miércoles, 15 de abril de 2009
Caducó…
Golpeándose la cabeza una y otra vez, queriendo lo imposible, anhelando lo increíble, pensando ser un mesías, mírenlo, ahí lo ven caminar, con toda esa rutina cargando su humanidad, al final ¿entiende que no está bueno actuar?.
Y ahora que se terminó tu juego, ¿qué es lo que harás?, ya no existe tal farsa que supiste concretar, al final esas malditas vacaciones donde creías encontrar la paz de nada sirvieron, sólo te mostró lo que ya sabías, la mediocridad, lo caduco de un libreto que nunca escribiste bien y hoy te deschava.
Y buenos Aires te golpea, te asfixia y saca la mierda que hay en vos, nada podrás hacer contra ello, tal vez estés pagando por lo que te creíste ser, cuesta el dormir, cuesta el laburar, cuesta ver a los amigos, ¿nunca te preguntaste por qué será?. Eso si, es feo que cuando al fin pudíste concretar el anhelado sueño, un sacudón te despierte en el transporte público que tanto te dio.
Todo sale a la luz, tarde o temprano, todo se sabrá… ¿Te animarás a reconocerlo?.
Y acá yo viéndolo desde lejos, entendiendo y no tu proceder, advirtiendo que las máscaras no son para siempre y la verdad siempre sale a la luz, pero cuidado, no vaya a ser que la verdad te apabulle y vuelvas a recaer. El peor juez que tenés es el tiempo y vos mismo, ojalá encuentres una salida a tu caduco momento.
sábado, 11 de abril de 2009
Carta a Fede...
Daniel aún no ha llegado, el otro día discutimos por ti, está muy raro últimamente, se enoja por todo, pero sé que no es adrede, el no entiende nuestra unión, nunca pensó que sería así la historia. El doctor dijo que todo estaba bien, que no había ninguna complicación, se lo comenté a Daniel, pero el se reía, aún no se bien por que. Y en un momento se puso furioso y dijo cosas feas… aunque a vos no te interesa ni debe interesarte lo que él dice o piensa a veces de mi. Me encantaría saber que es lo que sentiste estos últimos cinco días. No me importa que me digan que sos malo, que no te quieren.
Todo es muy raro últimamente Fede.
El tiempo es una magnitud difícil de explicar mi querido Fede, y vos sos muy pequeño para entenderlo, pero Daniel va a llegar en cualquier momento y debo ponerme a limpiar. No debe ver ésta carta, ya que es sólo para vos, tengo miedo que escriba algo que no te guste. Las lágrimas se me caen Fede, por eso algunas cosas no se leen bien, pero me las estoy limpiando, como puedo, para que sea lo más entendible posible, aunque mi trazo ya no es el mismo con el que empecé a escribirte. Me siento una idiota Fede, menos mal que para cuando llegue Daniel todo estará limpio, así no me dirá nada, pero me quedo con las ganas de cantarte esa canción que siempre te canto… a la familia no le gusta mucho que hable sin cesar de vos Fede.
A vos no te gustaría estar en este lugar, en serio Fede. Me duele no poder estar contigo, sufro sabiendo que no podés vivir acá, es que todo es tan chico, no hay espacio, vivimos chocando con Daniel, a nadie le importa, y eso es malo para lo dos, yo ayudándolo a que consiga lo que él busca y yo quedándome sin vos que es lo que tanto busqué. No podrías comprender nunca este mundo, es muy raro, muy raro y complicado, todo se rumorea, todo se sabe, tratamos de arreglarnos con lo poco que tenemos. La cama hace rato que tiene los elásticos vencidos, ya no puedo limpiar como lo hacía antes, Daniel fuma, como nunca está fumando y tira las cenizas en cualquier lugar, hay un ambiente terrible de desgano mi querido Fede, mi Federico. Creo que nadie aguantaría acá mucho tiempo.
