lunes, 1 de julio de 2024

Viejo...

Viejo, nunca me exigiste lo que debía ser, pero si alguien te cuenta de mí, tenés que saberlo… Viejo… soy tu culpa, no en el arte, no en mi profesión, no en la ciencia, no en la música, no en lo que soy, sino en tu ejemplo. Quizás sos el combustible de mi vida. No hay día en que no estés conmigo, no compartimos todo lo que quisiera, pero me sacaste más de una sonrisa de vez en cuando y me hiciste enojar más de una vez.
Egoístamente para los que te queríamos y conocíamos, viendo tus penurias físicas y algunas psíquicas, para los que nos quedamos, la vida te dio un tiempo mayor a lo que la predicción médica decía, que nos sirvió para elaborar una suerte de despedida en vida.
Viejo en mi caso no prefiero eso, quisiera que sea instantáneo, en mi ley, que entiendo que puede llegar a ser la tuya.
Me relaja mi necesidad de saber que a la gente no le gustan que mis escritos no sean más que una lágrima en el mar. No soy especial para nada en este mundo, tal vez por ello las carambolas de la vida nos trajeron hasta aquí.
Siempre quiero sentarme a la mesa con vos, viendo fútbol, tomando vino y comiendo asados, esos que siempre te salieron tan bien.
Hace tiempo que empecé a escribir describiendo lo que veía y con el tiempo a describir de la piel para adentro, ahí donde habitás vos desde siempre, para siempre.

martes, 11 de junio de 2024

Clinofilia…

La madre de los recuerdos es la nostalgia,
un manto suave que envuelve lo vivido.
Fallé en intentar comprender mi mortalidad y en apreciarla,
perdí la esencia de lo eterno en un suspiro perdido.
 
No me vieron llorar de verdad mis viejos,
oculté mis lágrimas tras una máscara de fortaleza,
mis amigos sí y hoy los tengo lejos,
la distancia teje hilos de soledad y tristeza.
 
Quizás nada nos vuelva a unir como en aquel entonces,
pero nos queda el recuerdo, un refugio en la tormenta.
En competencias inacabables, evadiendo la diáfana noche,
cual gladiador me enfrento a eso que me aterra y ata.
 
Estoy tratando de perdonar, quiero perdonar,
deseo liberarme del peso de las sombras.
Muerto de miedo tratando encontrar la paz,
anhelando la calma en medio de las olas.
 
Aunque no es relevante a la verdad,
el destino nos leyó las manos y nos bajó el pulgar.
Gesto decisivo y cruel,
hablo con mi insomnio de vos, en la obscuridad sin par.
 
Tengo miedo a desaparecer en el dolor,
consumido por las llamas del ayer.
Pero en la lucha por la paz, encontraré tu voz,
y en el perdón, juego a renacer. 

domingo, 26 de mayo de 2024

¿Cuál preferís ser?

El amor y la poesía son vecinas, a veces comparten el tendedero de la ropa, por eso, frente al agotador atletismo de la alegría, la tristeza tiene un delicado cansancio. Uno comienza a ir cicatrizando viejas heridas y lo hace sin pasar facturas, haciéndose cargo de los que nos toca.
Nunca tuve la virtud de la belleza y quise compensarlo con la palabra, pero jamás funciona así, aunque Platón compare a la belleza con la palabra, la realidad es que cada uno lidia con las penas escribiendo poesía, tocando el piano o la guitarra, batiendo récords propios, o intentando ser lo mejor que le sale en su trabajo, o relaciones.
Por eso es que no quiero vivir en el país de las maravillas, hace rato lo tengo claro cuando hablo con la almohada, una suerte de charla exitosa con gusto a fracaso, que se torna como una brújula sin aguja, vas quedando desorientado y buscando un camino, pero yendo hacia adelante… la vida es una avenida de una única mano y dirección.
Y así, con el tiempo entendí que no es lo que soy, es quién soy. Un reflejo un poco pálido.
Hay gente que sólo existe y otras que viven. Entre esa gente ¿Cuál preferís ser?

lunes, 8 de abril de 2024

De amores y poesía…

Volcado en tu hombro con
la mirada en el más allá,
narro historias que se
fragmentan como mosaicos
al borde de aquel mar dulce.
 
