esa es una de las principales causas de bloqueo para mi, en esa búsqueda del entendimiento ajeno, se termina perdiendo el mensaje que se desea expresar. Desde este café y en este momento, sepan que yo siempre los animaré a renunciar a eso. Primero porque abandonando ese proceder, siendo en palabras lo que quieren decir, sólo así escribirán.
Sin una escritura sincera no hay reacción. Escribirán, y luego podrán aprender de cómo los demás reciben lo escrito. Segundo porque, sin miedo a lo que el otro vaya a entender, seguramente serán más efectivos en la creación de emociones, aunque no puedan controlar qué emociones creará cada uno para sí mismo al leerles. Y tercero porque es imposible hacerse entender, y preocuparse por un imposible, a mi parecer es absurdo.
Una vez alguien muy pensante, consultado por mi al querer saber como hacía para vivir tan tranquilo, me dijo: "El secreto de mi serenidad es colaborar con lo inevitable". Allí fue cuando me dí cuenta que generalmente al leer las palabras de otro tu alma se proyecta en ellas, adquiriendo mil formas que quizás no hubieses adquirido sin esas palabras, y te hace así mirarte desde un punto de vista nuevo y revelador. Como sucede con todo lo que llamamos "realidad"... ahí está ese misterioso e infinito espejo. "Yo", para vos, soy "tú". Me abandono y me entrego a este escrito. Espero que vos también.
Ahora bien, si estamos de acuerdo en que la comunicación, en sí misma, es simplemente una bella y útil ilusión, imaginá conmigo esto: Sé que bailo contigo esta tarde lluviosa en la obscuridad; cuento con ello. Entonces, imagino que mis frases están entretejidas como los hilos de una gran alfombra, de esas que son voladoras, que vos podrás utilizar o no. Esa es tu decisión, al fin y al cabo creo saber lo que hago. Las construyo minuciosamente como un orfebre, con la paciencia que le pone un relojero a una reparación costosa. Las compongo como las brujas hacen con sus extrañas pociones, hechizos o ungüentos. Son frases que pueden descubrir infinitas posibilidades en vos, o quizás no, son sólo eso, unas frases nacidas en un café de Buenos Aires a las 16:30hs. mientras tomo un café con leche y lo acompaño con dos medialunas de grasa, pero eso es entrar en detalles que de nada sirven, por que lo más importante es que vos sos ya todas esas posibilidades que nombré con anterioridad. Pero el secreto no está en lo que digo, sea lo que sea para cada uno. El secreto está en eso que un amigo llama "palabras transformadoras". O sea, sé lo que hago cuando profiero algo. Lo sé bien. Pero no sé lo que digo, ni me importa, para serles franco. Eso ya es responsabilidad tuya al leer esto.
En este momento sólo me interesa aquello que es imposible de controlar (o al menos para mi). Mi única intención es provocar, aunque sea en una sola persona, un colapso, un silencio, una sonrisa, una alegría, un pensamiento, una duda, una reafirmación de certezas propias que por un momento estuvieron en jaque; provocar una mueca, un gesto de duda. Si al leer, de repente, sentís un silencio, eso abrirá una puerta decisiva en vos para siempre. Eso sólo bastará para que halles la respuesta que, sin saberlo, entraste buscando aquí, se trata de la transmutación. Escribo en este momento para crear silencio. La paz es ese silencio. Esa libertad.
Mucha gente que conozco escribe o quiere hacerlo, suelen preocuparse por expresar exactamente lo que quiere decir. Quisieran ser entendidos. Y esa es una de las principales causas de bloqueo para mi, en esa búsqueda del entendimiento ajeno, se termina perdiendo el mensaje que se desea expresar. Desde este café y en este momento, sepan que yo siempre los animaré a renunciar a eso. Primero porque abandonando ese proceder, siendo en palabras lo que quieren decir, sólo así escribirán.
Sin una escritura sincera no hay reacción. Escribirán, y luego podrán aprender de cómo los demás reciben lo escrito. Segundo porque, sin miedo a lo que el otro vaya a entender, seguramente serán más efectivos en la creación de emociones, aunque no puedan controlar qué emociones creará cada uno para sí mismo al leerles. Y tercero porque es imposible hacerse entender, y preocuparse por un imposible, a mi parecer es absurdo.
Una vez alguien muy pensante, consultado por mi al querer saber como hacía para vivir tan tranquilo, me dijo: "El secreto de mi serenidad es colaborar con lo inevitable". Allí fue cuando me dí cuenta que generalmente al leer las palabras de otro tu alma se proyecta en ellas, adquiriendo mil formas que quizás no hubieses adquirido sin esas palabras, y te hace así mirarte desde un punto de vista nuevo y revelador. Como sucede con todo lo que llamamos "realidad"... ahí está ese misterioso e infinito espejo. "Yo", para vos, soy "tú". Me abandono y me entrego a este escrito. Espero que vos también.
domingo, 5 de febrero de 2012
Aquí estoy…
Como muchos sabrán, nunca me gustó mucho hacer mucho. Esa apariencia de actividad, de persona ocupada que se suele premiar y admirar me pareció siempre inerte, tonta y bastante inútil. ¿A dónde van todos con tanta prisa?; ¿qué hace tanta gente manejando en las autopistas y rutas a toda hora?. Pareciera como si dieran por sentado el hecho de estar vivos por estar ocupados, como si eso no les sorprendiera o ni siquiera repararan en ello. En todo esto pensaba hace unos días en mi trabajo durante una huelga bastante extensa en plazo por cierto. Nunca quise ser un hombre de acción, de ocupaciones o de provecho. Siempre sentí que ya había demasiadas cosas hechas en el mundo. ¿Para qué hacer más?. Más bien habría que deshacer un poco. Quedarse desnudo y quieto. Ver. Observar. Regresar. Revisar. Destapar una noche la inocencia primordial que hemos enterrado (cuando no perdido) bajo toda esa mersa que llamamos educación y experiencia.
Por ejemplo quisiera empezar diciendo que no me gustan las huelgas para nada como instrumento de cambio, por más que sus amantes se afanen en encumbrarlas como el único método válido y el definitivo para lograr algo. No me gusta quejarme de esa manera. No es así como actúo en mi vida cuando deseo conquistar algo, ó quiero cambiar algo. A lo que voy, no digo que no sea una manera efectiva en ocasiones, dependiendo de lo que cada uno entienda por efectivo, pero muchas veces los valores que se pretenden defender, o los cambios a los que se aspiran, quedan sepultadas por otras cuestiones ocultas que nada tiene que ver con la medida de reclamo que generaron dicha huelga, y si a cuestiones personales ó intereses de gremialistas.