Todo duele Fede, es muy sucio y triste, el dolor me parte en dos, me cuesta mucho escribirte en este momento, quiero tenerte, quiero abrazarte, quiero verte llorar, limpiarte. Pero el mundo no me importa mucho ahora, sólo me importas vos, tu chupete, tu mamadera, tus gritos y lloriqueos en medio de la noche, en todo eso estoy pensando mi bebé, mi Fede querido, en todo eso. Quiero pensar que estás bien y que no estás triste, vos sos mi sol, vos sos mi destino. Quizás esté enferma, o sea mala, o me sienta sola, no lo sé, te quiero tanto mi bebé, mi Fede.
Si vieras el piso de la cocina como está, mi Fede, y Daniel está pronto a llegar, no quiero que vea todo el piso manchado de rojo, debo limpiar, apurarme antes que llegue y encuentre todo hecho un desastre. Cuando estemos juntos te voy a cantar nuestra canción, nos va a gustar. A Daniel a veces se le pega y la silba cuando vamos por la calle, cuando está contento, y a veces hasta habla con vos y eso me gusta mucho. Quiero ver tus ojos Fede, me encantaría hacerlo.
Ya no puedo llorar más, estoy más contenta, pero sé que pocos podrán entender esta decisión, o la verdad quizás ni les importará. Afuera está lloviendo Fede, pronto estaremos juntos, llueve mucho y Daniel está por llegar.
miércoles, 8 de abril de 2009
Reflexión… (del fenómeno físico)
Pero algo estoy comenzando a aprender en ésta, podría llamarle ”la peor caída de mi vida”, una suerte de crisis económica mundial, pero en carne propia y con factores, sutilezas, sentimientos que sólo pocos pueden/pudieron/podrán advertir; les decía que algo estoy comenzando a aprender y esta vez voy a poner el verbo después del sustantivo, ya basta de decir voy andando para la luz, ahora será andando para la luz voy. Quizás sea esa la solución a ocho años de dolor interrumpidos (si no son más).
Y sé muy bien que eso fue obra del azar, es la ley del azar, que no corresponde a la de la lógica, ese azar que hace las cosas tan bien, que a veces supera a la lógica. El mismo azar trabaja y hace que aparezcan situaciones estocásticas que a veces le gana a la lógica y ésta última no es capaz de explicarla o comprenderla. Ahora lo sé, ahora lo saben, ya no es secreto, a decir verdad nunca lo fue (salvo para algunos).
Una vez supe, tener objetivos claros, supe ir y venir. Dar vuelta las páginas, repasar lo leído, replantearme situaciones, y todo ello también supe tirarlo a la basura y volver a empezar, al menos lo he hecho varias veces, generalmente el resultado fue el mismo, otras no (fueron las menos).
Me ha pasado (aún hoy me sucede) que las palabras me desconcentran, generalmente logran un efecto adverso que es la desorientación, otra veces me pasa que las mismas palabras cuando las releo tienen otra significancia, me tiran el mundo a la mierda, no me dicen lo que yo quiero leer, y ahí uno cae que a veces, la ilusión y las palabras son más enemigos que amigos a la hora de su interpretación. Situación similar ocurre cuando veo imágenes, signos, objetos extraños; éstos me hablan cosas, a veces suelo comprenderlas, otras me las llevo conmigo mientras camino y me hablan hasta el destino, a veces se callan y comienzan a hablar cuando salgo de aquel destino y me dispongo a volver a mi hogar; o en el mejor de los casos las olvido, cosa que muchos saben no es muy difícil y ya podríamos llamarle un clásico de mi persona.
Y así estoy, así llegué a esta suerte de cementerio de los barcos sin nombre, naufragando entre el espanto que me quedó y las cenizas que espero no estén por venir jamás, o por lo menos no en un futuro próximo. Y reconozco que poco he aprendido y poco aprenderé superada esta crisis, más espero nunca se repita otra igual, por que ahí si, no sé que es lo que sucederá en el futuro.
Aunque aún siento que quien carezca de sentimientos será como un barco sin timón en alta mar y en medio de una tormenta sin final, su soledad será absoluta, aún en medio de una multitud, difícilmente encuentre razón a su existencia, tal vez su vida se convierta en perversa y su desdicha (roguemos) sea inmensa.
sábado, 4 de abril de 2009
Resplandores…
La ilusión fotográfica se adueñó de él en cuestión de segundos, las expectativas y sus ansias crecían al compás del armado de la cámara y el trípode, se dejaba seducir con la idea de cada toma desde los distintos puntos que ya había marcado mentalmente en aquel parque que desde niño lo acobijo. Siguiendo sistemáticamente las instrucciones, logró armar la cámara en un tiempo nada envidiable, se quedó mirándola, era todo un logro y un gran sacrificio el haber destinado grandes horas de su vida y ocuparlas a dicha pasión que ya desde pequeño lo fue seduciendo, como las mujeres hacen al andar.