No vimos al viento,
pero él nos hizo vibrar.
De algún modo me gustó verte
documentar nuestro último día.
 
Caminamos con cordones desatados,
corazones rotos, cansados de mirar atrás.
Como trenes se nos pasan los años
sumando cada año una ausencia más.
 
¿Tuviste una mañana dónde
no tenías más nada que perder?
¡Yo si!
Me la pasé discutiendo con el
espejo el precio de olvidarte.
 
Julietas y Victorias en tu carro
no debieras cargar jamás.
Envío escritos versos en aviones de papel
que en tu balcón se acumulan.
 
Tu mano y la mía ahorcadas,
nuestras sombras pisándose en la terraza,
y un suspiro que grita en silencio:
por suerte tenemos memoria

lunes, 25 de marzo de 2024

El próximo brindis…

Con las suelas ya gastadas
de tanto caminar por
escondernos del viento del ocaso.
Y respirando el polvo
que dejó tu indiferencia,
buscando en mi cama el hueco
que anidó tras tu vuelo.
 
Colecciono fragmentos
de todo lo que rompí.
Y siempre llevo botellas conmigo
para el próximo brindis.
 
Corremos como perros
bajo la imponente lluvia,
bañándonos las ausencias.
Y cruzando aquella tormenta,
agitando banderas blancas
contra el olvido,
mientras la madrugada se arrastra,
andando, sin saber, ni entender.
 
Ya el río barrió con nuestros pasos,
mirá a donde fui a parar
por tropezar otra vez.
Guanteando la noche de este otoño,
sin querer llevo en mi garganta tu nombre.
 
Y así, voy y vuelvo a lugares
a los que no llego sin vos,
para tapar cicatrices,
junto las hojas que cayeron.
El cartucho se va quedando sin balas
y equivocando puertas ando sin consuelo.
 
Hagamos las valijas y huyamos de las sombras,
esta vez no rifemos nuestro corazón.
Mientras colecciono fragmentos
de todo lo que rompí.
Ahora llevo botellas conmigo
para el próximo brindis.

sábado, 17 de febrero de 2024

A solas...

A veces pierdo el tiempo pensando
que hacer una canción es
cómo preparar un cóctel.
Cada vez tardo más en leer un libro
y escéptica la mirada se vuelve.
 
Asique baile señorita,
hágame caso y corra la mesa.
Desmárquese de la rutina,
y ojalá se lleve bien a solas.
 
El individuo es un rompecabezas insoluble,
pero en multitud es una certeza matemática.
Las medias se mantienen constantes
mientras los individuos varían.
 
Uno no escribe invitando a todos,
no se trata de una reunión de consorcio.
Si la rima es predecible,
pierde todo tipo de efecto.
Antes de tirarla a la tribuna,
la gambeta se vuelve fundamental.
 
Asique baile señorita,
tiene permiso, pase por acá.
Bienvenido el fin de semana,
los dejo estar a solas.
 
Se trata de no gastar metáforas
ni realizar asociaciones que perdieron su filo.
La intervención poética es necesaria
sin presumir lo que no se tiene.
 
De la piel para adentro siempre cuesta,
las cosas que conmueven no están afuera
sino bien dentro de nuestros huesos.
Las canciones se disfrutan con whisky
y no agitando desde el auto.
Quizás por eso sea probable
que el deseo siempre esté en fuga.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Con los ojos en el cielo, pese a todo...

Verso a verso tiro anzuelos
pensando que una idea va a picar.
Lamento haber sido siempre muy perezoso,
cartoneando ideas al pasar.
 
En el primer round tenés que salir
como sea a imponer condiciones.
Los tipitos geniales pelean con su leyenda,
no es así para los que no lo somos.
Es probable que nos aburra,
incluso lo que más amamos.
Difícilmente podamos hacer algo
mejor que nuestros logros.
 
Con los años, lo que es popular
está en lugares que no frecuentamos.
Si desmalezas el contexto, asoma una melodía
con disonancia en el afán de decir.
La felicidad ya no conmueve,
con suerte nos puede llegar a alegrar.
 
En mis cajones no hay letras,
mucho menos melodías.
Si se secó el pozo de la inspiración,
o mi oficio se terminó,
quedará la memoria sobre el éxito
y un abrazo a aquello que inspiró.
 