Para mí todas las revoluciones que el hombre quiso hacer se lograron, la única revolución pendiente para la especie humana es la revolución de la consciencia, la transmutación del ser humano que sólo puede empezar por uno mismo. El gran Gandhi dijo alguna vez una frase que hace tiempo me viene guiando: "Conviértete en el cambio que quieres ver en el mundo".
Respeto profundamente y valoro el derecho a huelga de aquellos que quieran ejercerla. Si no tuviesen ese derecho clamaría al cielo o lucharía de alguna manera para que lo tuviesen, independientemente de lo que a mi me parezca como método de protesta ó de si yo lo fuese a ejercer o no. Pero lamentablemente no siento que se respete igualmente mi derecho, y el de muchos, a no hacer huelga.
Vivir en base a metas por cumplir es vivir en el futuro, para el futuro. Es decir: para algo que no existe aún. Si quieren podemos decir vivir para nada. Hoy existe en el mundo una epidemia que se propaga rápidamente; la de las ansias por el logro. Así es como muchos inconscientemente necesitan inventar metas para sentir que su ser evoluciona. Es lamentable, pero es así, identifican la evolución con el movimiento, y no sólo con el movimiento, también con la dirección definida y el punto de aplicación de ese movimiento. Sin embargo las metas son ilusorias, son horizontes, es ese “agua” que se vé en el asfalto un día de mucho Sol. El objeto y objetivo deseado cambia continuamente, y al ser alcanzado ya no es el mismo (o lo mismo, según el caso) que se deseaba alcanzar. Y lo triste es que tampoco quien lo deseaba es ya la misma persona. Por tanto no se alcanza aquello que se pensaba. En definitiva no se alcanza nada. Se pasea, se visitan aconteceres, se viven apariciones, se disfruta momentáneamente de aquello nuevo hasta que pasa el furor y guiados por el deseo nos maravilla, todo aquello que pasa nos deslumbra, todo eso es imposible de prever.
Los niños gastan energía, juegan y corren sin saber para qué ni hacia dónde. El deseo es un fin en sí mismo. No imaginan una ganancia. Vivir, jugar, distraerse es el premio. Estar vivo, y correr, y saltar, y jugar. Los adultos, instruidos ya por la "educación" pensada para crear ciudadanos y en algunos casos máquinas que cumplan programas prefijados, tienen implantado un “chip” en el estómago que hace que éste se encoja si se desvían del trayecto planeado antes de partir.
Duele, duele mucho despertar de un despertar. También duele que los argumentos propios no sean bien vistos por tus compañeros de trabajo, pero es ahí y es entonces cuando uno se siente más vivo que nunca. Así que aquí estoy. Y lo digo más vivo que nunca: Aquí estoy.
Por ejemplo quisiera empezar diciendo que no me gustan las huelgas para nada como instrumento de cambio, por más que sus amantes se afanen en encumbrarlas como el único método válido y el definitivo para lograr algo. No me gusta quejarme de esa manera. No es así como actúo en mi vida cuando deseo conquistar algo, ó quiero cambiar algo. A lo que voy, no digo que no sea una manera efectiva en ocasiones, dependiendo de lo que cada uno entienda por efectivo, pero muchas veces los valores que se pretenden defender, o los cambios a los que se aspiran, quedan sepultadas por otras cuestiones ocultas que nada tiene que ver con la medida de reclamo que generaron dicha huelga, y si a cuestiones personales ó intereses de gremialistas.
Para mí todas las revoluciones que el hombre quiso hacer se lograron, la única revolución pendiente para la especie humana es la revolución de la consciencia, la transmutación del ser humano que sólo puede empezar por uno mismo. El gran Gandhi dijo alguna vez una frase que hace tiempo me viene guiando: "Conviértete en el cambio que quieres ver en el mundo".
Respeto profundamente y valoro el derecho a huelga de aquellos que quieran ejercerla. Si no tuviesen ese derecho clamaría al cielo o lucharía de alguna manera para que lo tuviesen, independientemente de lo que a mi me parezca como método de protesta ó de si yo lo fuese a ejercer o no. Pero lamentablemente no siento que se respete igualmente mi derecho, y el de muchos, a no hacer huelga.
Vivir en base a metas por cumplir es vivir en el futuro, para el futuro. Es decir: para algo que no existe aún. Si quieren podemos decir vivir para nada. Hoy existe en el mundo una epidemia que se propaga rápidamente; la de las ansias por el logro. Así es como muchos inconscientemente necesitan inventar metas para sentir que su ser evoluciona. Es lamentable, pero es así, identifican la evolución con el movimiento, y no sólo con el movimiento, también con la dirección definida y el punto de aplicación de ese movimiento. Sin embargo las metas son ilusorias, son horizontes, es ese “agua” que se vé en el asfalto un día de mucho Sol. El objeto y objetivo deseado cambia continuamente, y al ser alcanzado ya no es el mismo (o lo mismo, según el caso) que se deseaba alcanzar. Y lo triste es que tampoco quien lo deseaba es ya la misma persona. Por tanto no se alcanza aquello que se pensaba. En definitiva no se alcanza nada. Se pasea, se visitan aconteceres, se viven apariciones, se disfruta momentáneamente de aquello nuevo hasta que pasa el furor y guiados por el deseo nos maravilla, todo aquello que pasa nos deslumbra, todo eso es imposible de prever.
Los niños gastan energía, juegan y corren sin saber para qué ni hacia dónde. El deseo es un fin en sí mismo. No imaginan una ganancia. Vivir, jugar, distraerse es el premio. Estar vivo, y correr, y saltar, y jugar. Los adultos, instruidos ya por la "educación" pensada para crear ciudadanos y en algunos casos máquinas que cumplan programas prefijados, tienen implantado un “chip” en el estómago que hace que éste se encoja si se desvían del trayecto planeado antes de partir.