Tsubasa escuchó el ruido lejano de un avión.
Preparó la cámara, ajustó el lente para ver nítidamente la imagen de aquel sector del parque, preparó el flash para lograr una fotografía óptima, cuando al fin todo ya estaba listo, disparó.
Tsubasa vio un resplandor y sintió un calor enorme.
El número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 40.000 mortales y 60.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear.
Tsubasa falleció al igual que otras personas.
Ojalá nunca vuelva a suceder.
miércoles, 1 de abril de 2009
Charlando conmigo después del adiós…
Las convicciones son un lujo que sólo se pueden dar los observadores, y aunque yo soy un observador bastante bueno, no las tengo y a decir verdad tampoco las quiero en este momento.
Hace rato que no tengo ganas de vivir, quizás por eso no hago nada, literalmente, no me nacen las ganas de hacer nada, no puedo, no quiero. Sé que es muy difícil de explicar y si nadie lo va a entender, mejor ahorro trabajo y le ahorro el tiempo a aquel “interesado ocasional”.
La pregunta es: ¿Y ahora che?; ¿Cómo te ves?; ¿Qué pensás?; ¿Cómo vas a encontrar las ganas para lo que se viene?... tristemente no lo sé… la política del fracaso ha fracasado y la de hacer las cosas por convicción y por amor también, aunque dudo que al último lo pueda abandonar. Y es que no lo entiendo; por un lado creo haber hecho las cosas bien, creo que hasta lo merecía, me inventaba imágenes y no dudaba en que podían concretarse, que tranquilamente pudieron haber sido ciertas (resultaron no serlas) o en esos sueños tan reales donde estabas ahí, siendo mi compañera de ruta. ¡Ay!, por favor, ¡siento que pateé al arco y pego en el palo che!, que partido chivo.
Pero la vida no entiende de filosofía, la vida entiende con los hechos y a los hechos me remití, confesión de parte y a otra cosa para ella (la vida), un nuevo dolor, una nueva tristeza, un nuevo empezar desde lo más bajo que estuve en mi corta existencia. Y se va a complicar más, por que una vez que uno descubre lo excelso, se va a dificultar mucho encontrar alguien así o similar, si es que verdaderamente existe, aunque no me voy a poner a filosofar al respecto, pero va a ser inevitable no realizar comparaciones, aunque eso nunca es bueno y no lleve a nada.
Hoy me descubrí pensándote el 75% del día, también frené un sms que estaba a punto de enviarte, hice caso omiso a 4 te quiero, y a no menos de 5 te extraño…
No más whisky en mi petaca, no más petaca en mis noches, no más faro guiando mis noches…
En esta triste fecha, mi recuerdo y homenaje al presidente que gobernaba cuando nací y que garantizó pacificamente el retorno a la democracia. Mis respetos Doctor Raúl Alfonsín.
sábado, 28 de marzo de 2009
El puente condenado…

Dedicado a Agustina: avec une grande douleur dans mon coeur,
conserver vos souvenirs pour toujours.
Se dieron cita en aquel lugar prefijado con anterioridad, se esperaron, se conocieron, compartieron charlas, intercambiaron ideas. Caminaron, caminaron mucho, atravesaron el valle, pero allí estaba a lo lejos… aquella figura, imagen extraña y bella a la vez, pensaron en llegar primero a su principio, para cruzar juntos aquel puente con forma de arco iris y seguir caminando juntos, como lo venían haciendo. El puente, claro, no se sacudía como un ser vivo, pero algo los comenzaba a incomodar, algo les generaba terror, desconfianza, más él comenzó a sentir que no tenía la habilidad para impedir decirle adiós.