La complicidad es un acto de amor,
por eso me gustan las canciones
en sol mayor y mi menor.
Quiero ser más hospitalario
con mis caprichos.
No quiero pasar por esta vida
demasiado en vano.
 
Le saco punta a una idea en mi cabeza
con el sacapuntas de la imaginación.
Ya no alcanzan pequeños retratos
de lo que pasa en un barrio,
a cierta edad uno es más introvertido
y las escrituras son como autopsias.
 
Por eso cuando miro al cielo,
y el desdibujado calendario
llega pronto a su fin,
brotan nuevas lágrimas
por añejas fotografías
y respiro profundo,
sintiendo que de esto se trata vivir.

sábado, 27 de enero de 2024

Entre vos y yo…

Entre vos y yo
mil moradas más,
esperas infinitas,
silencios que no terminan,
entre vos y yo.
 
Entre vos y yo
está el amanecer
también está la Luna,
un abrazo que no termina
entre vos y yo.
 
Por miedo me perdí.
No sé si vale la pena,
no sé hacerlo.
Bandidos mojados,
moscas en la intemperie,
y aquella herida.
 
Entre vos y yo
aquel recuerdo cruel,
una historia nueva,
todo lento termina
entre vos y yo.
 
Entre vos y yo
anzuelos que no pican,
la sal de aquel mar,
se ahonda esta herida,
entre vos y yo.
 
Por miedo te perdí.
No sé si vale la pena,
no supe hacerlo.
Bandidos retirados,
moscas lamiendo heridas,
y aquella despedida.
 
Entre vos y yo,
ya fue,
se fue,
todo termina…
entre vos y yo.
 
Entre vos y yo,
lo ves,
lo sabés,
todo termina…
entre vos y yo.

domingo, 14 de enero de 2024

De tanto andar…

¿Es posible el perdón? ¿Cómo funciona esta compleja interacción entre la indulgencia y el arrepentimiento? La pregunta persiste: ¿Por qué, al perdonar, anhelamos reciprocidad, ya sea en forma de arrepentimiento, cambio de conducta o una disculpa formal? ¿O acaso existe la posibilidad de otorgar el perdón de manera desinteresada, sin esperar nada a cambio, ni siquiera el reconocimiento? Esta interrogante, arraigada en la filosofía de las relaciones humanas, se entrelaza con la creación poética y la búsqueda de conexión.
En la soledad de la creación poética, el escritor a veces es testigo de un milagro: encontrar a ese lector que comprende las palabras impregnadas de arrepentimiento. "Estaba un día solo en casa, no había nadie y escribí una poesía… y llegó un día en el que encontré a un lector, uno que la leyó y se emocionó, y ahí, desde entonces, ya no estoy solo". Así es como la poesía se convierte en un lazo, tejido con dulzura, miel, amor y sufrimiento, capturando la esencia misma de la naturaleza humana.
Esta conexión poética, a su vez, refleja la melancolía y tristeza inherentes a la condición mortal y trágica del ser humano. En la búsqueda del lector que entienda el arrepentimiento subyacente, la poesía se convierte en un medio de expresión que trasciende el tiempo y el espacio, explorando las complejidades de nuestras emociones y la posibilidad de perdón en un mundo cargado de imperfecciones.
Desde un enfoque científico, podemos considerar que un ser humano, ya sea mujer u hombre, constituyendo un sistema interactuando con su entorno, que abarca el mundo y la presencia de otros individuos. Las interacciones entre el sistema y su entorno son diversas, siendo el objetivo principal del sistema la supervivencia en este entorno. A diferencia de un objeto inanimado como una piedra, cuya única aspiración es mantenerse en su lugar, las necesidades de una ameba son más complejas, y las de un mono aún más. En el caso del ser humano, las exigencias son más variadas.
Para garantizar su supervivencia, el ser humano debe pensar, anticiparse a su entorno y, si es necesario, adaptarse cambiando de entorno. Este proceso implica caminar, observar, percibir, y elaborar teorías. Entre las múltiples facetas necesarias para la existencia y la continuidad de la vida, la poesía y la lectura, para quien les habla, ocupan un lugar destacado. Sin la presencia de la poesía, la existencia humana se vería amenazada. El romanticismo no es simplemente un refugio o un pasatiempo, sino una necesidad tan vital como el oxígeno. Su ausencia nos sumiría en una tristeza tan profunda que, tarde o temprano, nos llevaría a la extinción. En este sentido, la poesía y la lectura no son simplemente elementos decorativos, sino pilares fundamentales para la salud emocional y espiritual del ser humano, según veo yo.
La evolución constante del humano reemplaza al individuo de ayer. A medida que crecemos, experimentamos transformaciones graduales, lejos de cambios abruptos y catastróficos. No se trata de decidir: "de repente, a las ocho de la noche, me convertiré en una persona decente". La transformación es un proceso continuo que ocurre minuto a minuto, llegando a un punto en el que ya no nos reconocemos, a pesar de que el documento de identidad insiste en que seguimos siendo la misma persona de hace dos décadas. Aunque el DNI sugiere continuidad, es una falacia. Sin embargo, esta aparente estabilidad es esencial para cumplir con compromisos financieros y responsabilidades. Imaginen el caos si argumentáramos que no podemos cumplir con nuestras deudas simplemente porque hemos experimentado cambios...
Lo cierto es que de tanto caminar con los cordones desatados, tarde o temprano nos vamos a volver a caer y no valdrá la pena pedirle perdón a la sombra de nuestra sombra por lo que hemos logrado o perdido.