Duele, duele mucho despertar de un despertar. También duele que los argumentos propios no sean bien vistos por tus compañeros de trabajo, pero es ahí y es entonces cuando uno se siente más vivo que nunca. Así que aquí estoy. Y lo digo más vivo que nunca: Aquí estoy.
sábado, 7 de enero de 2012
Libia… (pronto Irán)…
Últimamente se me dió por saber del mundo, más precisamente que es lo que pasa en él. El que me conoce sabrá que mi definición del mundo es “lo que el hombre hace en el planeta”, y a la luz de la verdad y de muchas reflexiones, debo reconocer que el panorama es cada vez es más claro para mi. No es que sea un experto del tema o que tenga dotes por sobre la media, pero es todo tan repetitivo… la historia… las guerras… el colonialismo… en fin, como quieras llamarlo, es todo más de lo menos, de lo que nos rodea, de lo que sucede, de lo que para millones de personas en países llamados desarrollados “está bien”. No me llevó mucho tiempo al investigar, interiorizarme, informarme y abrir los ojos, sin querer hundirme en uno de esos despertares… allí ví las guerras del mundo, ví niños descuartizados por una bomba, o vivos pero con el cuerpo abrasado, también ví gente mutilada por minas, ví personas matándose entre ellas sin saber muy bien por qué lo hacían, ví proyectiles de uranio empobrecido afectando a muchas personas, aún a aquellos mismos que los disparaban (el problema, por ende inevitablemente volverá a casa), sentí las ansias del petróleo y las ganas de conservar viejos imperios que ya no pueden sostenerse de manera clásica; sentí al humano cargando toda aquella la ira del niño maltratado que siempre llevará consigo, ví amigos, vecinos, parejas, discutiendo todo el tiempo… Imaginé cosas terribles, vi toda esa absurda resistencia a lo que creemos distinto, toda esa lucha contra lo que ataca nuestra "realidad".
Imaginé turbias reuniones de cafetín del Consejo de Seguridad de la ONU, allí donde se dictamina el destino de naciones soberanas, en ese lugar donde algunos “iluminados” desarrollan sobre un mapa las acciones a tomar y dictan tendencias, inventan realidades creíbles a través de monopolios mediáticos que no tardan en convertir una farsa en realidad. ¿Qué importa lo que piensa el resto del mundo, si el Consejo de Seguridad se compone de cinco miembros permanentes: China, Francia, la Federación de Rusia (que extrañamente ocupa el lugar de la otrora URSS), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América?. ¿Qué más dá si los 10 miembros no permanentes de dicho Consejo no tienen derecho al veto?... De que vale la opinión de 189 países, si entre todos no pueden hacer nada frente al veto de uno de los países miembros plenos del Consejo de Seguridad?...
Allí fue cuando sentí a la mayor parte de la gente que pelea esas guerras sintiéndose sola, queriendo encajar en algún lado, traicionándose para no sentir angustia, o buscando "fuera" lo que sólo pueden hallar "dentro", ó en muchos casos por ser “profesionales” en dicho arte, buscan un reconocimiento o paga por ser veteranos al volver a casa.. pero claro, nadie les dijo que el mundo se cae… que la economía no es la de antes, que aquella crisis que comenzó en 2008 aún continúa y que no hay trabajo para veteranos o discapacitados producto de una guerra que nadie quería.
Entendí que, si el mundo es nuestra creación, es el mundo el que debe encajar con nosotros y no a la inversa. No se puede ir por el planeta (o mundo si quieren) inventando falacias para realizar una asamblea del Consejo de Seguridad y violentar la soberanía y libertad de países por el mero hecho de tener riquezas que en el territorio de aquellas grandes potencias existen, pero no en los niveles deseables para ellas.
Lo que todos llaman "problemas" o "dificultad" son sólo un error de percepción, el ser humano es un error en sí y Generales de cuatro estrellas, lejos de los lugares donde se libra la “acción” ó también llamados teatros de operaciones, luego se dan el lujo de hablar de bajas colaterales, como si acaso ellos supieran lo que es, o sintieran el dolor que generan las bajas colaterales de combate… jamás lo sentirán, pues bien resguardado están detrás de submarinos nucleares, portaaviones nucleares y defensas misilísticas.
Hace dos noches, en un misterioso trance, a través de mi dolor privado, todo el dolor del mundo se me vino encima… sentí el dolor del pueblo libio, el más desarrollado culturalmente, el que tenía la mejor educación y salud de África… destruido por las ansias que generan el petróleo… Europa, EE.UU. en plena crisis económica si tienen el dinero para financiar guerras y tirar bombas, dinero para ello nunca les faltará…
Así como les relaté creo que comienzan los grandes guerras en el planeta, así también empiezan los conflictos en todas las partes del mundo. Las personas se centran en las ideas y no en el corazón, inventan hechos, y no son capaces de observar lo concreto. La paz es amor. La guerra es desamor…
Imaginé turbias reuniones de cafetín del Consejo de Seguridad de la ONU, allí donde se dictamina el destino de naciones soberanas, en ese lugar donde algunos “iluminados” desarrollan sobre un mapa las acciones a tomar y dictan tendencias, inventan realidades creíbles a través de monopolios mediáticos que no tardan en convertir una farsa en realidad. ¿Qué importa lo que piensa el resto del mundo, si el Consejo de Seguridad se compone de cinco miembros permanentes: China, Francia, la Federación de Rusia (que extrañamente ocupa el lugar de la otrora URSS), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América?. ¿Qué más dá si los 10 miembros no permanentes de dicho Consejo no tienen derecho al veto?... De que vale la opinión de 189 países, si entre todos no pueden hacer nada frente al veto de uno de los países miembros plenos del Consejo de Seguridad?...
Allí fue cuando sentí a la mayor parte de la gente que pelea esas guerras sintiéndose sola, queriendo encajar en algún lado, traicionándose para no sentir angustia, o buscando "fuera" lo que sólo pueden hallar "dentro", ó en muchos casos por ser “profesionales” en dicho arte, buscan un reconocimiento o paga por ser veteranos al volver a casa.. pero claro, nadie les dijo que el mundo se cae… que la economía no es la de antes, que aquella crisis que comenzó en 2008 aún continúa y que no hay trabajo para veteranos o discapacitados producto de una guerra que nadie quería.