A su memoria llamaron versos colgantes que jugaban a ser un puente, que si uno logra cruzarlo, consigue el poder para vencer el mal que te rodea, perder el temor a lo desconocido, brinda el poder de crecer y ser lo que siempre anhelaste, empero, no se debe detener su marcha un instante, no puedes parar a admirar el paisaje, o detenerte en detalles que la vista te provee. Si ello sucede, uno debe decir adiós, debe transformarse y dar media vuelta. Si eso pasara, el puente se transforma en un puente condenado para aquella persona y el hecho de atravesarlo, se torna vano.
Ahí estaba ese puente, curvo, de estilo asiático, de madera bien conservada, llamativo. Y ahí estaban ellos, que dudaban cruzarlo, pasaron los días, y no tomaron una decisión, el cielo comenzó a quejarse y a llorar de tristeza por tanta indecisión, la lluvia tendía a cada instante puentes, uno más bello que otro, sobre los árboles, sobre el camino, sobre los cerros, sobre la madera de aquel puente, sobre ellos, en vano construir con palabras un puente indestructible. El puente ya se había condenado para él.
Ahí estaban ellos, en el filo de la nada que ha cortado al puente entre ambos, aquel puente, ahora no era más que un frágil puente de papel para él, imposible de cruzarlo. Le dijo adiós, dio media vuelta para no verla a ella cruzarlo.
Frágil y cansado, como éste puente que une los renglones torcidos de ese adiós llora aún hoy por esa imagen, por ese puente incruzable, por esa persona que ya cruzó, por ese abismo que los separa, por sumar un nuevo adiós a la memoria.
No hay día que no se pregunte, ¿Cómo se rompió, aquel puente que nos unía?.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Guerra…
Del otro lado del globo alguien los presentó, ellos hicieron el resto. Se hablaron, se conocieron, se contaron anécdotas, rieron, pensaron en lo que pasaba en África, discutieron sobre gustos, acordaron encontrarse. Así fue que se vieron, comieron juntos, vieron una película, tomaron un helado, hablaron por teléfono antes de dormir. Se mandaron unos poemas al otro día por e-mail desde sus oficinas, se pensaron de más, se reencontraron, se enamoraron, se besaron. Al tiempo se casaron, tuvieron hijos, fueron felices, se mudaron de barrio.
La ciudad quiso que se encuentran en una plaza, hacía años no se veían, ella le contaba que estaba casada, el le contó que consiguió el divorcio y tras muchos años de no verse, se reencontraron en la habitación de un hotel, sábanas húmedas, besos cómplices, gemidos no disimulados, fantasías concretadas, respiraciones aceleradas, rasguñones furtivos, horarios controlados; la rutina de volver a casa como si nada de ello hubiera ocurrido, simular que está todo bien, fantasear con el reencuentro, inventar subterfugios, crear discordias adrede.
Al tiempo el marido se entero, algún malicioso le fue con el cuento, seguramente el cuento fue agrandado, alguien averiguó sobre la otra persona y así nos encontramos ante otra guerra, sin AK-47, sin regímenes, sin muerte, sin hambre, pero con dolores acallados, corazones partidos, desilusiones a estrenar, una carpeta más en los juzgados, hijos con padres separados.
Continente americano, planeta tierra, sistema solar interior, sistema solar, vía láctea, explosión de una estrella, agujero negro devorando con violencia planetas y la luz, una guerra cósmica comenzó en el espacio exterior.
Visto desde afuera yo no quisiera vivir allí
sábado, 21 de marzo de 2009
A Julio…
Pero a veces me enojo con julio (es un enojo juguetón), ya que él me enseñó como nadar en una pileta llena de gofio, también me mostró el final del juego, una vez me contó sobre la continuidad de los parques, a la vez charló sobre los venenos, e inventó unos simpáticos personajes que llamó: cronopios, famas y esperanzas.
Me enseñaste a jugar a la rayuela, hiciste mal en enseñarnos tus escritos che, Vos nos dijiste encuentren a la maga… y así la veo en todas partes…
Te metiste en la vida de muchos, ayudaste a muchos a elegir con tus elecciones insólitas, cada vez que viajo en la General Paz me acuerdo cuando me contaste de la autopista del sur, no te perdoné jamás que me hayas contado sobre aquella puerta condenada… Julio… Julito, yo quería hacer una vida normal, ser feliz no caer en tus Anillos de Moebius y perder el sentido de la vida, es normal que tomés esto como un reproche ¡eh!. No necesitaba saber que era esclavo de un reloj, o que me enseñes a subir una escalera.