jueves, 4 de enero de 2024

Marcar las sombras…

“Si tienes miedo del trueno, déjate aterrar”
Proverbio chino.
 
Uno pasa los treinta años y empieza a preguntarse qué tan placentero, o que tan aterrador es estar solo. Después de cierta edad, uno tiene cada vez más preguntas y menos respuestas; y convierte esas preguntas en poesía, en canciones o escritos, en palabras volcadas en un cubilete que son lanzadas ante el crupier del tiempo. Y ya sé, lo de siempre, es el miedo el que no te deja pensar, pero a la suerte hay que tentarla linda, guiñándole un ojo y sonriéndole.
El ruido que no deja escuchar, los miedos que no dejan avanzar y la despedida, siempre presta como estrategia de batallas no libradas. Pero ¿Qué te voy a contar de eso, si vos ya sabés de lo que te hablo?.
Ser adultos como un método para evitar terapias, la justificación cuasi perfecta ante lo que no será, el pretérito imperfecto de la racionalidad ante lo que no se sabe o conoce, porque siempre es bueno esquivar lo distinto, siempre funciona y racionalmente es lo que está bien hacer.
Y si, no podía ser de otra forma en estos casos, el amor como un ejercicio racional, como un acto que debe ser redimido con visiones que se parezcan, no que se admitan y elaboren. Entonces se hace gala de la conciencia como eje directriz de las elecciones, hacia donde ya sabemos, donde siempre funciona.
Me inclino inconscientemente hacia las historias de perdedores, ya que poseen una profundidad dramática única. Los ganadores, especialmente en el ámbito del amor, carecen de dilemas, conflictos, heridas o desgarros. En ese contexto, para mí, no hay auténticos ganadores. La verdadera esencia de la poesía y de las historias, residen en los desencuentros, los destiempos, los recuerdos y en lo que pudo haber sido, pero nunca fue. También se encuentra en los anhelos que nunca se materializaron.
¿Cuál es el riesgo? Tal vez, un cierto tic, una inclinación que conduce a la aparición constante de personajes antihéroes. Pero: ¿Quién no los tiene? Aunque pueda parecer un cliché en ocasiones, todos coqueteamos con él. Todos guardamos algún cliché en el armario. Quizás en ese armario es donde uno más espera encontrar respuestas, interés de suspenso que gradualmente nos embarga, descubrir un desenlace que cierra un ciclo y nos abre a otras páginas, ya no escritas.
La confesión supone siempre un punto de no retorno, máxime con personas como ella que están más allá de los detalles…
La tormenta avistada, la tormenta anunciada y esquivada. La promesa de Sol es más segura, permite celebrar los logros alcanzados y no pensar en situaciones invertidas. Mi pasado y tu futuro. Ambos lejanos y separándonos.
Una anécdota que ya no cuenta, aves de paso, que sin nido vuelan rumbo al ocaso.