Entendí que, si el mundo es nuestra creación, es el mundo el que debe encajar con nosotros y no a la inversa. No se puede ir por el planeta (o mundo si quieren) inventando falacias para realizar una asamblea del Consejo de Seguridad y violentar la soberanía y libertad de países por el mero hecho de tener riquezas que en el territorio de aquellas grandes potencias existen, pero no en los niveles deseables para ellas.
Lo que todos llaman "problemas" o "dificultad" son sólo un error de percepción, el ser humano es un error en sí y Generales de cuatro estrellas, lejos de los lugares donde se libra la “acción” ó también llamados teatros de operaciones, luego se dan el lujo de hablar de bajas colaterales, como si acaso ellos supieran lo que es, o sintieran el dolor que generan las bajas colaterales de combate… jamás lo sentirán, pues bien resguardado están detrás de submarinos nucleares, portaaviones nucleares y defensas misilísticas.
Hace dos noches, en un misterioso trance, a través de mi dolor privado, todo el dolor del mundo se me vino encima… sentí el dolor del pueblo libio, el más desarrollado culturalmente, el que tenía la mejor educación y salud de África… destruido por las ansias que generan el petróleo… Europa, EE.UU. en plena crisis económica si tienen el dinero para financiar guerras y tirar bombas, dinero para ello nunca les faltará…
Así como les relaté creo que comienzan los grandes guerras en el planeta, así también empiezan los conflictos en todas las partes del mundo. Las personas se centran en las ideas y no en el corazón, inventan hechos, y no son capaces de observar lo concreto. La paz es amor. La guerra es desamor…
domingo, 4 de diciembre de 2011
Despertares (tarde por cierto)…
¡Hola amigos!. Recién acabo de llegar de un cumpleaños,¿ y saben algo?, aún no sé quién soy. Pero ojo, ese no es el problema, pare serles sincero, eso no me interesa para nada, es decir, saber quién soy. Tampoco me interesa inventar un molde para quedarme tranquilo o quieto… ¿de que serviría?. Vale decir que las definiciones sólo sirven para sentarse y meditar al respecto, empero francamente hoy no estoy para ello. Creo que lo conveniente a partir de ahora sólo es pensar qué quiero hacer, ó mejor dicho, qué estoy haciendo. ¿Es el mundo mejor gracias a mí?; ¿pude cambiar algo en el mundo?; ¿logré labrar un surco en la vida de alguien?. Y no hablo de cosas espectaculares (que de por si, siempre son pequeñas), hablo de las grandes cosas: de nuestra
intimidad, de nuestro rincón, de las cosas que nos unen, de aquellas que de alguna manera nos acercan, ó que nos modifican al menos un granito de arena, apenas imperceptible para muchos, pero vaya que lo es para nosotros. Ese es el principio y el fin de todo, creo yo.
Hace tiempo que no me siento a filosofar frente a la computador y a tener estos soliloquios conmigo, pareciera ser que uno tiene que sumergirse en lo más obscuro del ser (o del alma, como quieran) para poder conversar con uno mismo, es como sucede con un árbol, cuanto más desea elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más vigorosamente tiende sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo obscuro, lo profundo, hacia el mal… agradezco a mi primo el segundo, el menor por esa analogía que me regaló sin saberlo.
¿Cómo nacer si uno en el fondo siente que está muriendo?. ¿Cómo evolucionar si uno se siente completo, pero a la vez siempre siente que algo le falta?. ¿Cómo cambiar “algo” cuando en apariencia y a los ojos de los demás todo vá bien?. ¿Cómo arreglar algo que funciona?. ¿Cómo dar el primer
paso a mitad del camino?. En definitiva: ¿Cómo escribir cuando uno siente que no hay nada que decir?.
Al menos ahora, siento que somos mucho más que ese mundo pequeñito que nuestro cerebro es capaz de imaginar, por muy amplio que sea o por mucho que se haya visto o vivido. Es en vano ponerme a intentar expresar lo que por dentro siento y nadie sabrá interpretar, ó quizás si, tratarán de comprender pero vagamente lo que el corazón grita y la boca calla…
Y si… dá miedo el cambio, la muerte... cuando uno se siente bien (y a la vez no)... da más miedo aún. Pero es simple justificarse a veces porque si nos sentimos mal es fácil comprender que hay algo que no funciona y que, por lo tanto, uno debe permitir el cambio en sí mismo.
Pero guarda, "yo" me sentía muy bien. Completo. Resplandeciente hasta hace un mes atrás y sin embargo me había dormido en mi propio despertar… Resultó ser que la luz que yo veía, el amor que siento, no es un punto llegada, es sólo un punto extraño de partida.
Allí radicaba literalmente el más cruel de mis errores, brotaba burdamente lo más nefasto de mi arrogancia, allí fue cuando por fin me di cuenta que muchas veces (aún en este momento) tuve que crear dolor en mi vida para poder despertarme… Amor y dolor…. así fue como inconscientemente he creado dificultad en lo fácil. Me jugué a nombrar algo antes de tiempo para poder estropearlo. En vez de vivir... me dediqué a pensar.
¡Y mirá como son las cosas!, sin embargo, mediante las palabras que sólo sirven para confundirnos, a través de la ilusoria dificultad, o con el sesgo del pensamiento absurdo... me encuentro hoy en un duelo profundo.
Ayer (y varios días antes) perdí la consciencia varias veces con ayuda del exquisito vino y su panoplia de varietales, y descubrí que cada vez que despertaba, algo se me entregaba o aparecía. Sentía que estaba aprendiendo a un ritmo asombroso, más rápido de lo que aún soy capaz de asimilar… Descubrí que quizás lo que hasta ahora “estaba bien”, en realidad no era del todo así, encontré dolores acallados, sinsabores que no sabía que se encontraban allí, también hallé desolación y frustración a palabras que suenan huecas luego de ser proferidas, pero creo que lo más contundente de todo fue hallarme desnudo allí, solo, en perfecta obscuridad, sin compañía alguna o reconocimiento.
intimidad, de nuestro rincón, de las cosas que nos unen, de aquellas que de alguna manera nos acercan, ó que nos modifican al menos un granito de arena, apenas imperceptible para muchos, pero vaya que lo es para nosotros. Ese es el principio y el fin de todo, creo yo.