Jugaste con mi niñez y con mis confusiones, me hiciste explorar sensaciones que jamás tuve al leer un libro, me hiciste re leer más de dos veces algunos de tus relatos, me encanta escucharte con ese tono parisino… esa R transformada en GR, ¡ay Julio!, muchas veces te pensé viajando en el tren (ya no hay más tranvías), una vez te me apareciste en el túnel del subte de Buenos Aires rodeado de extrañas criaturas. Cuando llueve veo esas gotas y me viene tu imagen a mi mente, Julio, Julito, te imagino en cualquier lado, viendo todo, escribiendo algo y cagándote de risa.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Complejo de inferioridad…
No sé por que razón jamás me gustó tomar esa bebida, tal vez sea el exceso de agua carbonatada, o que después la tía me reproche algún que otro provechito en la mesa… Y eso que tomo gaseosas, tomo agua, aguas saborizadas con gas, ¡pero con eso no puedo che!. Y la tía lo sabe, seguro se lo dijeron varios ya, pero ella siempre insiste con todo, siempre fue igual, nunca va cambiar y yo le explico siempre, y ella que se olvida, y se lo vuelvo a explicar, y ella lo vuelve a olvidar y así se transforma en una historia tétrica para un servidor y el recuerdo siempre traumático de la visita a la casa de la tía en los anaqueles de mi memoria.
Cada tarde calurosa lo mismo. En vano llevar conmigo algún jugo, siempre encontraba presente aquella ingrata bebida. ¿Es qué nunca se le acaba?. Admito que hasta me imaginé a mi tía saboteando el reparto periódico de aquel líquido procesado, embotellado y vendido al consumidor habitué.
Y así una suerte de predicción balbuceaba mi mente cuando me iba de la casa de ella, la semana que viene, cuando vuelva, la historia va ser igual tía… usted ofreciéndome de tomar y yo diciéndole que no.
Una tarde la invité a tomar un helado, en la heladería que está en la esquina de la casa de ella, el mío lo pedí todo de limón y el de ella de tramontana, con algunos bizcochitos.Y esa tarde le tuve que terminar explicando a mi tía el por que yo no tomo soda, por que se cree superior al agua al tener burbujas, pero siempre sintió ese complejo de inferioridad con las gaseosas. Y por eso tía, no tomo soda.
sábado, 14 de marzo de 2009
Una lágrima más…
Te fuiste para no volver, no lo querías, al final yo tampoco, te resististe, estiraste tu partida, lo comprendí, jugué a estirar los días, compartimos hermosos momentos juntos, compartimos unos maravillosos últimos días.
Luchaste hasta el final para quedarte, doy fé de eso.
Juntos compartimos trabajo, diversión y aventuras. Nos bañamos en un arroyito serrano bonaerense, nos morimos de frío juntos y de calor también, hicimos rutas, sumamos kilómetros, hablamos, tomamos mates, comimos, escuchamos música. Te bancaste castigos climáticos y de los otros, ayudaste a mis amigos cuando te necesitaron, fuiste motivos de discusiones, charlas y orgullo. Compañera fiel, servidora y amiga, hoy te extraño.
Fuiste colectivo de la monada, fuiste acortadora de distancias, fuiste mía y eso es lo más importante, fuiste elogiada, fuiste desprestigiada, fuiste defendida por mi en demasía, sobre todo fuiste…
Yo no quería verte partir, nunca miro atrás en las despedidas, pero ahí te ví, pasando delante mío desprevenidamente, con una persona diferente a mi contigo, que no te cuidará ni te querrá como yo te quiero aún.
Un hueco exhibe orgulloso hoy el patio de mi casa, un hueco que reclama tu presencia, un hueco en mi vida, un hueco en mis costumbres. No he de negarlo parte de ti se ha quedado, pero sé que no volverás. Y eso se siente, por eso te extraño, por eso esta noche asomó una lágrima más.