Hace tiempo que no me siento a filosofar frente a la computador y a tener estos soliloquios conmigo, pareciera ser que uno tiene que sumergirse en lo más obscuro del ser (o del alma, como quieran) para poder conversar con uno mismo, es como sucede con un árbol, cuanto más desea elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más vigorosamente tiende sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo obscuro, lo profundo, hacia el mal… agradezco a mi primo el segundo, el menor por esa analogía que me regaló sin saberlo.
¿Cómo nacer si uno en el fondo siente que está muriendo?. ¿Cómo evolucionar si uno se siente completo, pero a la vez siempre siente que algo le falta?. ¿Cómo cambiar “algo” cuando en apariencia y a los ojos de los demás todo vá bien?. ¿Cómo arreglar algo que funciona?. ¿Cómo dar el primer
paso a mitad del camino?. En definitiva: ¿Cómo escribir cuando uno siente que no hay nada que decir?.
Al menos ahora, siento que somos mucho más que ese mundo pequeñito que nuestro cerebro es capaz de imaginar, por muy amplio que sea o por mucho que se haya visto o vivido. Es en vano ponerme a intentar expresar lo que por dentro siento y nadie sabrá interpretar, ó quizás si, tratarán de comprender pero vagamente lo que el corazón grita y la boca calla…
Y si… dá miedo el cambio, la muerte... cuando uno se siente bien (y a la vez no)... da más miedo aún. Pero es simple justificarse a veces porque si nos sentimos mal es fácil comprender que hay algo que no funciona y que, por lo tanto, uno debe permitir el cambio en sí mismo.
Pero guarda, "yo" me sentía muy bien. Completo. Resplandeciente hasta hace un mes atrás y sin embargo me había dormido en mi propio despertar… Resultó ser que la luz que yo veía, el amor que siento, no es un punto llegada, es sólo un punto extraño de partida.
Allí radicaba literalmente el más cruel de mis errores, brotaba burdamente lo más nefasto de mi arrogancia, allí fue cuando por fin me di cuenta que muchas veces (aún en este momento) tuve que crear dolor en mi vida para poder despertarme… Amor y dolor…. así fue como inconscientemente he creado dificultad en lo fácil. Me jugué a nombrar algo antes de tiempo para poder estropearlo. En vez de vivir... me dediqué a pensar.
¡Y mirá como son las cosas!, sin embargo, mediante las palabras que sólo sirven para confundirnos, a través de la ilusoria dificultad, o con el sesgo del pensamiento absurdo... me encuentro hoy en un duelo profundo.
Ayer (y varios días antes) perdí la consciencia varias veces con ayuda del exquisito vino y su panoplia de varietales, y descubrí que cada vez que despertaba, algo se me entregaba o aparecía. Sentía que estaba aprendiendo a un ritmo asombroso, más rápido de lo que aún soy capaz de asimilar… Descubrí que quizás lo que hasta ahora “estaba bien”, en realidad no era del todo así, encontré dolores acallados, sinsabores que no sabía que se encontraban allí, también hallé desolación y frustración a palabras que suenan huecas luego de ser proferidas, pero creo que lo más contundente de todo fue hallarme desnudo allí, solo, en perfecta obscuridad, sin compañía alguna o reconocimiento.
jueves, 27 de octubre de 2011
Ciclos…
¿Qué determina el comienzo y el fin de un ciclo?. ¿Qué define un ciclo en si?. ¿Cómo podemos tener certezas en si de estar envueltos en un ciclo?. Ciclos…
Está de más pretender no sentir esta noche, ¿pero qué más da, si a vos lector te da igual?; o sea, ¿qué te importa si lo que me estoy planteando esta noche tiene un sentido para vos?.
Jamás me cansé de rescatar lo que fue, ¡pero la puta!, ¿qué mierda pasa este año?, ¿por qué tantas pérdidas?.
¿Qué determina el ciclo de vida de una persona?. ¿Cuándo acaba el ciclo de latidos de un corazón?. ¿Cuál es la orden del cerebro para que acabe la infinidad de ciclos del cuerpo?.
¿Será que uno elige partir?, ó ¿será algo súbito e inesperado?. ¿Habrá alguna opción?.
Que año de sustos éste, lleno de sustos y pérdidas de personas…
Y hoy 20 de octubre, ver a mi madre llorando, me partió el alma, llorando por su tía, llorando por que no puede contárselo a su madre de la manera que ella quisiera, no por que no quiera, sino por que no lo entendería… Alzheimer… y la puta madre!!!.
Gritos en silencio que no trascienden más allá de lo que la cabeza repite, bruma que no permite ver más allá de lo que deja ver el alma.
Ciclos de la vida, que no son los mismos que los ciclos del alma…
Ciclos… ¿quién sabe a ciencia cierta que son?.
Está de más pretender no sentir esta noche, ¿pero qué más da, si a vos lector te da igual?; o sea, ¿qué te importa si lo que me estoy planteando esta noche tiene un sentido para vos?.
Jamás me cansé de rescatar lo que fue, ¡pero la puta!, ¿qué mierda pasa este año?, ¿por qué tantas pérdidas?.
¿Qué determina el ciclo de vida de una persona?. ¿Cuándo acaba el ciclo de latidos de un corazón?. ¿Cuál es la orden del cerebro para que acabe la infinidad de ciclos del cuerpo?.
¿Será que uno elige partir?, ó ¿será algo súbito e inesperado?. ¿Habrá alguna opción?.
Que año de sustos éste, lleno de sustos y pérdidas de personas…
Y hoy 20 de octubre, ver a mi madre llorando, me partió el alma, llorando por su tía, llorando por que no puede contárselo a su madre de la manera que ella quisiera, no por que no quiera, sino por que no lo entendería… Alzheimer… y la puta madre!!!.
Gritos en silencio que no trascienden más allá de lo que la cabeza repite, bruma que no permite ver más allá de lo que deja ver el alma.
Ciclos de la vida, que no son los mismos que los ciclos del alma…
Ciclos… ¿quién sabe a ciencia cierta que son?.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Velocípedos y esas weas…
Mirando por la ventana, Literio no paraba de preguntarse: ¿por qué se le llama bicicleta a aquel velocípedo?... Debería llamarse biciclo, como ocurre con los que tienen tres ruedas (triciclos) o 4 ruedas (cuatriciclos). Esto ocurría a la vez que apoyado sobre sus brazos en el mostrador del local, veía el incesante tránsito de la avenida. ¡Lo mismo sucedió con la motocicleta!, refunfuñó asustando a un cliente que recién ingresaba. Costó explicarle lo sucedido, ante la mirada atónita del consumidor.
Una vez que atendió al comprador, observó la llegada de su jefa en su ajada bicicleta, luego de saludarla, le comentó en lo que venía pensando, pero su jefa no le dió el interés esperado por Literio y sin pronunciar palabra alguna se fue a tomar un helado sentada en la esquina.
Aburrido, Literio se quedó observando el medio de transporte de su jefa… Se podría mejorar la transmisión de la misma si se cambia la cadena con su piñón y corona, dado que genera una transmisión pulsante y conseguir unas poleas y una correa para eliminar así aquel nefasto movimiento por un desplazamiento continuo.
A pesar de ser las 17hs y del calor típico del verano en Buenos Aires, Literio consiguió dichos elementos y puso manos a la obra a su proyecto, mientras su jefa, dirigía el tránsito con una corneta de cotillón y unos pedazos de palo de escoba pintados con aerosol de color naranja… el tránsito seguía siendo un caos eso si…
Y así fue, nuestro amigo trabajó duro para realizar las modificaciones pertinentes, interrumpiendo apenas su labor para ir al baño y tomar un vaso de agua, hasta que por fin luego de dos horas de trabajo, terminó con su emprendimiento. Ahora hay que probarlo pensó. Pero no podía llevarse la bicicleta de su jefa y abandonar el puesto de trabajo. Para asegurarse, se asomó a la puerta del negocio para mirar donde se encontraba su jefa y quedó como clavado cuando advirtió que ella estaba escribiendo su nombre en las paredes de un valdío con el mismo aerosol con el que había pintado el palo de escoba cortado en dos, los cuales ahora se encontraban tirados en medio de la avenida al igual que la corneta de cotillón, siendo estos elementos apenas esquivados por los autos.
-¡¡¡¡Jefa!!!!, ¡¡¡¡Jefa!!!!, eso vá a producir un accidente, gritó Literio mientras recogía las cosas tiradas en la avenida. Pero su jefa estaba muy ocupada y no parecía tener tiempo suficiente para prestarle atención.
Después de un rato la jefa volvió y se llevó la bicicleta dándole estrictas ordenes de cómo debía cerrar el local.
Literio pudo observar como su creación funcionó de maravilla, hasta que dos cuadras después la jefa dejó tirada la bicicleta y se tomó un taxi. Y es que con gente así uno nunca sabe que puede llegar a pasar…
Una vez que atendió al comprador, observó la llegada de su jefa en su ajada bicicleta, luego de saludarla, le comentó en lo que venía pensando, pero su jefa no le dió el interés esperado por Literio y sin pronunciar palabra alguna se fue a tomar un helado sentada en la esquina.
Aburrido, Literio se quedó observando el medio de transporte de su jefa… Se podría mejorar la transmisión de la misma si se cambia la cadena con su piñón y corona, dado que genera una transmisión pulsante y conseguir unas poleas y una correa para eliminar así aquel nefasto movimiento por un desplazamiento continuo.
A pesar de ser las 17hs y del calor típico del verano en Buenos Aires, Literio consiguió dichos elementos y puso manos a la obra a su proyecto, mientras su jefa, dirigía el tránsito con una corneta de cotillón y unos pedazos de palo de escoba pintados con aerosol de color naranja… el tránsito seguía siendo un caos eso si…
Y así fue, nuestro amigo trabajó duro para realizar las modificaciones pertinentes, interrumpiendo apenas su labor para ir al baño y tomar un vaso de agua, hasta que por fin luego de dos horas de trabajo, terminó con su emprendimiento. Ahora hay que probarlo pensó. Pero no podía llevarse la bicicleta de su jefa y abandonar el puesto de trabajo. Para asegurarse, se asomó a la puerta del negocio para mirar donde se encontraba su jefa y quedó como clavado cuando advirtió que ella estaba escribiendo su nombre en las paredes de un valdío con el mismo aerosol con el que había pintado el palo de escoba cortado en dos, los cuales ahora se encontraban tirados en medio de la avenida al igual que la corneta de cotillón, siendo estos elementos apenas esquivados por los autos.
-¡¡¡¡Jefa!!!!, ¡¡¡¡Jefa!!!!, eso vá a producir un accidente, gritó Literio mientras recogía las cosas tiradas en la avenida. Pero su jefa estaba muy ocupada y no parecía tener tiempo suficiente para prestarle atención.
Después de un rato la jefa volvió y se llevó la bicicleta dándole estrictas ordenes de cómo debía cerrar el local.
Literio pudo observar como su creación funcionó de maravilla, hasta que dos cuadras después la jefa dejó tirada la bicicleta y se tomó un taxi. Y es que con gente así uno nunca sabe que puede llegar a pasar…
miércoles, 22 de junio de 2011
Milagros VI…
-¿Qué hora es?. Dije mientras todo era borroso.
-Son las siete de la mañana. Me respondió
-¿Qué hacés?. Pregunté.
-Nada, estuve mirándote y escuchándote roncar… roncás fuerte a veces ¡eh!.
Quisiera saber la razón y el por que se me vino a la cabeza Milagros en ese momento… lo cierto era que nunca entendí como llegué a la casa de Marcela, ni que hacíamos durmiendo juntos, pero por respeto y para evitar pedir detalles, preferí llamarme al silencio.
-Negra, me baño a las apuradas y salgo cagando que tengo que laburar, le dije, mientras pensaba: “menos mal que los Lunes entro un poco más tarde”. Me bañé lo más rápido posible, pasé por casa, agarré un traje, una camisa, hice el nudo de la corbata y salí veloz al trabajo… por suerte logré llegar a horario…
Los calores de Marzo se hacen sentir, máxime cuando uno lleva traje encima, pero ese medio día se me dió por ir al Parque Avellaneda a pasear, a despejame un poco, revivir rincones y momentos con tintes lejanos que me hicieron crecer en tiempos pasado pero no muy distante si me pongo a pensar un poco. Encontré en un banco una inscripción que hacía tiempo había grabado allí y que aún podía ser leída con un poco de voluntad, caminé por aquellos senderos serpenteantes en los cuales solía perderme en viejos tiempos libres entre taller y teoría (cuando no me quedaba en la esquina de Av. Directorio y Lacarra comiendo con el Tony). Todo estaba allí… igual que siempre… pero distinto a la vez.
Atendí el llamado de las vías y fieles a ellas, seguí su trazado sobre el parque, caminando, mis pasos respetaban la distancia que había entre durmiente y durmiente, gozando de ciertas sombras brindadas por la arboleda y haciendo algún que otro pase a los chicos que se le iba la pelota. Pece a eso, el calor era implacable (algo que no puedo cambiar es mi baja tolerancia a las temperaturas altas), hasta que de repente fuí llegando a la estación Onelli, lugar donde varias noches sirvió de refugio y sitio de esparcimiento. Al acercarme, noté una figura conocida; fiel a mi estilo atiné a acercarme… hasta que me paralicé… sentada en uno de los bancos de aquella simulada estación, se encontraba Milagros.
Pensé en dar media vuelta y volver por donde vine, pero a esa altura creo que ella ya me había visto y como un idiota seguí caminando.
-Hola. Dije.
-¿Qué hacés acá?. Respondió.
-Eso debería preguntarte yo… es más probable que yo esté acá a que vos lo estés. Le dije.
-Tenés razón, es que siempre quise venir a conocer este lugar… vos siempre hablabas de él y bueno… hoy vine… me dijo, a la vez que acotó. ¿Qué hacés vestido así?.
-¿Así cómo?. Respondí.
-Así, con traje, nunca te ví vestido de esa manera.
-Es que salí del trabajo… trabajo acá cerca y no sé como llegué acá. Creeme que no pasa nunca esto. Le dije.
-Si te creo, de hecho es la primera vez que vengo a este lugar. Profirió.
-De noche es mejor, de día es horrible… bah… no es lo mismo… ¿Podés creer que casualmente hoy te recordé?, después de mucho tiempo.
-A mi me pasó algo igual, por eso estoy acá. Respondió cortante.
-¿No deberías estar en Aeroparque trabajando?. Interrogué.
-Hoy me tocó franco. Fue su escueta respuesta.
-Cierto, vos no sabés lo que es un fin de semana… respondí irónicamente mientras agregué… ¿qué venís a buscar acá?; es decir, sabés que corrías el riesgo de que nos podíamos llegar a cruzar.
-No, por cierto la idea no era esa. Creo que vine a ver que onda con este lugar, vos siempre me lo pintaste como un lugar copado y la verdad que nada que ver. Dijo de manera implacable.
-De noche Milagros… de noche es mejor. De todas maneras de noche tampoco sería un lugar como para vos… vos estás para más. Respondí un poco avergonzado.
-Claro, siempre me mediste por mi clase social, o por mis ingresos y nunca como persona; ¿te das cuenta que nunca vas a cambiar?.
A esta altura el calor y la situación me estaban agobiando demasiado, ella nunca iba a entender lo que yo siempre pensé de ella y en vano sería ponerme a explicarlo por que no me escucharía. Dentro mío había un mix de emociones que
ni yo entendía del todo, pero claramente, no quería escarbar en ellas demasiado tampoco. Los segundos pasaban y no me brotaban las palabras para pedirle perdón, o mejor dicho, para decirle que la quería, pero que no la amaba… lo único que se me ocurrió decirle fue:
-Leí tu carta… mejor dicho, las hojas que me diste la última vez.
-¿Hojas?. Fue una carta Roberto. Su tono marcaba su decepción.
-Si, una carta, la leí, después de correr algunas hojas que se llevó el viento esa tarde. Atiné a decir.
-Bueno, me alegro, es una lástima que no haya servido de nada… pero ¿qué se puede esperar de alguien como vos?. Respondió con total indignación.
Agaché la cabeza, con un gran sentimiento de culpa, yo jamás le guardé rencor a aquella persona que me había sacado más de una sonrisa.
-Mirá Milagros…
-No Roberto, no digas nada, es al pedo. Me dijo. Se hizo un gran silencio y propinó: Mejor me voy, evidentemente elegí un mal día para venir acá, ojalá que todo esté bien para vos, a mi manera siempre te deseé lo mejor.
Se levanto del banco y camino para su auto.
-Esperá. Le dije. Odio esta ciudad gris… tenemos que olvidar algunas cosas.
Miré sus ojos y no pude evitar decirle… ¿Te parece bien vernos un día de estos?.
-No sé Ro, no sé si quiero verte y hablar con vos. Tartamudeó.
-Bueno estamos hablando ahora de hecho, pero si querés que nos veamos y charlemos un rato llamame a mi celular, creo que sería algo bueno para aclarar algunas cosas y mejorar otras tantas. Proferí.
-Vamos a ver que pasa, no te prometo nada, tengo cosas que hacer, igual lo voy a pensar. Chau.
Se despidió cortantemente a la vez que subía a su auto (lo había cambiado).
Atiné a responder su saludo con un gesto mientras miraba como se iba…
-Son las siete de la mañana. Me respondió
-¿Qué hacés?. Pregunté.
-Nada, estuve mirándote y escuchándote roncar… roncás fuerte a veces ¡eh!.
Quisiera saber la razón y el por que se me vino a la cabeza Milagros en ese momento… lo cierto era que nunca entendí como llegué a la casa de Marcela, ni que hacíamos durmiendo juntos, pero por respeto y para evitar pedir detalles, preferí llamarme al silencio.
-Negra, me baño a las apuradas y salgo cagando que tengo que laburar, le dije, mientras pensaba: “menos mal que los Lunes entro un poco más tarde”. Me bañé lo más rápido posible, pasé por casa, agarré un traje, una camisa, hice el nudo de la corbata y salí veloz al trabajo… por suerte logré llegar a horario…
Los calores de Marzo se hacen sentir, máxime cuando uno lleva traje encima, pero ese medio día se me dió por ir al Parque Avellaneda a pasear, a despejame un poco, revivir rincones y momentos con tintes lejanos que me hicieron crecer en tiempos pasado pero no muy distante si me pongo a pensar un poco. Encontré en un banco una inscripción que hacía tiempo había grabado allí y que aún podía ser leída con un poco de voluntad, caminé por aquellos senderos serpenteantes en los cuales solía perderme en viejos tiempos libres entre taller y teoría (cuando no me quedaba en la esquina de Av. Directorio y Lacarra comiendo con el Tony). Todo estaba allí… igual que siempre… pero distinto a la vez.
Atendí el llamado de las vías y fieles a ellas, seguí su trazado sobre el parque, caminando, mis pasos respetaban la distancia que había entre durmiente y durmiente, gozando de ciertas sombras brindadas por la arboleda y haciendo algún que otro pase a los chicos que se le iba la pelota. Pece a eso, el calor era implacable (algo que no puedo cambiar es mi baja tolerancia a las temperaturas altas), hasta que de repente fuí llegando a la estación Onelli, lugar donde varias noches sirvió de refugio y sitio de esparcimiento. Al acercarme, noté una figura conocida; fiel a mi estilo atiné a acercarme… hasta que me paralicé… sentada en uno de los bancos de aquella simulada estación, se encontraba Milagros.
Pensé en dar media vuelta y volver por donde vine, pero a esa altura creo que ella ya me había visto y como un idiota seguí caminando.
-Hola. Dije.
-¿Qué hacés acá?. Respondió.
-Eso debería preguntarte yo… es más probable que yo esté acá a que vos lo estés. Le dije.
-Tenés razón, es que siempre quise venir a conocer este lugar… vos siempre hablabas de él y bueno… hoy vine… me dijo, a la vez que acotó. ¿Qué hacés vestido así?.
-¿Así cómo?. Respondí.
-Así, con traje, nunca te ví vestido de esa manera.
-Es que salí del trabajo… trabajo acá cerca y no sé como llegué acá. Creeme que no pasa nunca esto. Le dije.
-Si te creo, de hecho es la primera vez que vengo a este lugar. Profirió.
-De noche es mejor, de día es horrible… bah… no es lo mismo… ¿Podés creer que casualmente hoy te recordé?, después de mucho tiempo.
-A mi me pasó algo igual, por eso estoy acá. Respondió cortante.
-¿No deberías estar en Aeroparque trabajando?. Interrogué.
-Hoy me tocó franco. Fue su escueta respuesta.
-Cierto, vos no sabés lo que es un fin de semana… respondí irónicamente mientras agregué… ¿qué venís a buscar acá?; es decir, sabés que corrías el riesgo de que nos podíamos llegar a cruzar.
-No, por cierto la idea no era esa. Creo que vine a ver que onda con este lugar, vos siempre me lo pintaste como un lugar copado y la verdad que nada que ver. Dijo de manera implacable.
-De noche Milagros… de noche es mejor. De todas maneras de noche tampoco sería un lugar como para vos… vos estás para más. Respondí un poco avergonzado.
-Claro, siempre me mediste por mi clase social, o por mis ingresos y nunca como persona; ¿te das cuenta que nunca vas a cambiar?.
A esta altura el calor y la situación me estaban agobiando demasiado, ella nunca iba a entender lo que yo siempre pensé de ella y en vano sería ponerme a explicarlo por que no me escucharía. Dentro mío había un mix de emociones que
ni yo entendía del todo, pero claramente, no quería escarbar en ellas demasiado tampoco. Los segundos pasaban y no me brotaban las palabras para pedirle perdón, o mejor dicho, para decirle que la quería, pero que no la amaba… lo único que se me ocurrió decirle fue:
-Leí tu carta… mejor dicho, las hojas que me diste la última vez.
-¿Hojas?. Fue una carta Roberto. Su tono marcaba su decepción.
-Si, una carta, la leí, después de correr algunas hojas que se llevó el viento esa tarde. Atiné a decir.
-Bueno, me alegro, es una lástima que no haya servido de nada… pero ¿qué se puede esperar de alguien como vos?. Respondió con total indignación.
Agaché la cabeza, con un gran sentimiento de culpa, yo jamás le guardé rencor a aquella persona que me había sacado más de una sonrisa.
-Mirá Milagros…
-No Roberto, no digas nada, es al pedo. Me dijo. Se hizo un gran silencio y propinó: Mejor me voy, evidentemente elegí un mal día para venir acá, ojalá que todo esté bien para vos, a mi manera siempre te deseé lo mejor.
Se levanto del banco y camino para su auto.
-Esperá. Le dije. Odio esta ciudad gris… tenemos que olvidar algunas cosas.
Miré sus ojos y no pude evitar decirle… ¿Te parece bien vernos un día de estos?.
-No sé Ro, no sé si quiero verte y hablar con vos. Tartamudeó.
-Bueno estamos hablando ahora de hecho, pero si querés que nos veamos y charlemos un rato llamame a mi celular, creo que sería algo bueno para aclarar algunas cosas y mejorar otras tantas. Proferí.
-Vamos a ver que pasa, no te prometo nada, tengo cosas que hacer, igual lo voy a pensar. Chau.
Se despidió cortantemente a la vez que subía a su auto (lo había cambiado).
Atiné a responder su saludo con un gesto mientras miraba como se iba…
jueves, 19 de mayo de 2011
Tres Picos…
Cuna madre de las cúspides
de los puertos de mi alma.
Imponente figura yace
erguida en mi provincia
abriéndose paso en Ventania.
Por el claro del bosque,
sendas ilustres de inexorables destinos
pretenderán amigo mío confundirte
con quebradas, rocas y arroyos.
Peñón donde el corazón
pretende amarrar.
Con dirección a la cruz del sur
por tierra difícil te será llegar.
Águilas Moras tus cumbres custodian,
a tu lado te acompaña el Napostá.
Con paciencia de remero
empiezan a sangrar mis pies;
una barca servirá de guía a la cima,
tiritando una frase que jamás diré.
A la vuelta de una herida que no duerme
Cerro Tres Picos, allí te encontraré.
de los puertos de mi alma.
Imponente figura yace
erguida en mi provincia
abriéndose paso en Ventania.
Por el claro del bosque,
sendas ilustres de inexorables destinos
pretenderán amigo mío confundirte
con quebradas, rocas y arroyos.
Peñón donde el corazón
pretende amarrar.
Con dirección a la cruz del sur
por tierra difícil te será llegar.
Águilas Moras tus cumbres custodian,
a tu lado te acompaña el Napostá.
Con paciencia de remero
empiezan a sangrar mis pies;
una barca servirá de guía a la cima,
tiritando una frase que jamás diré.
A la vuelta de una herida que no duerme
Cerro Tres Picos, allí te encontraré.
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